Otro golpe bajo de Donald Trump
En un intento desesperado por no desplomarse en caída libre, el candidato Trump apeló una vez más a la bajeza; invitó al segundo debate a tres féminas que supuestamente fueron objetos de abusos sexuales por parte del ex-presidente Bill Clinton.
No contento con sus ataques previos en las primarias republicanas, donde virtualmente destrozó con improperios a Ted Cruz, profiriendo barbaridades acerca de su padre y esposa, ahora vuelve por sus fueros atacando al cónyuge de Hillary. Sus acusaciones carecen de fundamento ya que si el ex-presidente hubiese sido encontrado culpable, hubiera tenido que sufrir encarcelamiento, algo que nunca ocurrió. Sin embargo, Trump continúa aplicando la máxima “sigue mintiendo que algo queda”.
Normalmente los debates tienen sus objetivos. El segundo debate es un reto para el perdedor del primero (léase Trump) ya que este hará lo imposible por ganar para balancear los resultados. El tercer y último debate presidencial es el decisivo para que los indecisos escojan su candidato.
Tomando en cuenta la importancia de este segundo debate, no sería extraño que Trump hubiera consultado a psicólogos expertos en la forma de poder afectar el ánimo de Hillary, sacando a relucir algo que podría haber impactado sus relaciones personales en el pasado.
Mientras que el debate empieza con una Hillary conciliadora que propone superar la división, establecer una economía que funcione para todos y mantener una educación accesible, a la vez que destaca que se puede lograr una mejor América para nuestros hijos, Trump comienza agresivamente hablando en forma atropellada de cifras macroeconómicas, incluyendo un déficit comercial de $800 mil millones sin detallar que dicho déficit se ha acumulado desde que China se convirtió en la fábrica de EEUU.
Después del golpe bajo de Trump, el debate giró en una serie de acusaciones mutuas, donde Hillary destacó el maltrato de Trump hacia las mujeres, como lo hizo recientemente cuando injurió a la ex Miss Universo Alicia Machado, y últimamente, cuando se reveló una grabación donde Trump vulgarmente se vanagloria que todas las damas se le rinden por su fama.
Hillary hizo gala de su nivel cuando recalcó que Trump prefería continuar con los ataques en vez de hablar de sus temas de campaña, de los cuales el más conocido es la construcción del muro en la frontera con México. Trump por su parte insistió con el tema de los e-mails borrados por Hillary y especificó que de ganar encarcelaría a la candidata. Se denota que Trump considera este hecho como una falta muy grave. Más grave que los 5,000 juicios que él ha librado o el fraude de su extinta Universidad, donde se embolsó $40 millones.
En el debate de los vicepresidentes, el candidato republicano Mike Pence se presentó con una agenda para lucir presidenciable en el 2020. Como estrategia intentó diferenciarse de Trump para así captar esos votos rebeldes de los republicanos que aún no apoyan a Trump. No lo logró, por el contrario se percibe que cada vez más aparecen republicanos anunciando que votarán por Hillary, entre ellos varios prominentes como el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez, el ex secretario de Comercio Carlos Gutiérrez, el zar de la salud en Miami, Mike Fernández, y el acaudalado ex-alcalde de Nueva York Michael Blomberg.
Trump tuvo la audacia de acusar a Hillary por no haber cambiado el código tributario siendo senadora y que ese era el motivo que los impuestos postergados existieran. Sin embargo, por todos es conocido que ningún senador puede cambiar el código tributario él solo. En este punto y en una forma elegante, Hillary destacó que resultaba hasta “divertido” que una persona que no ha pagado sus impuestos por 18 años, hiciera semejante acusación.
Los debates funcionan normalmente cuando un contrincante ataca más mientras el otro pierde su tiempo defendiéndose. Trump intentó aplicar esta técnica que terminó por no funcionarle ya que el electorado rechaza las mentiras y aborrece los ataques familiares.
Sin duda este debate cerró con broche de oro en la pregunta final para ambos contendientes: ¿ Qué oponión positiva tiene de su oponente ?
Hillary: “Los hijos de Trump son extraordinarios”.
Trump: “Hillary es una luchadora, nunca se rinde”.
Las respuestas de ambos perfectamente pudieron ser al revés: el que está nadando en contra de la corriente de su partido y no se rinde a pesar de tener a muchos en su contra es Trump.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de octubre de 2016, 1:24 p. m. with the headline "Otro golpe bajo de Donald Trump."