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Opinión

¿Cómo se llamará el partido de Trump?

Todas las encuestas arrojan como ganadora a Hillary Clinton. En EEUU nunca se ha visto que absolutamente todas las encuestas estén equivocadas. Basados en ese precepto, Donald Trump perderá las elecciones. Aunque en el Gran Miami se rumora que muchos pregonan un candidato pero en privado votarán por otro. La pregunta obligada es: ¿Y cuál es el futuro político de Trump?

Sin lugar a dudas, Trump se ha convertido en un factor político importante. Una persona capaz de derrotar a 15 adversarios en las primarias, por sí solo tiene un peso específico. No importa las artimañas que utilizó, lo valedero son los resultados.

Si tuvo que denigrar a los inmigrantes, lo hizo. Si tuvo que despotricar de Ted Cruz y Marco Rubio por ser cubanos, lo hizo. Si tuvo que hablar mal de las mujeres como en el caso de Carly Fiorina, Megan Kelly y Alicia Machado, lo hizo. Si tuvo que involucrar a la familia de los contendientes como cuando insultó al padre y a la esposa de Ted Cruz, lo hizo. Si tuvo que menospreciar a gigantes de su partido como cuando renegó de John McCain, lo hizo.

Cerró con broche de oro cuando tildó de animales a los demócratas y de asquerosa a su oponente, y para colmo amenazó con desconocer los sufragios debido a un supuesto fraude preparado en su contra.

En fin, han sido tantos los ataques a diestra y siniestra, a su partido, a sus opositores, a entidades públicas y privadas, a países y religiones enteras, que muchos no logran concebir como un hombre que ha logrado construir un imperio inmobiliario pueda cometer actos de esta índole.

¿Acaso una cosa tiene que ver con la otra? Se puede ser sagaz en el mercado y ser un déspota al mismo tiempo. Realmente, ni todos los comerciantes son déspotas, ni todos los déspotas son comerciantes. Hay de todo, como en botica.

También cabe la probabilidad que todos sus barbarismos hayan sido fríamente calculados. Algunos son partidarios de esta versión ya que resulta difícil entender cómo un empresario exitoso pueda ser tan aberrante.

Viene al caso algo que recientemente me refirió un destacado personaje, ex-director de cadenas de TV en Nueva York y Miami. Hace 20 años tropezó con Donald Trump en Manhattan. Este lo increpó así: ¿Qué hace usted caminando por mi acera? Esto, sin duda, nos revela quién es Trump.

Dadas sus características, asumimos que Trump pretenderá siempre estar en escena. Por lo tanto tendrá tres caminos a seguir:

▪ Una vez que pierda las elecciones, fundará su propio partido. Así quedará su ego satisfecho, al menos en el corto plazo. Se deduce que el Partido Republicano reorganizará y reestructurará sus filas a fin de recuperar su gallardía, probablemente de la mano del candidato Mike Pence para el 2020. Y por supuesto, cuando Trump tenga que enfrentar a Pence, otro gallo cantará. Le puede suceder lo mismo que al magnate Ross Perot cuando aspiró como independiente contra Bill Clinton en 1992 y 1996: logró apenas un 18.9 % y un 8% respectivamente. Hasta allí llegaría el experimento de Trump. Una es con guitarra y otra con violín.

▪ Continuará con sus negocios y se mantendría alejado del partido. Evidentemente, cualquier fracaso comercial que sufra, será por culpa de las trabas oficiales que le habrán impuesto como venganza. También otros magnates de su partido, pueden tomar revancha y entorpecer sus negocios. Lógicamente, Trump intentará mantener su show televisivo. Francamente, tiene rating, y hasta se lo disputarían los canales. Aprovecharía su popularidad para acusar y denunciar a quien en su retorcida mente aparezca como un obstáculo para él.

▪ Una tercera opción es que continúe con la política, con sus negocios y su show. No muchos canales se prestarán a que Trump constantemente publicite su partido. Eso es ventajismo político y no es usual, a menos que el magnate adquiera su propia señal, algo no descartado por completo.

De fundar un partido político, muchos nombres pudieran barajarse. “Trump Alone” puede ser uno. “Trampista” puede ser otro con caracteres en español para captar el voto hispano.

Sin embargo, conociendo la conducta ególatra del magnate, creemos que el más apropiado es “The Trump Party”. Solo tememos que sea otro fiasco como Trump University, o sea, que dicho partido recaude fondos de los votantes y luego cambie de nombre o desaparezca. Simplemente, sería otro negocio más, aunque se le exija devolver parte del botín.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de octubre de 2016, 2:28 p. m. with the headline "¿Cómo se llamará el partido de Trump?."

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