Las claves verdaderas de la batalla de Mosul
Supongo que el generalísimo Donald J. Trump se ha basado en su honda experiencia militar durante la guerra de Vietnam (la época en que huía del servicio militar obligatorio y tomaba lecciones de estrategia en las mejores discotecas de Manhattan) a la hora de formular críticas descerebradas de la actual operación para tomar Mosul, la capital de la provincia de Nínive en el norte de Irak, una ciudad petrolera mayoritariamente sunita. Hace dos años Mosul cayó en manos de Daesh, el repelente Estado Islámico.
Trump ha dicho que la heterogénea coalición que lleva la batalla de Mosul (asesorada por centenares de tropas especiales estadounidenses con el apoyo imprescindible de la fuerza aérea de Estados Unidos y algunos países aliados) “no supo mantener en secreto” la operación. Trump también afirma irresponsablemente que la alianza está “perdiendo” en Mosul y que la ofensiva fue lanzada a fin de beneficiar la candidatura presidencial de su rival demócrata, Hillary Rodham Clinton.
Las cretinadas del aspirante republicano comparten la simpleza de comentarios hechos por incontables expertos instantáneos que, a diferencia de Trump, adoptan una postura triunfalista. Presentan la batalla de Mosul como la ofensiva de una coalición coordinada a la perfección por Washington.
Trump y los expertos instantáneos se equivocan. Para empezar, no hubiese sido posible (ni deseable en vista de la necesidad de poner sobre aviso y evacuar a una parte de la población civil de Mosul) mantener en secreto, como exige Trump, una operación militar tan compleja en el Irak del 2016. Tampoco es cierta la barrabasada trumpista en la cual se alega que la coalición está perdiendo la batalla de Mosul. La ofensiva triunfará en unos meses, no porque haya logrado cohesionar una alianza prodigiosa que sabe llevar a la práctica una estrategia perfecta. La coalición expulsará a Daesh de Mosul gracias sobre todo a los devastadores y certeros bombardeos aéreos de Estados Unidos y otros países aliados.
Hasta ahora, los ataques de la coalición combinan la falta de coordinación con una valentía tozuda. Miles de combatientes Peshmerga kurdos avanzan desde el este mientras que 25,000 paramilitares sunitas, efectivos del reciclado ejército iraquí y milicianos shíitas del grupo Hashd al-Shaabi controlado por Irán se congregan en la zona de Qayyara al sur de Mosul. Tenemos que agregarle a este volátil arroz con mango los designios de Irán y de Turquía. Los turcos se empeñan en preservar el carácter sunita de Mosul. Por eso han entrenado la Atheel al-Nujaifi, una milicia sunita de 5,000 hombres acantonada cerca de la ciudad. A su vez han mantenido en Bashiqa, 12 millas al noreste de Mosul, a 1,500 soldados cuya presencia provocó la denuncia encolerizada del primer ministro iraquí Haider al-Abadi.
La fase menos complicada de la ofensiva se decide en estos días. La coalición avanza capturando aldeas sin enfrentar de momento la resistencia encarnizada de Daesh. Desde el punto de vista político, confesional y militar la fase más sangrienta e intrincada comienza cuando la coalición alcance las afueras de Mosul. Los asesores estadounidenses están haciendo lo posible por reparar fracturas y por convencer a los Peshmerga y los paramilitares chiítas que no entren en la ciudad, en consideración a las sensibilidades de la población civil sunita que ve con miedo y recelo a kurdos y chiítas. Por otra parte, los kurdos reclaman como suyas zonas de Mosul, al igual que asirios, yazidíes y caldeos. De manera que la toma de la ciudad será la responsabilidad de unidades iraquíes que no podrán contar con el pleno apoyo aéreo estadounidense en medio de una brutal lucha urbana.
Trump podrá alegar que ISIS está ganando. Después de todo él sabe más que los generales. Pero no hay duda de que Daesh va a perder Mosul. Tras la derrota del autodenominado califato, comenzará otra batalla para controlar la ciudad y la provincia. Entre kurdos que luchan por una independencia que se merecen e iraquíes aliados a Turquía e Irán. Entonces, a pesar de la ayuda decisiva que hoy EE.UU. le está brindando a la frágil coalición anti-ISIS, sin un cambio de política el gobierno de Estados Unidos apenas podrá influir sobre el nuevo conflicto que se avecina en el norte de Irak.
Periodista cubano, ejecutivo de una empresa internética.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de octubre de 2016, 0:16 p. m. with the headline "Las claves verdaderas de la batalla de Mosul."