Preguntas antes de la Reconstrucción
Debo comenzar esta columna recordándoles a mis lectores que soy una persona de filosofía conservadora, pero no pertenezco a partido político alguno. Eso sí, reconozco que esa filosofía conservadora me pone del lado republicano mucho más a menudo que del lado demócrata. Creo firmemente que un columnista de opinión debe mantenerse a distancia de partidos organizados para proteger su independencia de pensamiento y estar en completa libertad de celebrar y de criticar lo que se le ocurra sin preocupaciones de ataduras partidistas.
Es por eso que uso este espacio hoy para comenzar a pensar en el reto que el Partido Republicano tendrá ante sí después de lo que considero será su derrota en las elecciones del 8 de noviembre.
¿Es Donald Trump una aberración o un cambio a largo plazo en su partido? ¿Es él una anomalía o la combinación de fuerzas preocupantes dentro del Partido Republicano y la derecha en general? No creo que sea cuestionable que los últimos tres candidatos presidenciales republicanos fueron mucho mejores representantes del conservadurismo tradicional y del Partido Republicano que Donald Trump. Que Trump es sui generis, el producto de una “tormenta perfecta”, y cuando salga de la escena, el trumpismo saldrá también.
O, para usar una analogía, ¿es el trumpismo una pulmonía que se resuelve rápido con antibióticos o un cáncer que requiere quimioterapia y puede requerir mucho más tiempo? ¿Cuáles son las dos o tres cosas más importantes que los republicanos tienen que entender después de esta elección para poder comenzar a arreglar las cosas? ¿Cuánto de lo que está sucediendo es específico de la política americana y cuánto está conectado a fuerzas y movimientos en otras partes del mundo occidental? O, más simple, ¿cuál es la relación entre la elevación de Donald Trump en política americana y algo como Brexit en Gran Bretaña?
¿Qué nos ha enseñado este año sobre votantes en la derecha? ¿Y qué nos ha enseñado este año sobre políticas e instituciones republicanas que deben tomarse en cuenta en la Reconstrucción? ¿Qué deben los republicanos aprender de Trump y que deben rechazar de calle? ¿Es el Partido Republicano todavía el mejor vehículo para avanzar la agenda conservadora? ¿Es el sistema de dos partidos principales el mejor para mantener estabilidad o es la causa de un caos en el sistema democrático? ¿La restauración del Partido Republicano requiere reconciliación total o hay alguna facción que debe ser expulsada de su seno? ¿Cuál debe ser la filosofía básica del partido de centro-derecha en Estados Unidos? ¿Es todavía la trilogía filosófica de Ronald Reagan –la alianza de conservadores económicos, seguridad nacional y conceptos sociales tradicionales– la base válida?
La tentación para muchos será confeccionar un esquema ahora, en anticipación a lo que será la reconstrucción del Partido Republicano y de la causa conservadora después del “desastre Trump”. Esa es una buena idea para comenzar.
Al mismo tiempo, la sabiduría comienza con el entendimiento del momento, y éste parece ser inusualmente confuso, inestable y cambiando rápido. Donde estamos ahora es diferente que donde estaremos después de las elecciones.
El Partido Republicano recibirá un reto histórico después de lo que luce ser un desastre histórico. Por ahora pueden aliviar el desastre si logran mantener mayoría en el Congreso (aunque la mayoría en el Senado está en el aire).
El otro reto es entender por qué la mayoría de los votantes republicanos le dieron a Trump una victoria contundente en las elecciones primarias. Ese entendimiento puede ser el primer gran paso en un proceso de reconstrucción que mantenga el sistema democrático en el camino exitoso de más de dos siglos del experimento americano.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de octubre de 2016, 8:08 a. m. with the headline "Preguntas antes de la Reconstrucción."