Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

La encuesta y dos ‘no’: Trump y la enmienda #1

Para el 27 de octubre de 2016, la participación de los votantes demócratas supera por un 11% (50 a 39) a sus oponentes republicanos, según el American Customer Satisfaction Index (ACSI). Esta marca registrada por la Universidad de Michigan es un indicador económico nacional. Del 1ro de agosto al 27 de octubre de 2016 han encuestado a 13,677 personas, con un margen de error del 3%.

ACSI utiliza un modelo económico basado en la elección de un comprador pero aplicado a la conducta del votante. Simplemente, la satisfacción que esperan los compradores se pronostica en base a la satisfacción anterior que obtuvieron en el mercado de bienes y servicios.

Como no existe una satisfacción previa para un candidato primerizo, este índice utiliza una derivación para tales fines: el regocijo que percibe cada votante por su candidato y la forma en que se conduce su campaña, se transforma en una tendencia que mide la fortaleza o debilidad del candidato. Desde el punto de vista comercial esto se conoce como participación en el mercado. Políticamente hablando, es la participación del votante.

El resultado final caracteriza a los votantes, por cada candidato, como “fuertes” o “débiles”. Los “fuertes” son menos proclives a cambiar su voto. En resumen, Hillary tiene un 39% de votantes “fuertes” mientras Trump tiene solo 28%, coincidentalmente, una diferencia de 11% a favor de la candidata demócrata.

Esta probabilidad de triunfo que favorece a Hillary Clinton viene respaldada, además de por factores económicos, por el hecho que ella es una de las aspirantes a la Casa Blanca más preparadas y calificadas en toda la historia. Contrariamente, Donald Trump es uno de los candidatos peor preparados y menos calificado que jamás hayan aspirado a la primera magistratrura.

Como factor económico, Peter Navarro de la Universidad de California-Irvine, afirma que la reducción de impuestos propuesta por Trump incentivará al sector privado dinamizando la construcción y revolucionando las finanzas de infraestructura. Añade Navarro que “los $500 billones que Hillary Clinton pretende invertir en los próximos cinco años, serán provenientes del aumento de impuesto a los mas acaudalados y de la creación de un Banco de Infraestructura que emitirá bonos de alto riesgo, los cuales finalmente se pueden convertir en tóxicos”.

Lo que no aclara Navarro, es que los $500 billones tienen como destino dos propósitos fundamentales:

1. Reconstruir las plantas industriales abandonadas por los fabricantes que se relocalizaron mayormente en China. Con ello se estimulará el regreso de esa manufactura, con sus capitales, propiciando así el ahorro nacional y generando consecuentemente, empleo en su sector.

2. Avalar con créditos la instalación masiva de paneles solares en toda la Unión Americana. Estamos hablando de combatir el cambio climático con energía limpia a la vez que generamos un ahorro tangible para los consumidores, quienes al dejar de tener una factura eléctrica mensual, en la práctica verán un incremento de su disponibilidad financiera, todo lo cual se traduce en un aumento de la demanda de bienes y servicios.

Como en todo, no hay causa sin efecto, es decir, donde hay un ganador es porque existe un perdedor. En este caso la perdedora es la industria eléctrica, pero los ganadores son todos los consumidores de EE.UU. y los demás sectores del mercado, quienes ahora multiplicarán sus ventas por ese inusitado aumento en el poder adquisitivo de sus clientes.

Desde el punto de vista local en la Florida, viene al caso la enmienda #1 que se votará en las venideras elecciones del 8 de noviembre. La enmarañada redacción de este proyecto de ley, pretende confundir a los votantes, quienes bombardeados por una publicidad incesante, son conminados a votar SÍ en esta enmienda.

Sin embargo, el voto que le interesa a los consumidores es un NO, ya que de este modo se propicia que la energía solar puede ser generada y vendida por cualquier empresa, y no solo por un monopolio en particular.

Finalmente, vemos el por qué del resultado de esta prestigiosa encuesta previa. Los salarios, ajustados a la inflación actual, se colocan al mismo nivel de hace 60 años atrás; no obstante, el producto interno bruto (PIB) ha aumentado casi seis veces en ese período.

Mientras Hillary Clinton propone un aumento de salarios, Trump propone disminuir los impuestos a la élite, tal como sucedió en la llamada “revolución” Thatcher-Reagan, que felizmente derrotó al comunismo, pero tuvo mucho éxito en beneficiar a personas como Trump, a la vez que fracasó por completo en su intento por aumentar el crecimiento económico.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de octubre de 2016, 3:29 p. m. with the headline "La encuesta y dos ‘no’: Trump y la enmienda #1."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA