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Opinión

El gran negocio de la marihuana legalizada

“La avaricia es buena”, predicaba Gordon Gekko, el personaje central de la película Wall Street, que retrataba la vida de un financiero que fiel a su lema ganó miles de millones de dólares en negocios, algunos lícitos y otros no. Los ilícitos le llevaron a la cárcel acusado de fraude, y una vez excarcelado se dedicó a vender su historia personal como escritor y conferencista y siguió ganando dinero a montones. La cita viene al caso porque es la avaricia lo que finalmente ha logrado lo que parecía imposible hace pocos años, el avance de la legalización de la industria de la marihuana en Estados Unidos, que este año representará un negocio de casi 7 mil millones de dólares y cuyo crecimiento en los próximos años se prevé que será mayúsculo.

En el barullo provocado por una extravagante, inusual y estridente elección presidencial poco se ha comentado de la fuerza inusitada de las campañas para legalizar el uso de la marihuana con fines “medicinales” o recreacionales en 8 estados de la Unión Americana. De aprobarse estas iniciativas, en 29 estados se contravendría la ley federal que prohíbe su venta en toda la nación. Los índices de aprobación ciudadana a la legalización han subido de un 12% en 1969, a un 25% en 1995 y a un 60% en 2016.

El factor decisivo en el cambio de la opinión pública ha sido la inversión millonaria en publicidad de quienes han decidido quitarle el negocio a los narcotraficantes y tomar las riendas de un negocio multimillonario. Para ello, tan solo en California han invertido 15 millones de dólares en publicidad mientras que el presupuesto de la oposición apenas rebasa los 150 mil dólares. Para 2020, se calcula que el valor del negocio de la marihuana rondará los 40 mil millones de dólares.

Con la legalización de la marihuana tanto para uso recreacional como medicinal en 29 estados se calcula que el consumo aumentará más de 1,150% en los próximos cuatro años. También se prevé que la ampliación del mercado a productos comestibles y de uso personal como una galleta, un dulce, una loción, champú, pasta dentífrica, miel o chocolates, rendirá mayores ganancias que el mercado tradicional de la hierba y supondrá mayores riesgos para el consumidor.

En California, establecer las regulaciones para la venta de marihuana medicinal ha tomado 20 años y sigue siendo caótica. El noble propósito de aminorar el dolor de un enfermo se ha visto opacado por las prácticas de muchos dispensarios que tienen un “médico” a la mano que puede surtir recetas para cualquier enfermo imaginario.

Además del problema de salud que se creará con el aumento del consumo, “el impacto acumulativo (del uso de la marihuana) puede llevar no solo a un incremento del riesgo de adicción, sino también exacerbar una enfermedad subyacente”, ha declarado la doctora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. Y en el caso de los menores de edad el problema es más serio porque, “el cerebro adolescente… es mucho más vulnerable a los efectos nocivos de cualquier agente que ataque o interfiera en su función normal”.

También creará nuevos problemas en nuestra vida cotidiana porque todavía no hay manera de determinar el grado de intoxicación de un conductor que maneja un auto después de consumir marihuana como lo hay para quienes consumen alcohol.

La legalización no será un triunfo de los ciudadanos que reclaman su derecho a comprar pequeñas dosis de la droga para su consumo. Tampoco de quienes quieren despenalizar el consumo: en California la posesión de una onza de hierba para consumo personal se castiga con una multa no con cárcel desde hace seis años. El tan socorrido slogan de que la legalización de la marihuana contribuye a ponerle fin a la ineficaz “guerra” es también una falacia. Todo el mundo sabe que el combate a las drogas ilícita persistirá mientras no se legalicen todas las drogas en todo el mundo y que los carteles de la droga han diversificado su negocio con secuestros, extorsiones y otras actividades criminales que tienen que ser combatidas.

La avaricia, contrario a lo que dijo Gekko, ni es buena ni conduce a buen fin. La legalización de la marihuana nos está llevando a un futuro incierto creando problemas que no existían y dejando sin resolver los que ya existían.

Periodista de Los Angeles, colaborador en periódicos y revistas de Estados Unidos y América Latina.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2016, 4:07 p. m. with the headline "El gran negocio de la marihuana legalizada."

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