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Opinión

Colombia: una absurda reforma tributaria

El lunes pasado el vicepresidente colombiano Germán Vargas Lleras, en un discurso público, sorpresivamente atacó a la reforma tributaria que aún está sin aprobar, pero que tiene todas las posibilidades de pasar en el Congreso, pues cuenta con suficiente apoyo político.

Este plan de paz y la reforma tributaria son las caras opuestas de la misma moneda. De hecho, es necesario ampliar la base tributaria para cubrir los dos déficits presupuestales, sostener a los guerrilleros en sus campamentos y halagarlos para que disfruten los sueldos otorgados por el gobierno; y todo ello requiere de unos recursos astronómicos.

El borrador de esta reforma fiscal se tuvo cuidadosamente oculto durante el proceso de paz, y tan pronto se firmó, se presentó a discusión en el Congreso. Santos sabía que esta reforma era impopular y podría afectar la votación por el “Sí”. En otras palabras, si la reforma se hubiese discutido antes del plebiscito, el rechazo a este habría sido del 100%.

Las causas de rojo contable son: el excesivo gasto público, el despilfarro, los sobrecostos de la construcción pública y la corrupción. Lo que los británicos llaman “the Pork Barrel” (el dinero del estado que los políticos gastan como plata del bolsillo) en Colombia se denomina “mermelada” y se usa para untar las manos de algunos periodistas y jueces, agilizar contratos, etc.

La reforma era innecesaria, pues bastaba racionalizar el gasto público, combatir la corrupción, mejorar el recaudo de impuestos; y sobre todo llegar a un arreglo razonable con las billonarias demandas estado-empresa privada que cursan en la División de Impuestos Nacionales (DIAN).

El actual viceministro Germán Vargas también fue invitado especial a este monumental carnaval del despilfarro. Siendo ministro de Vivienda durante el primer mandato de Santos, manejó un plan para la construcción de 100,000 viviendas gratis para las clases populares. Este plan tenía un objetivo visible como era el solucionar el problema habitacional de los más pobres, y otro más oculto, pues le creaba una imagen de buen samaritano, lo cual fortalecería su posición como candidato presidencial.

El ataque a la reforma tributaria se fundamenta en el hecho de que se disminuirían los beneficios de los constructores y se les reducirían sus márgenes de ganancias. La primera consecuencia de esta medida sería que para las firmas constructoras ya no sería negocio levantar vivienda económica. Entonces ellos se dedicarían a invertir en otros proyectos mucho más rentables. Es decir, desde este punto de vista, el plan de vivienda quedaría reducido a lo que se ha hecho hasta ahora.

Pero la verdadera causa de este impasse es bien diferente. A causa de la derrota del gobierno con este proceso de paz, Vargas, como hábil político, se dio cuenta de inmediato de que el país cambiaría de horizonte político y que al lado de Santos, convertido ahora en cadáver político, su aspiración política se había quedado sin piso. De manera pues, que debía buscar otros rumbos en su aspiración presidencial y el primer paso lógico debería ser abandonar a su mentor.

Aquí se abren dos posibilidades y en ambas Uribe es de nuevo el actor principal. Como bien se sabe, existe un sector de la opinión que pide la renuncia de Santos y en este caso, Vargas sería el obvio sucesor. La otra alternativa es renunciar ahora y buscar la candidatura del partido con la debida bendición de Uribe, su antiguo jefe, pues fue su ministro. En este juego de poderes, si Santos juega bien al póker, este Vargas es un mago a jugar a dos bandas, como en el billar.

El vicepresidente tiene suficientes elementos para enarbolar su propia bandera como candidato. Por un lado tiene buena imagen, recoge la inconformidad de la reforma tributaria, tiene emociones escondidas para desconfiar de la guerrilla y aprovecha el desprestigio del actual gobierno.

Vargas y Uribe algunas veces has sido aliados, sus relaciones han sido conflictivas, tienen el mismo temperamento explosivo y no tienen pelos en la lengua. Ambos han sobrevivido a atentados terroristas, han sido objetivos militares de la guerrilla y han sufrido en carne propia sus consecuencias. Uribe perdió a su padre a manos de las FARC y a Vargas Lleras la guerrilla le envió un libro-bomba que le voló el meñique.

Como se ve, esta absurda reforma tributaria le está creando enemigos adicionales al gobierno. Vargas tiene muy claro ya que el próximo presidente será alguien que haga una reversa a esta nueva tributación y le dé giro al proceso de paz. Todos los días recuerda a los guerrilleros, cuando firma algún documento o se echa la bendición y no ve su dedito.

Analista político colombiano.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de noviembre de 2016, 4:59 a. m. with the headline "Colombia: una absurda reforma tributaria."

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