En defensa del Acuerdo Transpacífico
El Acuerdo Transpacífico (TPP) sin duda es vital para EEUU. La presente administración, con este tratado, ha reforzado los intereses de los trabajadores nacionales, los agricultores, los granjeros, los fabricantes y los productores de servicios.
Realmente, el 95% de clientes futuros que puedan tener los empresarios norteamericanos están radicados en otros países. Esto nos señala que para que nuestra economía se mantenga saludable y creciente, es absolutamente necesario que podamos tener la habilidad de alcanzar nuevos mercados.
Y es que la exportación de bienes y servicios producidos en EEUU genera actualmente 12 millones de puestos de trabajo, con salarios que superan en un 18%, en promedio, a los empleos que no están relacionados con la exportación. Y son numerosos. De las 300,000 compañías norteamericanas que se dedican a exportar, 98% de ellas son de tamaño pequeño o mediano.
Aunque los negocios estadounidenses están exportando más que nunca ahora, para que la economía crezca a una mayor velocidad, es necesario que surjan nuevas empresas exportadoras y que las que ya existan, puedan alcanzar nuevos mercados. Si no logramos esto, estaremos dejando en manos de otros países la tarea de escribir las reglas comerciales que rigen en un mercado globalizado.
Es por ello que tras cinco años de negociaciones, EEUU finalmente firmó junto con 11 países de la zona del Pacífico y Asia el llamado Acuerdo Transpacífico. Este tratado promueve nuestros valores americanos, a la vez que fortalece a la clase media.
El TPP elimina 18,000 aranceles que otros países imponen a nuestras exportaciones. Esto evidentemente significa que de no existir el TPP, aumentarían los precios de los productos norteamericanos y consecuentemente se dejaría a los negocios del patio y a sus trabajadores en franca desventaja comercial. Dos ejemplos conocidos son las maquinarias agrícolas y las aves de corral. Con una tarifa impositiva de hasta 59% y 40% respectivamente, estos productos se encarecen y pierden competitividad en el mercado.
Eliminando estos impuestos a las maquinarias, los vehículos, las cosechas y otros bienes de consumo originados en EEUU con mano de obra nacional, lo que hacemos es promover la creación de empleo y generar nuevas oportunidades para colocar nuestros productos globalmente. Desde luego, también existe la apuesta de otros países. Ellos en muchos renglones también serán exonerados de impuestos para entrar en EEUU. Sin embargo, la mejor oportunidad financiera de EEUU está en las exportaciones, no en el mercado doméstico, previamente penetrado por productos foráneos, principalmente chinos.
El TPP también tiene otras características muy importantes. Por ejemplo, se persigue proteger al medio ambiente exigiendo a los países miembros vigilar el tráfico de animales silvestres, supervisar la tala ilegal de árboles y limitar el exceso de actividad pesquera. También crea la norma general de establecer un salario mínimo, proteger los sindicatos con sus contratos colectivos y combatir el uso de mano de obra infantil.
Algunos segmentos de la población aducen que los tratados comerciales no benefician a la clase media. Probablemente el problema estriba en que el acuerdo firmado entre EEUU, Canadá y México, conocido como NAFTA, en ocasiones no ha cumplido con sus propósitos. En vista de que México también es signatario del TPP, es necesario reformular el NAFTA, a fin de adaptarlo al TPP, o sea, no deben existir dos acuerdos paralelos con distintas leyes. Es por ello que ahora el NAFTA tendrá que incluir los renglones laborales y ambientales que rigen en el TPP.
En pregunta pública que le formulamos al ex-presidente mexicano Vicente Fox en la pasada Cumbre Latinoamericana en Miami, este señaló que el TPP y el NAFTA son completamente diferentes y no tienen que ver uno con el otro. Sin embargo, en conferencia telefónica con David Simas, consejero económico de la Casa Blanca, este indicó la urgencia de reformular el NAFTA.
La excelente noticia es que muchas cosas positivas ya están ocurriendo. En los últimos años nuestros fabricantes han creado cientos de miles de nuevos trabajos, en el primer período de crecimiento económico desde la década de los 90. No en balde la mayoría de los economistas, entre ellos 19 premios Nobel, apoyan la política gubernamental.
Buenos acuerdos como el TPP simplemente continuarán esa tendencia y generarán más empleos locales bien remunerados.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 7 de noviembre de 2016, 3:27 p. m. with the headline "En defensa del Acuerdo Transpacífico."