Restañando la fibra de la nación
Es el día después del proceso eleccionario más peculiar, agresivo y estresante que recuerde esta gran nación y es la hora de restañar la fibra del país que haya sido dañada consciente o inconscientemente durante las turbulentas jornadas.
De poco vale obsesionarse con el pasado, pues es sabido por todos los países del mundo, que la nuestra es una geografía de futuro y progreso. Es la expectativa que despertamos en los demás.
Tanta es nuestra velocidad, que solemos atropellarnos en la premura y no pocos suelen sentirse fuera de la ecuación, lo cual es totalmente disfuncional para la democracia que se precie de serlo. Este es un tiempo de inclusión, pues muy poco lograremos excluyendo. Vamos a negociar los desentendimientos.
Estamos en el portal de unos nuevos cuatro años de administración con sus particularidades y filosofía. Haya salido o no nuestro candidato, el liderazgo más importante del mundo lo será, en tanto cuente con el apoyo de su pueblo, no en el sentido de la masa inerte de otras distorsiones sociales que lamentablemente aún abundan en otras regiones, sino en la posibilidad de que la diversidad de nuestras voces y esperanzas sean escuchadas allí donde se toman las decisiones.
Así como nos apasionamos y hasta envalentonamos diría yo, para hacer valer nuestro voto ayer martes, mantengamos similar intensidad para exigir nuestros derechos en tanto cumplamos con nuestros deberes.
Precisa con agudeza Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores: “Cuando alguien asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública”, lo cual quiere decir que hemos elegido a nuestro nuevo liderazgo para que trabaje mancomunado con los intereses de cada americano, sin ningún tipo de diferencia.
Es hora de sacar al país de la trabazón política. Washington tiene que mirar hacia nosotros y dejar las broncas y los antagonismos partidistas. Es preciso que abra las entendederas y vele para que las ambiciones desmedidas, la indiferencia y la corrupción no nos vuelvan a despeñar en lacerantes períodos de crisis.
Si hay un país que aprende de sus errores y ha logrado salvar períodos históricos que parecían dar al traste con nuestros logros, que tanto benefician a los demás, ese es los Estados Unidos.
Hay que cauterizar las diferencias sociales y los rezagos del racismo que producen violencia y desesperanza, principalmente entre las nuevas generaciones. Aprovechemos el nuevo período presidencial, que se estrena en enero del próximo año, para crear oportunidades de trabajo, estudio y un desarrollo urbano asequible y sustentable.
“El adquirir conocimientos es la mejor inversión que se puede hacer”, afirmaba con sobradas razones Abraham Lincoln. Lo que uno estudie y aprenda no cae en bancarrota, no lo puedes perder, y siempre te será de utilidad para avanzar. Prodigar esa oportunidad al prójimo por más de medio siglo, me hace un optimista contumaz y seguiré trabajando con la nueva administración como lo he hecho con las anteriores, sin que el signo político influya en tan hermosa cruzada.
No hay un momento específico para hacerse de una profesión mediante los estudios universitarios. Cualquier ocasión es propicia y esta no deja de ser especial. En Miami Dade College, este día después, volvemos a confirmar el compromiso de mantener nuestra política de puertas abiertas –que es la política de la cual nos vanagloriamos, totalmente inclusiva y seguiremos tratando de influir a todos los niveles gubernamentales para hacer cumplir este empeño, que sigue siendo el sueño de tantos.
Presidente del Miami Dade College.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2016, 4:31 p. m. with the headline "Restañando la fibra de la nación."