GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Agradecido con Jeb Bush
Un titular en The New York Times dice que Jeb Bush, el ex gobernador de la Florida, utilizaba sus vínculos familiares políticos con mucha frecuencia para beneficiarse.
Esta columna es la historia de cómo Bush usó su influencia política en un caso en el cual yo estuve involucrado, como periodista, que muestra lo contrario.
Escribo de algo que comenzó con una entrevista que hice durante un fin de semana en los centros de detención del Departamento de Inmigración hace 30 años. En aquel entonces, yo era miembro de la Junta Editorial de The Miami Herald y Presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ).
En febrero de 1985 viajé a El Paso, Texas, a una reunión de la NAHJ. Al día siguiente de la reunión, me fui a entrevistar a unos cubanos detenidos por inmigración. El grupo – 77 en total – habían llegado a finales de diciembre procedente de España con documentos falsos.
Recuerdo que oí muchas quejas de personas que no sabían lo que el futuro les deparaba. Las he oído muchas veces. Pero la queja de Leisy Orozco, una niña de ojos negros, me partió el corazón. Ella me dijo: “Lo único que yo quiero saber es cuándo voy a poder ver a mi papá, vivir en un país libre, e ir a la escuela”.
Le prometí a Leisy que haría todo lo posible por ayudarla. Pero no era cosa fácil.
Escribí múltiples columnas sobre el grupo, y en particular sobre Leisy. Hablé personalmente con el entonces Fiscal Asociado del Departamento de Justicia, Rudy Giuliani y con Doris Meisner, la Comisionada de Inmigración. No me prometieron nada. Ellos tenían que obedecer la ley.
Pasaron más de siete meses. El gobierno americano quería deportar a los cubanos a España, pero el gobierno español, al igual que el de Cuba, estaban negados a aceptarlos.
Yo insistía en que era un caso de compasión. Tener a este grupo de personas detenidas en forma indefinida era inaceptable y cruel. Por fin, en septiembre, recibí una llamada de Meisner diciéndome que los cubanos – incluyendo a Leisy – iban a ser puestos en libertad ya que no podían deportarlos.
Mis esfuerzos habían dado resultado.
Lo que yo no sabía entonces es que tenía de aliado a un buen amigo. Esta semana me enteré de que ese aliado era nada más y nada menos que Jeb Bush, en aquel entonces un hombre de negocios en Miami, cuyo padre, George H. W. Bush, era el Vicepresidente de Estados Unidos. Pero Bush nunca me dijo lo que él había hecho. Eso salió a relucir en los documentos publicados en el New York Times.
El 9 de septiembre de 1985, Bush le había escrito a su papá una nota hablándole del asunto. “Los artículos (que te mando) tienen que ver con la detención de 77 cubanos que llegaron procedentes de España con documentos falsos. Ellos están en dos centros de detención”, Bush le dijo a su padre.
“La ley es la ley”, Bush continuó en su carta. “Pero ¿no debemos tener compasión con los niños que están detenidos?”
Yo me enteré de la carta de Bush esta semana.
La carta que fue publicada por el New York Times me demuestra que Jeb Bush, quien fue gobernador de la Florida por ocho años, y hoy es un casi seguro candidato a la presidencia de Estados Unidos, cree que hay que tener compasión en temas de inmigración.
Lo demostró entonces y lo mantiene ahora. Él intervino en el caso porque siempre ha tenido compasión por los inmigrantes. Ni siquiera lo hizo para buscar publicidad. Nunca me dijo a mí lo que había hecho. Nadie se hubiera enterado si el New York Times no hubiera publicado sus documentos de antes de que entrara en la política.
En los 30 años transcurridos sólo he visto a Bush un puñado de veces. Estoy de acuerdo con mucha de sus posiciones políticas y creo que fue un muy buen gobernador.
Pero recuerden; él nunca me dijo lo que había hecho y yo no había tenido la oportunidad de darle las gracias. Espero que esta columna le demuestre lo agradecido que estoy.
Guillermo I. Martínez reside en el sur de la Florida. Su dirección electrónica es: Guimar123@gmail.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de febrero de 2015, 4:00 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Agradecido con Jeb Bush."