El presidente Trump y los problemas sociales
El ser humano desea, y en muchas ocasiones cuando su deseo se cumple, vuelve a desear algo completamente diferente, a veces por miedo, a veces por otras razones. Cuando elegimos al presidente Barack Obama, elegimos igualdad, cambio, valores, derechos humanos, un poco de paz, una mejor economía, una libertad de expresión y religión imparable. Todos eran anhelos de muchos que se sentían reprimidos, rechazados, sin apoyo.
Estados Unidos pasó por ocho años de una profunda transformación. No perfecta, pero sí considerable. Entonces, ¿por qué no seguir con el legado del presidente Obama, o elegir a la primera mujer presidente? Muchos factores, con lo que se podría escribir un libro, entraron a jugar un papel importante. Pero el mayoritario, la frustración de mucha gente con su propia vida, sobre todo de las zonas rurales de Estados Unidos, de clase media blanca. Ese es el reto de Trump. Un reto difícil de solucionar.
Bajo la administración Obama, millones de personas que no tenían seguro médico tuvieron oportunidad. Los derechos de los homosexuales se hicieron valer durante este periodo, mucha gente pudo recuperar sus viviendas bajo políticas de Obama (que se veían perdidas bajo la reciente crisis inmobiliaria). La economía pasó de tener la tasa de desempleo más alta de los años recientes, a tener la más baja. En octubre del 2009 la tasa de desempleo estaba en 10% en Estados Unidos de acuerdo a cifras del Departamento del
Trabajo; en octubre del 2016 fue 4.9. El presidente Obama firmó en el 2010 la ley de regulación a los bancos y protección al consumidor. En vistas de no hacer una reforma migratoria (que sí había prometido) alegando no tener apoyo en su segundo término, y haber usado el apoyo de ambas cámaras demócratas en el primero para negociar la ley de salud, firmó una orden ejecutiva para que los hijos de inmigrantes nacidos en el país no fueran deportados. La autorización y firma de la captura y muerte del terrorista Osama Bin Laden. Todos estos éxitos, si bien no perfectos pero que van en camino a una sociedad más igual, fueron convertidos en ley con la mayor oposición recibida para un presidente de parte de la gran mayoría del Partido Republicano.
Ahora Donald Trump llegará a la Casa Blanca, como llegó Obama, con ambas cámaras de su partido. El partido que más allá de ser capitalista y abogar por la economía del país, el porte de armas (gran factor económico, pero una tragedia nacional cada vez que caen en manos del individuo inapropiado), es conservador en políticas sociales, y que tiene un ala como la de, por ejemplo, el ex candidato republicano Ted Cruz, que incluye la regulación de los derechos de la mujer, el no al matrimonio gay, incluir la religión en escuelas públicas, en algunos casos hasta semiprivatizar las escuelas públicas, y retirar algunas ayudas básicas a la gente para disminuir la deuda nacional reduciendo el gobierno.
Lo incierto de todo esto es que ninguna de esas políticas eran las de Donald Trump antes de lanzarse a la presidencia en esta plataforma. ¿Cómo actuará ya de presidente? Pronto lo veremos, entretanto, a aceptar la democracia, entender que Estados Unidos tiene instituciones sólidas. Y está probado por sus acciones en la vida, el hecho de que Trump se haya lanzado como republicano no garantiza que sus políticas serán republicanas, el hecho de que sea empresario no significa que creará más empleos, el hecho de que diga que hará un muro no arreglará el problema de las familias inmigrantes ni de la inmigración ilegal, el hecho de que haya administrado empresas no significa que sabrá administrar a un Congreso, cuyos miembros no son sus empleados.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 11 de noviembre de 2016, 3:45 p. m. with the headline "El presidente Trump y los problemas sociales."