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Opinión

¿El reality show ha terminado?

Mucho antes del desenlace de las recientes elecciones presidenciales de Estados Unidos, hubo algunos, entre ellos la talentosa escritora cubana Delia Fiallo, que aseguraban que el Trump insolente, irreverente, que anunciaba medidas drásticas como las deportaciones masivas de ilegales y el levantamiento de un muro en la frontera con México, no era el verdadero Trump.

Tras el último debate en la lucha por la Casa Blanca, en un artículo del New York Times firmado por Viet Thanh Nguyen, se afirmaba que la verdadera maestría de Donald Trump era el drama del reality show, pues su conducta es como en este tipo de programas, “donde los que sobreviven y ganan saben que la ficción es más importante que la realidad”. Si la ficción es más importante, vale todo, no sólo decir cualquier cosa que te ayude a ganar, sea real o falso, sino que incluso, hasta el personaje puede ser inventado, de modo que Trump habría encarnado la personalidad más conveniente para alcanzar la victoria. ¿Y cuál era la más conveniente? Él había sabido interpretar el descontento de una gran parte de la población blanca –que también compartían algunos hispanos ya asimilados–, por el flujo migratorio proveniente del sur. Su estrategia, por tanto, consistía en ganar su voto, y el discurso debía ser el de mano dura. Donald supo encarnar muy bien este personaje.

¿Quién es este hombre sereno y amable que ahora estrecha la mano del presidente Obama en la Casa Blanca y asegura a los periodistas que le pedirá consejos cuando los necesite? ¿Es el mismo que antes dijo que Obama era “el peor presidente de la historia del país”? ¿El mismo que calificó a Hillary Clinton de “repugnante” –“nasty” fue el término en inglés– y la amenazó con hacer que fuera procesada si salía como presidente? Este de ahora la elogia por su campaña “muy bien peleada” y le dice muy afablemente que “le debemos una deuda mayor por su servicio a nuestro país”. ¿Y sobre sus temibles planes de gobierno? Cuando le preguntan sobre las deportaciones habla de aquellos que hayan cometido delitos, es decir, lo que han hecho o han querido hacer anteriores presidentes como el propio Obama que ha roto el récord de las deportaciones. ¿Y el tan controvertido muro? Pues habla ahora de “bardas” en algunos tramos. Así que el fiero león parece ahora un tierno corderito. ¿Se limitará a poner algunos parches a los tratados de libre comercio en vez de cancelarlos? ¿Hará algunas reformas al Obamacare en vez de eliminarlo? ¿Hará mayores exigencias a los Castro en vez de echar atrás los pasos de normalización de relaciones?

De modo que con el fin de la campaña los hechos parecen dar la razón a quienes sostienen esa teoría, como Delia y Thanh Nguyen. Si fuera cierta, lo peor de esto es que todo el electorado, quienes lo apoyaron y los que no, creyeron en el personaje de hombre fuerte, providencial, y el fanatismo que inspiraba lanzó las turbas a las calles, unas en rechazo y otras en su apoyo, con el resultado de agresiones y vandalismos. Se puede cuestionar un sistema electoral que no da la victoria a quien gana el voto popular como lo ganó Hillary, pero que Trump obtuvo la presidencia de acuerdo a la ley vigente, no hay la menor duda. ¿Entonces contra quién se protesta? ¿Contra el sistema? ¿Contra los votantes que lo eligieron? Como contrapartida surgieron manifestaciones pro Trump, muchas de ellas de supremacistas blancos con mensajes racistas que proponían no sólo devolver a los negros a Africa sino incluso retornarlos a la esclavitud. En una escuela se gritaba en rechazo a jóvenes hispanos: “¡Levanten el muro!” De modo que la resaca del reality show es más preocupante que las amenazas de Trump durante la campaña. Si el personaje es real o no, lo cierto es que sacó a flote las pasiones más bajas de una gran parte del pueblo americano.

Mas yo no estoy muy convencido de la teoría. “Que se haya calmado el león no quiere decir que el peligro pasó”, escribió una mujer en un twitter a CNN y agregaba: “Cuando vuelva a tener hambre, hay que correr”. ¿Quién es el verdadero Donald Trump? Si el de la campaña electoral vuelve a surgir, no seré yo el sorprendido.

Escritor e historiador.

concordiaencuba@outlook.com

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de noviembre de 2016, 3:32 p. m. with the headline "¿El reality show ha terminado?."

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