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Opinión

La preocupante situación del sistema de salud americano

Es preocupante, ahora que ha quedado Donald Trump de presidente, el futuro del sistema de salud público y privado norteamericano. El sistema de salud, lejos de ser perfecto, había logrado asegurar a personas que no tenían oportunidad de verse con un médico por subsidios del gobierno para los que no llegaban a pobreza extrema, pero ganaban poco, pero a un costo demasiado alto para la clase media que trabaja independiente, o para las pequeñas empresas. Por la gran disputa sobre la controversial ley Obamacare, el sistema de compra de seguros médicos obligatorio, fue implementado lleno de errores más que de soluciones. Hoy Trump ha prometido revertir y remplazar el sistema. Me pregunto: ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Y reemplazar por qué exactamente?

Para el trabajador independiente que gana de 42,000 dólares para arriba, es casi imposible hoy día tener seguro médico. Algunos prefieren pagar la multa y no tenerlo. Otros pagan los abusos de las aseguradoras, que suben las pólizas cada vez que les viene en gana. Porque, lamentablemente, estas no fueron reguladas a su totalidad por la ley de salud, que lejos de satisfacer a los demócratas, a quienes satisfizo fue a los republicanos, que en su momento prefirieron cumplirles a las aseguradoras que donaron en sus campañas en vez de a la gente que votó por ellos. Aclaremos que esto también pasó con los demócratas.

Los deducibles de los seguros siguen siendo igual de altos que antes, o tal vez peor. Una hospitalización por una infección de garganta de menos de una semana, cuesta $65,000 dólares en un hospital de la Florida, y con un seguro médico promedio, el deducible aparece en un diez por ciento. A un empleado de clase media, una deuda de $6,500 le rompe el presupuesto anual. Y ese es el problema, es que la medicina está demasiado lejos de ser asequible. Ni hablar de cuando se pide una cita, y te la dan para tres meses después.

Algo positivo es que ya las precondiciones médicas no pueden ser excusa para no asegurar a alguien, haciendo que la medicina finalmente sea un derecho de todos, no un lujo.

Una familia con un niño o niña con cáncer, en Estados Unidos, tiene que pedir ayuda monetaria porque ni con el seguro puede pagar los tratamientos por lo costosos que son. Pocos son los países desarrollados que tienen este grave problema. Los centros hospitalarios y médicos tampoco tienen regulación de precios. Los honorarios son casi que puestos “al ojo” en casos en los que una operación idéntica cuesta tres veces en un hospital que queda a tres millas de otro.

Leí esta semana un artículo que muestra puntos que debemos saber sobre lo que Trump hará con Obamacare: Las aseguradoras podrán vender a nivel federal (lo que según el bajará las primas por la competencia, aunque preocupa que dentro de los Estados ya de por sí hay suficiente competencia y no han bajado); no habrá (según él) momento sin seguro médico después de que se remueva el mandato de tener que tenerlo, no podrán discriminar por condiciones preexistentes, y las empresas podrán deducir el seguro médico de los impuestos a final de año. Hasta el momento, todo lo demás sigue igual. Incluyendo los altos precios de los hospitales. Difícil de regular. Imposible tal vez, como están las cosas.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @ sabinacovo

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de noviembre de 2016, 3:14 p. m. with the headline "La preocupante situación del sistema de salud americano."

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