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Opinión

Si Trump apoyara la paz en Colombia

Colombia tiene 48 millones de habitantes y hace medio siglo convive con 15 mil guerrilleros de las FARC, la mayoría campesinos, como resultado 220 mil personas fueron asesinadas, hay 9 mil presos políticos y 6 millones de desplazados por la violencia.

Antes que Donald Trump fuese elegido Presidente. Norteamérica y Colombia eran aliados contra la narcoguerrilla y en los 90 pusieron en marcha el Plan Colombia, para canalizar el proceso de paz entre la FARC y el gobierno. El protagonista, del último acuerdo es el Mandatario Juan Manuel Santos, quien convocó al pueblo el pasado octubre a participar del plebiscito, ganando el No por escaso margen, promovido por el expresidente Uribe.

Pese a este resultado aún puede concretarse el proceso de paz, pero USA debería contribuir con 450 millones de dólares, desembolso que tendría que aprobar el congreso. Colombia invirtió 1,200 millones con este propósito. Pese a que este tema es complejo la mínima diferencia que separó al No del Sí, expresa el sentir de sus ciudadanos. Aunque la campaña del evangelismo y los grupos anticomunistas fue aplastante.

Quizás porque estas negociaciones se realizan en la Habana con el líder FARC, Rodrigo Londoño y permitirá además del cese al fuego, la entrega de las armas de los rebeldes, quienes harán una declaración de sus bienes para reparar a los deudos de las víctimas. Pero dentro de la guerrilla existen diversas responsabilidades sobre actividades ilícitas: secuestros, extorsiones, minería ilegal y narcotráfico.

Los guerrilleros pasarían a laborar en cooperativas dedicadas a la agricultura y ganadería. El tema es sensible por ambas partes, pues hace tres décadas intentaron conciliar con la Unión Patriótica y los escuadrones de la muerte asesinaron a miembros de la FARC. Por estos hechos, subsiste el temor al paramilitarismo. Algunos piensan, que son financiados tanto por Uribe como por el actual gobernante que antes fue Ministro de Defensa.

Las FARC tienen un ejército con armas sofisticadas y tecnología israelí y británica, pero aceptar el alto al fuego para la guerrilla puede interpretarse como aceptar su derrota, según un miembro del MIR en una conferencia de la Universidad de Uppsala, Suecia del Latinamerikastudier. Algunos se preguntan ¿toda una vida dando plomo, estarán ahora preparados para hacer una vida pública? Este acuerdo les permitirá incorporarse a la política, con cinco senadores entre 2018-2011. Algunos líderes están motivados, pero no todos pertenecen a estas cúpulas y deben lidiar con las consecuencias que significa enfrentar sus responsabilidades por los delitos cometidos.

La amnistía, les permitirá rehacer sus vidas, vía trabajo comunitario, pero temen ser engañados. Si bien Santos desea implementar la reforma agraria para que los guerrilleros puedan cultivar la tierra. La idea no es compartida por todos los políticos. Cuentan que otrora Uribe se opuso a que las tierras baldías fuesen repartidas.

Por otro lado, las FARC no creen que Santos haya desarmado al paramilitarismo. Temen que los familiares de las víctimas deseen vengarse. Entre los soldados hay mujeres embarazadas, ellas anhelan otro futuro para sus hijos, vivir entre el silbido de las balas no es lo ideal.

En las pequeñas ciudades y el área rural añoran la paz. En la ciudad ven a la FARC como un partido político que podría comprar votos con el dinero de los secuestros y eso es posible. En Sudamérica la gente pobre vota a cambio de alimentos. A otros les atemoriza el resultado de las urnas, pero olvidan que en la guerrilla hay jóvenes que requieren estudiar, porque el mundo actual exige tecnología e innovación. Juan Manuel Santos será inmortalizado por el Nobel de la Paz y la FARC que antes sólo eran considerados un puñado de bandidos han logrado ser sacados de la lista de terroristas por la UE y son reconocidos.

El presidente Trump puede desestimar el proyecto o transformarlo como hará con todo lo nuevo que encuentre por hacer, pero todos saben que Colombia es la proveedora del narcotráfico y es mejor contrarrestarlo, legalizando aquello que sea posible. La idea es encauzar nuevas vidas, traer desarrollo, sembrar allí donde ahora hay violencia, caos y destrucción. De lo contrario seguirá la zozobra en esta nación.

Periodista peruana.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de noviembre de 2016, 8:29 p. m. with the headline "Si Trump apoyara la paz en Colombia."

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