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Opinión

El populismo y las promesas

El presidente electo Donald Trump habla en un acto que tuvo lugar en la empresa Carrier, en Indianápolis, el jueves pasado. Trump afirmó que salvó 800 empleos en esa compañía.
El presidente electo Donald Trump habla en un acto que tuvo lugar en la empresa Carrier, en Indianápolis, el jueves pasado. Trump afirmó que salvó 800 empleos en esa compañía. Bloomberg

Hasta lo que yo tenía entendido, el Partido Republicano era el partido que clamaba por la libertad de los mercados; una tesis que reza que entre menos se inmiscuya el estado en los asuntos de la empresa privada y las corporaciones, más prosperidad y beneficios para todos. Pero eso fue hasta ayer. Escribo esto el viernes 2 de diciembre, al día siguiente de lo que en mi concepto parece la confirmación de la toma del poder en los Estados Unidos por parte del populismo y la demagogia.

No sé si los lectores conozcan la práctica bastante generalizada en muchos países del tercer mundo, en la que los políticos, antes y después de las campañas, se dedican a regalarle comestibles, licor y electrodomésticos a sus electores, o a pagar favores posteriores a la elección, repartiendo puestos de trabajo. Es una clásica jugarreta, en la que el pueblo, contento a cortísimo plazo con lo que cree que le están regalando, se ciega absolutamente ante la realidad que los va carcomiendo, y ante el futuro nefasto que les dejan a sus hijos.

Después, cuando tienen la soga al cuello, esos mismos personajes se encargan de distraerlos, culpando al mundo entero de la ruina que ellos les causaron. Y la gente les cree. Y sigue votando por ellos. Esa es gran parte de nuestra desgracia latinoamericana. ¿Será también la de los Estados Unidos de Norteamérica?

El presidente electo Donald Trump se fue ayer a Indiana, visitó la fábrica de Carrier, dio un discurso (como si todavía fuera candidato) cuyo principal ataque estuvo dedicado a la prensa (lenta pero eficazmente va taladrando ante sus seguidores la imagen de los únicos organismos independientes capaces de denunciarlo) y se ufanó de haber salvado 800 puestos de trabajo que Carrier pensaba trasladar a México.

Pero no dijo el costo. El costo será un recorte de $7 millones por año, durante 10 años, en los impuestos que paga Carrier y el fin de su propuesta de campaña en la que amenazaba a la compañía con una tarifa de 35% en todos los aires acondicionados que importara de México, si trasladaba su fábrica. Y, a pesar de esto, Carrier todavía seguirá con sus planes y trasladará 1,300 empleos al país vecino y no garantiza su no traslado en unos años. ¿Esa es la forma de negociar de la que se jactaba el candidato Trump? ¿Qué pensarán esos 1,300 de la promesa incumplida de su presidente electo?

No solo, como dijo el senador Bernie Sanders, se está sentando un precedente para que empresas que planeen trasladar sus fábricas, se planteen ahora hacerlo para recibir las dádivas del gobierno, sino que esto se trata de un caso rampante de intervencionismo puro. Un intervencionismo, además, que salva 800 puestos de trabajo (me alegro sinceramente por esas familias) pero simultáneamente deja al estado sin una fuente de entradas para colegios públicos, obras de infraestructura y demás.

Ojalá me equivoque, pero, repito, ese es el accionar del populismo que conozco. Resaltan, exageran, dramatizan sobre una situación particular, distrayendo al pueblo, mientras le clavan la puñalada en la espalda.

Un verdadero estadista elabora políticas que beneficien a la mayoría. No anda por allí apagando fuegos específicos frente a las cámaras que dice odiar, para ganar popularidad.

Si nuestro próximo presidente está interesado en salvar los puestos de trabajo de sus compatriotas, puede fijarse en el actual, que bajó el desempleo a un 4.6% (según el informe del primer viernes de diciembre), habiéndolo recibido en un 12%, sin demonizar a inmigrantes ni amenazar con muros o guerras comerciales a otros países.

Y sin entregarles a las compañías regalitos de navidad velados.

Escritor colombiano.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2016, 3:14 p. m. with the headline "El populismo y las promesas."

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