Nuevos asesores de Trump: ¿prosperidad o hecatombe?
Uno de los temas que más preocupan a nivel estatal, federal y mundial es el cambio climático. Independientemente de las teorías ideológicas, religiosas o políticas, la problemática existe y ha sido probado científicamente. Con todo y que algunos gobernantes desafían la ciencia y se apegan a la religión o a patrones climáticos sin fundamento para negar (y probablemente seguir recibiendo donaciones de empresas con intereses) un incidente que puede afectar el futuro de nuestros hijos, nietos y así. El presidente electo de Estados Unidos no ha sido muy claro en cuál será su política, y lo que hará está por verse. Más allá de ideología, reitero, es responsabilidad lo que se les pide a los gobernantes.
¿Cuántas escuelas públicas del país están educando a los niños sobre el cambio climático? ¿Cuántos maestros creen que es una realidad? ¿Quése puede hacer a nivel de infraestructura en lugares claves como la Florida, y otras zonas costeras amenazadas? ¿Cómo está afectando a nuestra Latinoamérica y como puede la región tener un plan de contingencia o prevención? Independientemente del trabajo mundial de entidades sin fines de lucro, como la del ex candidato y ex vicepresidente Al Gore, las respuestas quedan en el aire. Trump se reunió con Gore, y se ha reunido con el actor Leonardo DiCaprio, otro ambientalista, pero esta semana ha elegido para ser el director de la agencia de protección del medio ambiente bajo su mandato a un ejecutivo que niega el cambio climático. Una vez más, enviando mensajes difíciles de leer, y creando panoramas difíciles de prever.
Scott Pruit, el fiscal general de Arizona, es cercano a la industria de combustibles fósiles, y ha sido uno de los pioneros de las batallas legales contra la administración Obama y sus políticas con respecto al cambio climático. En algún momento durante la campaña de Trump dudó si el cambio climático era creado en parte por actividad humana, pero según reporta el New York Times, cualquier esfuerzo sería vano con Pruitt a la cabeza de esta importante agencia. Pruitt ha desprestigiado cualquier esfuerzo para reducir las emisiones contaminantes y otros generadores de polución, pero además este desprestigio con su liderazgo en la agencia puede truncar cualquier posibilidad para Estados Unidos de ser un líder en energías alternativas, tema que bajo Obama fue efectivo. La dependencia en el petróleo extranjero durante la administración bajó; habrá que ver cómo se comportan los mercados bajo estas administraciones, pero a juzgar por las selecciones, y a menos que haya cambios significativos en los patrones de conducta, no auguro nada positivo en cuanto a seguir las pautas de Obama. Según un informe de Forbes, bajo la presidencia de Obama la producción petrolera doméstica subió un 88%, lo cual es irónico, en el caso de un presidente al que han acusado de estar en contra de la industria.
El futuro de Estados Unidos nunca había sido tan incierto para las causas sociales. Para la economía del país, presuntamente la mejoría será inminente. Al cierre de esta columna la prensa especulaba el nombre del director del consejo económico de la nación, que asesorará al Presidente en política económica: el veterano de Goldman Sachs, Gary Cohn. ¿Prosperidad o hecatombe?
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 9 de diciembre de 2016, 3:47 p. m. with the headline "Nuevos asesores de Trump: ¿prosperidad o hecatombe?."