El aumento del nivel del mar: un problema para todas las ideologías
Después de presenciar una de las elecciones políticamente más divisivas que nuestro país ha tenido, es sumamente importante encontrar temas en común que nos unan a todos. Uno de estos temas de interés para todas las ideologías políticas es el aumento de los costos incurridos por los altos niveles del mar y por las condiciones meteorológicas extremas. En representación de los alcaldes republicanos y demócratas de los estados que votaron ya sea por el partido rojo o azul en estas elecciones pasadas, estamos aquí para decir que los impactos del cambio climático ya están ocurriendo, y este problema lo afecta sin importarle por quién votó en la última elección. Las comunidades costeras como Hoboken, Nueva Jersey, y Coral Gables, Florida, se enfrentan a inundaciones debido a las mareas cada vez más altas, a las lluvias más extremas y a los huracanes tan devastadores como Sandy y Matthew.
El aumento de las mareas es primordialmente un problema económico. Ciento veintitrés millones de estadounidenses viven en las zonas costeras, que representan casi la mitad del producto doméstico del país. Durante el último medio siglo, las inundaciones costeras han aumentado en un 300 por ciento a más del 900 por ciento en comunidades situadas a lo largo de las tres costas de los Estados Unidos, golpeando nuestra economía en donde más duele. Más de $350 mil millones en daños han ocurrido en la última década debido a las condiciones climáticas extremas en todo el país.
El presidente electo Donald Trump también está entre los que son personalmente vulnerables a la subida del nivel del mar y a las inundaciones costeras. Por ejemplo, el Cuerpo de Ejército de Ingenieros de los Estados Unidos y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica prevén que el nivel del mar a lo largo de la costa de la Florida aumentará de cinco a seis pies hacia finales del siglo. Si el mar subiera solamente de tres a cuatro pies, numerosas propiedades de Trump en lugares como Mar-a-Lago, Hollywood, Doral y Sunny Isles también serían afectadas.
Pero el aumento de las mareas no sólo afecta a los que tienen una vista frente al mar, sino que también afecta a todo el país. Las comunidades costeras son los centros económicos del país, así que si usted es un agricultor en Nebraska o un fabricante en Kentucky, la firmeza de nuestros puertos también impactará su bolsillo. Desafortunadamente, la red de carreteras, los puentes y los sistemas de transporte que conectan las costas con el centro del país no fueron construidos para resistir el creciente nivel del mar y las condiciones meteorológicas más extremas.
Las inundaciones costeras son también un reto para la seguridad nacional. Las estructuras militares más críticas que ayudan a proteger a nuestro país se concentran en las zonas costeñas y no están preparadas para enfrentar la amenaza del aumento del nivel del mar. Cerca de 130 instalaciones del Departamento de Defensa, valoradas en más de $100 mil millones, están siendo amenazadas por un aumento de tres pies en el nivel del mar.
Al mismo tiempo que el cambio climático presenta dificultades, también ofrece ciertas oportunidades. El Instituto de Recursos Mundiales publicó esta semana un informe que refleja nuestro sentimiento bipartidista y ofrece un mapa de estrategias para ayudar a las comunidades a resistir a los impactos climáticos. Hay tres áreas para enfocar nuestras acciones de manera inmediata. Primero, hay que ser responsables económicamente con el dinero de los contribuyentes para equilibrar las inversiones en programas de anticipación de desastres y en la recuperación posterior a un desastre. Segundo, hay que ampliar las asociaciones públicas y privadas para reducir la dependencia de la intervención gubernamental, la cual no puede resolver adecuadamente el problema por sí solo. Y tercero, hay que desarrollar un enfoque de acción mejor coordinado de “todo el gobierno” para asegurar de manera efectiva y eficiente la reducción de los costos y de la pérdida de vidas en los desastres futuros.
Nuestras ciudades ya han tomado estas recomendaciones en serio. Durante el huracán Sandy, el 80 por ciento de Hoboken se inundó y propiedades privadas por un valor de $100 millones sufrieron daños. Estamos implementando una estrategia integral de resistencia para protegernos de las inundaciones costeras y de las lluvias fuertes que son más frecuentes. También hemos instalado dos bombas de agua, estamos construyendo tres parques con retención subterránea de aguas pluviales, y estamos incentivando con éxito a los propietarios privados a instalar techos verdes y otras medidas de resistencia contra las inundaciones. Nuestro enfoque no fortalecerá a nuestras ciudades ante las inundaciones que vienen, sino que reducirá los costos de seguro de inundaciones para todos nuestros residentes y negocios.
Las 47 millas costeras que tiene Coral Gables también están en peligro de inundaciones. Algunas partes que son importantes para la economía de esta ciudad están a menos de cuatro pies sobre el nivel del mar, representando más de $14.5 mil millones de valor de propiedades en riesgo. Coral Gables se encuentra en el condado de Miami-Dade, en el cual la mayoría de los bienes están expuestos al aumento del nivel del mar. Las ciudades del condado han decidido mitigar el problema. En Coral Gables, estamos evaluando la vulnerabilidad de nuestra infraestructura crítica. La Ciudad de Miami Beach está invirtiendo $400 millones para combatir las inundaciones con bombas de aguas pluviales. Y los impactos crecientes de las inundaciones costeras en todo el estado, que ahora ocurren durante los días soleados sólo por las mareas altas, han generado una importante colaboración bipartidista, como el Pacto Climático Regional del Sureste de la Florida.
Como alcaldes, nos preparamos para los desastres y ayudamos con la recuperación cuando estos ocurren. Ahora pedimos lo mismo de la capital de nuestra nación. Nuestros líderes deben aprender de la exitosa colaboración bipartidista que está ocurriendo al nivel local por todo el país. La nueva administración de Trump y el nuevo Congreso deberían dar prioridad a las oportunidades para fortalecer a las comunidades locales. Esto ayudaría a optimizar la recuperación colectiva de la inversión de nuestros esfuerzos locales de resistencia y asegurar que los dólares de los contribuyentes no se desperdicien en inversiones que no pueden confrontar el peligro de las tormentas más fuertes y el aumento del nivel del mar.
El presidente electo Trump dijo recientemente que tiene una “mente abierta” en torno al cambio climático. Esperamos que se dé cuenta de que hacer inversiones inteligentes en infraestructuras de resistencia al clima es una estrategia positiva que puede fortalecer nuestras economías, crear empleos y proteger a nuestras comunidades de los peores impactos del cambio climático. Ese es el tipo de acción que todos respaldaríamos.
Jim Cason es alcalde de Coral Gables. Dawn Zimmer es alcaldesa de Hoboken, Nueva Jersey.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de diciembre de 2016, 3:21 p. m. with the headline "El aumento del nivel del mar: un problema para todas las ideologías."