2016, el año de la ceguera
Por qué el año de la ceguera? Simplemente porque elegimos para que nos gobierne en el país más importante del planeta, alguien de quien sabemos muy poco. Quiero decir, quizá sepamos mucho de Donald Trump y su vida como playboy magnate entre Hollywood y Manhattan, pero muy poco o nada sobre la persona que estará al mando en Washington D.C. Hay para quienes precisamente esa ignorancia es su principal virtud. Quizá. Pero aquí va una lista de lo que sabemos y no sabemos de nuestro próximo ocupante de la Casa Blanca.
No sabemos nada acerca de su salud, a no ser por una carta payasa, que emitió un doctor histriónico, en la que aseguraba, sin pruebas, que nunca antes ningún candidato en la historia había gozado de tan buena salud como su paciente, y que todos los resultados de sus exámenes son positivos (en la ciencia médica, que en un examen sea positivo no es la mejor noticia). Así que si Trump, nuestro futuro poseedor de los códigos nucleares, tiene problemas de colesterol o presión, o síntomas de demencia senil, es algo sobre lo que no tenemos ni idea.
Así como tampoco sabemos nada de su declaración de impuestos, que me imagino seguirá en auditoría durante los cuatro años (o menos) u ocho años (o más) que nuestro nuevo Atlas Rebelado permanezca en el poder. Sabemos, eso sí, que ante el descubrimiento del New York Times de una pérdida por un billón de dólares, lo más posible es que no haya pagado un solo dólar durante los últimos diez años, lo que, sin negarlo ni aceptarlo, dijo que lo hacía más inteligente que todos.
Sabemos también que ha dejado colgando de la brocha (literalmente) a una cantidad alarmante de contratistas a los que no le dio la gana de pagarles. Pero no tenemos idea de sus nexos de negocios con países como Rusia, y tampoco lo sabremos, mientras dirige la economía más grande del planeta.
Sabemos que tanto él como sus asesores manipulan los medios de comunicación y esculpen los mensajes a su antojo, exagerando y minimizando de acuerdo a su conveniencia, pero nada, absolutamente nada, de su capacidad de gobernar y obtener buenos resultados más allá de la propaganda. Sí se le nota una cierta inclinación por culpar a lo extranjero, llámese China, México o inmigrantes latinoamericanos y musulmanes, de los males de su país, al estilo de los populistas bananeros, que culpan de todos sus desastres al “imperio”, a los gobiernos cobardes de los países que no apoyan sus fechorías y a los que cruzan la frontera para meterse en sus naciones. O, claro, a los medios de comunicación, cuando publican algo que no les conviene.
Sabemos que dijo que va a acabar con el predominio de Wall Street en el gobierno, pero también que la mayoría de sus nombramientos a cargos económicos provienen de Wall Street; e, incluso, que, para un puesto de alto valor político y diplomático, como la Secretaría de Estado, eligió al presidente de la corporación más grande del mundo.
Pero digo ceguera no porque el haber votado por Trump signifique que quienes lo eligieron sean ciegos, sino porque creen ciegamente en su parte buena, digamos en que va a acabar con la influencia de Wall Street; y dicen que solo exagera en su parte mala, es decir, la expulsión de inmigrantes, el muro y demás.
Pero parece que es lo contrario. Su parte ‘buena’ no es tan cierta, y en su parte ‘mala’ hay que tomarlo literalmente.
En lo que sí creo que podemos estar todos de acuerdo es que sabe trinar.
¡Feliz Navidad!
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de diciembre de 2016, 2:30 p. m. with the headline "2016, el año de la ceguera."