Conspiraciones, ¿teorías, patraña o verdad?
Ya se puede disfrutar hasta de una serie de televisión: Conspiracy, que explora el inagotable mundo de las conspiraciones. Están las más populares: desde la del asesinato de J.F. Kennedy y su hermano Robert, hasta la de los extraterrestres que nos vigilan y los gobiernos del mundo nos ocultan.
Sin embargo, posiblemente, la mayor de todas es la que desprecia cada sospecha de engaño, manipulación o patraña como una “teoría de la conspiración”, como algo debido a la imaginación de mentes calenturientas que no tienen otra cosa en que perder el tiempo.
Algunos pragmáticos (o cómplices, que todo puede ser) sonríen con un aire de superioridad cuando alguien les llama la atención sobre hechos que no se comentan frecuentemente en los medios, como puede ser la manipulación genética de los alimentos, la ausencia de una explicación oficial de los “círculos” que aparecen en los campos de maíz o de trigo, o bien algo muy concreto, algo que muchos han olvidado; pero que para los cubanos es un hecho patente que se sufre cada día: el silencio cómplice ante la monstruosidad de la tiranía castrista.
Los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dinastía en el poder se ocultan y se aceptan por gobiernos y organizaciones del mundo con un grado de cinismo sin precedentes. Hasta elogian a esos criminales. Según un colega periodista: “El problema es que en el caso de Cuba no hay una conspiración, sino muchas”.
Las polémicas recientes suscitadas por las elecciones de Estados Unidos han levantado oleadas de “teorías” de ambos lados. Algunas complican a gobiernos extranjeros, parece una trama de serie televisiva. Y lo peor no es que la gente se deje engañar por dudosas estadísticas, datos inflados, manipulaciones y exageraciones de hechos, ni tampoco que las falsas noticias diseminadas en las redes sociales ejerzan su momentánea y negativa influencia, sino que el resultado de esas campañas de “desinformación” es que conducen a la mayoría a un escepticismo sin regreso. Y quizá sea ese el fruto de otra “conspiración”, la de desfasar la credibilidad de los medios, el respeto a la palabra, el “honor a la verdad”.
Las conspiraciones existen desde los tiempos más remotos. Una de las más comentadas es la que ejercieron los miembros del sanedrín para crucificar a Jesús (créase o no en su divinidad o en su existencia), vemos cómo hasta los hechos más nobles de este personaje son tergiversados y convertidos en blasfemia, escarnio, motivo de burla y merecedores de la pena de muerte.
Hoy hay conspiraciones por todos lados. Basta leer el periódico para ver por ejemplo las calumnias contra los opositores venezolanos o cubanos por parte de los gobiernos de esos países. Y el mundo no hace nada. Las famosas organizaciones que deben proteger los derechos humanos y la justicia más elemental, vuelven el rostro. Y si a alguien se le ocurre decir que hay un poder oculto que determina de qué se habla y de qué no se dice nada; qué es justo o injusto, y hasta qué cosa es cierta o incierta, su juicio se pone en duda con lo de la “teoría de la conspiración”. Se le ríen en la cara.
Muchas conspiraciones como las de los llamados Illuminati puede que sean mitos, pero no se debe olvidar el papel que desempeñaron las logias masónicas en las conspiraciones libertarias del continente americano y en algunos países de Europa. Recuérdele ese detalle a cualquiera que quiera tirarle a guasa su “teoría de la conspiración”. Remáchelo con que está escrito que: “Todo lo que ha estado oculto saldrá a la superficie” (Mateo 10:26); y “Lo que se ha dicho al oído en los aposentos, se proclamará desde las azoteas” (Lucas 12:3).
Finalmente, sonríale de vuelta; que no hay mayor conspiración que la que intenta hacernos creer que todo está bien y que es una locura el pensar que hay quienes, con maniobras ocultas y siniestras, nos manipulan hacia el odio, las guerras y las revoluciones.
Periodista y crítico de música.
daniel.dfernandez,fernandez@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de diciembre de 2016, 10:59 a. m. with the headline "Conspiraciones, ¿teorías, patraña o verdad?."