Opinión

El gran negocio americano para el 2017: las cárceles

Los millones de inmigrantes deportables, según Donald Trump, previamente estarán en prisión. ¿Habrán suficientes cárceles para ellos?

Los negocios son válidos, necesarios y constituyen el mejor sistema creado por el hombre para hacer prosperar sus sociedades. Sin embargo, cuando los negocios se fundamentan en la miseria y el dolor humanos, se convierten en el acicate que justifica el malestar en la población. Ese es el caso de las cárceles privadas en EEUU, principalmente aquellas destinadas para los inmigrantes indocumentados.

Hay negocios basados en el sufrimiento humano, como los vendedores inescrupulosos que acechan en los hospitales y hospicios para vender sus servicios funerarios. Hay otros igualmente legales y bien reconocidos, pero enferman y diezman a buena parte de la población, como son los fabricantes de cigarrillos.

Pero en ambos casos, justificables o no, son negocios marcados por la oportunidad o engendrados por el vicio. Y es que todo es un negocio. Hasta la muerte lo es. Y por supuesto, los delincuentes y los inmigrantes indocumentados, también lo son.

Según el Centro Internacional de Estudios Penitenciarios (ICPS), EEUU tiene un 4.36% de la población mundial pero mantiene el 25% de todos los presos del mundo. Incluso, la población de EEUU es solo la cuarta parte de la población China pero mantiene encarcelados a 600,000 personas mas que China. ¿Acaso esto significa que nuestro país tiene una sociedad enferma ?

No necesariamente, diversos factores han incidido en el fenómeno; la proliferación de armas en manos de la población, la facilidad para la tenencia de drogas y la disparidad racial. Desde luego, estos no son los únicos factores.

Por ejemplo, Cuba con apenas el 8% de la población Rusa, tiene proporcionalmente mas presos que esta, ya que por cada 100,000 habitantes tiene 510 reclusos, mientras Rusia tiene solo 490. En el ranking mundial de presos, EEUU está a la cabeza, 2da China, Cuba es el 6to y Rusia el 7mo. Evidentemente, en el caso cubano, el sistema político comunista, basado en la represión a sus ciudadanos, es el causante principal de esa población penal.

El plan del Presidente electo Donald Trump, supone comenzar rápidamente con la deportación masiva de dos millones de indocumentados con antecedentes penales. México y otros países centroamericanos pudieran oponerse a recibir a los expulsados, toda vez que sería factible alegar judicialmente que “no están regresando por voluntad propia” Un estudio de la jurisprudencia inherente a este caso, es absolutamente necesario.

Mientras se dilucidan los litigios por deportación, los indiciados estarían prisioneros principalmente en las cárceles conocidas como Criminal Alien Requirement (CAR). Se entiende que los inmigrantes culpables por otros delitos, permanecerán en las cárceles comunes hasta cumplir su sentencia, después de lo cuál serían deportados. Se supone que a los delincuentes comunes no les conmuten la sentencia para deportarlos. ¿Acaso se podría deportar a personas que cumplen sentencia en EEUU? El régimen comunista cubano lo hizo en 1980 durante el recordado éxodo del Mariel, cuando prácticamente vació sus cárceles.

En cualquier circunstancia, las cárceles actuales serían insuficientes. Hay que construir más y rápidamente. Ello se traduce, evidentemente, en más negocios para las prisiones privadas.

Y los negocios carceleros, así como las escuelas charter, siempre toman ventaja del coso público. Por ejemplo, en Colorado la criminalidad disminuyó en lo últimos 10 años. Se cerraron cinco cárceles públicas pero 3,300 reclusos fueron trasladados a cárceles privadas. Con las escuelas charter sucede otro tanto, mientras las escuelas públicas se caen a pedazos, las charter están boyantes.

Según In Public Interest (ITPI), una entidad civil de Washington, las cárceles cobran al gobierno federal entre $40 y $60 diarios por cada preso. Desde luego, mientras más tengan, más cobran.

No en balde, las empresas que mas subieron en la bolsa tras la victoria de Trump, fueron las propietarias de cárceles. Por ejemplo, Corrections Corporations of America (CCA) se disparó en un 60%. The CEO Group en un 50%.

En agosto 2016, el gobierno federal anunció que no renovará el contrato con 13 cárceles privadas comunes, entre las más de 60 que estaban contratadas. Eso se esperaba debido a que las cárceles privadas salen en 33 centavos por preso más caras que las públicas, toda vez que las privadas tienen 42 programas federales de ayuda al recluso, mientras las públicas solo tienen 10.

Lógicamente, otra cosa son las cárceles para inmigrantes. Desde el año 1980 se castiga con varios años de prisión a los inmigrantes que fueron previamente deportados e intentan regresar a EEUU. Este grupo está aumentando convirtiéndose así en alimento para estos negocios.

Como vemos, hay motivos con creces para pronosticar que el año 2017 será el mejor año para el negocio carcelero. Incluso superando las pasadas condiciones acordadas, según el Washington Post, entre la empresa CCA y el gobierno federal, mediante la cuál se asignó a esa empresa un contrato de $1,000 millones en cuatro años, por el manejo del centro de detención en Dilley, Texas.

Economista y periodista

@DeYURRE

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