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Opinión

Al encuentro con los migrantes

Coincidiendo con la festividad de la Epifanía (8 de enero), la Iglesia en Estados Unidos celebra la Semana Nacional de la Migración. Recordar, como hacemos en la temporada navideña, que el Hijo de Dios “migró” del cielo para vivir entre nosotros y que Jesús, María y José fueron refugiados en la tierra de Egipto, nos hace reflexionar sobre las circunstancias que afrontan los migrantes: inmigrantes, refugiados, niños y víctimas y sobrevivientes del tráfico humano.

El tema de la Semana Nacional de la Migración del 2017 reitera el llamamiento del Papa Francisco de crear una cultura de encuentro, y al hacerlo mirar más allá de nuestras necesidades y deseos y observar las necesidades y los deseos de nuestros prójimos. En la homilía que pronunció en su primer Pentecostés como papa, subrayó la importancia del encuentro en la fe cristiana: “Para mí este mundo es muy importante. El encuentro con otros. ¿Por qué? Porque la fe es un encuentro con Jesús, y debemos hacer lo que Jesús hace: encontrar a otros”.

Con respecto a los migrantes, demasiado a menudo en nuestra cultura contemporánea no los encontramos como personas, sino como al “otro”. Si nos concentramos en nosotros mismos, nos resulta fácil ignorar su presencia y sospechar de sus intenciones. La Semana Nacional de la Migración nos recuerda que el migrante es un hijo de Dios, sea cual sea su condición o su país natal.

Estados Unidos ha sido y sigue siendo un país de inmigrantes, y la Iglesia Católica en Estados Unidos sigue definida por la experiencia del inmigrante. La migración ilegal no se debe tolerar porque también victimiza al migrante “indocumentado”: la ilegalidad lo hace vulnerable a la explotación y el abuso. Pero, al mismo tiempo, al resolver el problema de la inmigración ilegal no debemos satanizar a los que vinieron a este país con la esperanza de una vida mejor para ellos y para sus hijos.

Fue alentador leer en la revista Time sobre la aparente apertura del presidente electo Trump a los “Dreamers” (Soñadores), los inmigrantes indocumentados que entraron en Estados Unidos de niños y que se beneficiaron de la orden ejecutiva del presidente Obama en el 2012, la Acción Diferida para Personas Llegadas en la Infancia (DACA). Obama promulgó DACA cuando el Senado no aprobó la Ley Dream. DACA dio a ciertos inmigrantes indocumentados que entraron en Estados Unidos de niños un período renovable de acción diferida de dos años que los protegió de la deportación, al mismo tiempo que les daba permiso de trabajo. Muchos de estos niños y sus familiares están preocupados ante la posibilidad de que el nuevo gobierno anule DACA. Sin embargo, el presidente electo Trump ha prometido una solución que hará a la gente “feliz y orgullosa”. Esperemos que así lo haga, ya que los “Dreamers” son norteamericanos en sus gustos, en su idioma y en sus aspiraciones pero no tienen residencia legal permanente en Estados Unidos. Legalizar su residencia es lo correcto, para que estos jóvenes puedan soñar como norteamericanos.

Revitalizar los barrios pobres y renovar la capacidad industrial de la nación son promesas audaces del próximo gobierno de Trump. La reforma fiscal, reducir el laberinto de regulaciones que obstaculizan los negocios, y detener el alza de los costos médicos pueden ayudar a Trump a cumplir esas promesas. Pero ahora mismo, los únicos países cuyas economías crecen son los que tienen un fuerte crecimiento de la inmigración. Por lo tanto, cualquier “muro” construido para no dejar entrar a “ilegales” debe tener suficientes puertas para que entre una fuerza laboral legal si deseamos un futuro crecimiento económico sostenible.

En un mundo que afronta la globalización de la indiferencia, un mundo en el que los pobres, los débiles, los refugiados, se consideran “desechables”, la Iglesia, al dar “la bienvenida al extranjero entre nosotros”, busca crear una cultura de encuentro. Como dice el Papa Francisco, “porque la fe es un encuentro con Jesús, y debemos hacer lo que Jesús hace: encontrar a otros”.

Arzobispo de Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de enero de 2017, 7:31 a. m. with the headline "Al encuentro con los migrantes."

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