Opinión

La magia del medio ambiente

Estuve en el fin de año en Epcot Center en la Florida. Hacía como quince años que no visitaba el parque temático que en su momento era el parque del futuro, con su gigantesca bola a la entrada, y sus programas futuristas en tierras de fantasía.

Me llamó mucho la atención la zona de la Tierra, en la que el rey león contaba una fábula de enseñanza de por qué hay que cuidar el planeta Tierra, y sin ser una película política, camuflaba problemas reales de este país no solo con el medio ambiente, sino también con la manera en la que se come, se malgasta y se administran los recursos. Todos a beneficio del bolsillo empresarial.

En Epcot, trataron de plasmar la magia de Disney en la magia del medio ambiente, mostrando como nuestros antepasados vivían de lo básico, y hoy día el crecimiento en la población, las industrias y el desarrollo han convertido al planeta Tierra en un contraste entre el paraíso y el infierno. La película, orientada claramente hacia los niños, pero con una fuerte crítica al sistema industrializado alimenticio y al desarrollo desmesurado en bosques y zonas vírgenes, tiene un final feliz, en el que se propone la energía solar, los autos con combustible eléctrico, y en general cuidar al planeta.

Es ahí donde nos deja pensando. ¿Estamos implementando estas soluciones? ¿Están nuestros congresistas sacando presupuesto para que los océanos no devoren la tierra? Mi primera reacción fue preguntarme cómo cambiará esta película después del presidente Trump. Porque si es por sus promesas medio ambientales nada tendrían que ver con la película de Epcot Center. Según un informe objetivo publicado por la prensa pública estadounidense, Trump podría desmantelar si quisiera la política de protección medioambiental del presidente Obama, que para algunos era innovadora, pero todavía conservadora, y la cual todavía pedía más mejorías, según los demócratas.

Este año se firmó un compromiso mundial en referencia a la política medioambiental global; 300 países participaron. Trump aseguró que revertiría este compromiso. Mientras tanto, las llamas de los fuegos forestales siguen quemando hectáreas completas de hábitat de la fauna. Cientos de empresas privadas le han escrito, según reporta la PBS, al presidente electo para que siga los acuerdos firmados en París de mantener el calentamiento colectivo a un grado más bajo, y la emisión de carbón regulada, indicándole de los graves daños que sufriría la economía del país si se incumple el tratado. Tardaría cuatro años en deshacer los acuerdos de París, pero Trump podría ser reelecto y entretanto ignorar las concesiones.

Por otra parte, una buena política de energía solar, por ejemplo, y la electricidad para la movilidad de autos y camiones, podría convertir a Estados Unidos en pionero mundial por sus recursos educacionales, de innovación y su gran tamaño. Pero desafortunadamente no ha sido prioridad para el presidente electo, que hasta duda si es real que exista un cambio climático. O al menos así lo ha expresado durante la campaña.

Creo que teniendo en cuenta el poder que China ha ganado a nivel económico en el mundo, si Estados Unidos no se adhiere a políticas progresistas e innovadoras, su economía seguirá cayendo. La solución para este país no es volver a la era de los 40 y los 50, y esto no lo digo solo en materia medioambiental sino en todo. Si eso pasa sería un cambio peligroso. Entretanto, gracias al Epcot Center por mostrarle a las generaciones futuras el grave problema que enfrenta nuestra madre tierra.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @ sabinacovo

  Comentarios