Obama: ejemplo y legado
Desde que Hillary Clinton perdió las elecciones en noviembre del 2016 mucho se ha hablado del legado del ya anterior presidente. Dicen que los republicanos borrarán de un tajo todos sus logros, quizá comenzando la misma tarde de la posesión de Donald Trump.
No sé si lo harán o no, solo sé que estos 8 años en sí, ya son un gran legado. Uno que le agradecerán los millones de seres humanos que por seis años han podido tener un seguro de salud que antes les era negado. Millones entre los que se cuentan niños que tuvieron un alivio al menos, de ese sistema cruel que antes (y quizá ahora de nuevo) los rechazaba simplemente por ser culpables de haberse enfermado antes de que sus padres los afiliaran a un seguro. Seis años, para un enfermo que no recibía tratamiento, son una eternidad. Así como también lo son para aquellos que se salvaron de la bancarrota, porque se enfermaron y no tuvieron que acudir a una emergencia que después no podían pagar.
Cuatro años también son una eternidad para esos millones de niños huérfanos de estado, que pudieron dedicarse tranquilos a la única de sus obligaciones, el estudio, el deporte, prepararse para convertirse en ciudadanos de bien y productivos en el futuro, sin miedo de ser deportados a una patria que desconocen. Y también lo son para aquellos que al menos por ese tiempo, no tuvieron que sufrir porque los iban a separar de sus padres, quedándose solos en un país que es el suyo, pero, por un papel o un pasaporte, no de sus progenitores.
Ocho años de buen ejemplo tampoco son poca cosa, para esos que llegaron a la adolescencia, pasaron de ser unos bebés a unos niños, o se hicieron adultos, observando a un presidente y una primera dama que siempre introdujeron la decencia, la dignidad y el honor, a todas sus actividades. No se le vio a Barack o Michelle Obama un solo gesto de desprecio con periodistas, subordinados o público en general, en estos dos periodos repletos de logros.
Que tampoco son pocos para los que salvaron sus empleos o consiguieron uno, después que Obama recibiera una nación deprimida, decepcionada y humillada, habiendo Wall Street apostado su dinero y sus casas, y perdiendo para los otros mientras el gobierno los salvaba. El oxígeno que recibieron los pulmones del mundo en estos años tampoco son poco cosa ante la amenaza del cambio climático.
Al ex presidente Obama se le critica que no se arremangó la camisa y se untó con los congresistas para sacar adelante las leyes. Me parece que más bien no se untó de otra cosa. Ese mal del que, aunque aquí no se sepa mucho, está más presente de lo que pensamos: la corrupción. Obama nunca se vendió más que a sus principios, y eso también pasa factura en ese ambiente putrefacto en que se ha convertido (o quizá siempre ha sido) la política.
Puede que la de Barack Obama no fuese una presidencia perfecta, puede que haya cometido errores o se haya quedado corto en algunas promesas (con un Congreso republicano bloqueándolo como un muro para que no las cumpliera), pero fue ante todo una presidencia humana, en la que el respeto por las instituciones y las personas, sin importar sus creencias, raza o afiliaciones, primó por encima de todo.
Señor presidente Obama: hoy más que nunca necesitaremos de su guía. Mr. President Obama: hasta siempre. Gracias en nombre mío y de mis hijos, y de ese 56% de ciudadanos que le dan una aprobación histórica, para un mandatario que termina.
Usted tenía razón.
Sí se pudo.
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de enero de 2017, 3:11 p. m. with the headline "Obama: ejemplo y legado."