Los polémicos perdones presidenciales: de George Washington a Barack Obama
El pasado martes 17 de enero, a solo tres días de concluir su mandato, el presidente Barak Obama otorgó 64 perdones y conmutó 209 sentencias. Nada nuevo en ello. El poder de perdonar y conmutar sentencias está en el Artículo II, Sección 2, Cláusula 1, de la Constitución de Estados Unidos y ha sido ejercido a discreción por todos los presidentes americanos. Y aunque con diferentes propósitos, tanto los perdones como las conmutaciones, siempre han desatado grandes polémicas. El primero de ellos en usarlo, George Washington, otorgó en 1794 el perdón a John Mitchell y Phillip Weigel, dos de los líderes de la llamada Rebelión del Whisky. Le siguió Andrew Jackson cuando el 25 de diciembre de 1868, finalizada la Guerra Civil, amnistió a todos los soldados de la Confederación que habían sido acusados de traición. En 1952, el presidente Harry Truman le conmutó la pena de muerte por la de cadena perpetua al independentista puertorriqueño Oscar Collazo, condenado por haber intentado asesinarlo. Veinte años después, Gerald Ford firmó el perdón de Richard Nixon, quizás uno de los más polémicos indultos de la historia reciente.
La lista sigue: Jimmy Carter amnistió a los que evadieron el reclutamiento cuando la Guerra de Viet Nam y conmutó la sentencia de Patricia Hearst, que cumplía una condena por haber asaltado un banco como miembro del Ejercito Simbionés de Liberación; Ronald Reagan perdonó en 1989 al billonario George Steinbrenner, dueño de los Yankees de Nueva York, por un delito de obstrucción de la justicia y por donaciones ilegales a la campaña de reelección de Richard Nixon. George W. H. Bush perdonó a seis convictos en el escándalo Irán-Contra y Bill Clinton, en su último día como presidente, perdonó a Marc Rich, un gran donante del Partido Demócrata y quien habiendo sido encausado por evasión de impuestos escapó a Suiza para no enfrentar la justicia.
Y ahora el presidente Barack Obama, en contra de la opinión de Ash Carter, su secretario de Defensa, conmutó la sentencia del soldado Chelsea Manning, quien había sido condenado por robar y entregarle a WikiLeaks 750,000 páginas de documentos y videos clasificados, lo que provocó indignación no solo en los círculos de la comunidad de inteligencia sino entre algunos senadores republicanos, como Lindsey Graham, de Carolina del Sur, quien en una entrevista con CNN declaró que Manning “había apuñalado por la espalda a sus compañeros” y que el perdón de Obama “era una bofetada en la cara a todos los que habían servido con honor en el ejército”. Pero si la conmutación de Manning resultó controversial, también lo fue la de Oscar López Rivera, miembro de las Fuerzas Armadas de Liberacion Nacional (FALN), un grupo revolucionario armado de orientación marxista-leninista que en los años 1970 y 1980 luchaba por la independencia de Puerto Rico y que fue considerado responsable de numerosos atentados dinamiteros en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos, siendo el más mortífero de ellos el perpetrado en Fraunces Tavern, en el Distrito Financiero del Bajo Manhattan, que causó la muerte de cuatro personas y heridas a otras 60.
Oscar López Rivera fue arrestado en 1977 y juzgado por “conspiración sediciosa, uso de la fuerza para cometer robo, trasporte interestatal de armas y conspiración para transportar explosivos con la intención de destruir propiedad gubernamental”. En 1981fue condenado a 55 años de cárcel en la prisión federal de Leavenworth, en Kansas, de la que trató de escapar en 1981 y por lo que fue sancionado a 15 años adicionales. Para muchos, como los familiares de las víctimas y agentes de la ley que tuvieron que ver con el caso, López Rivera no es otra cosa que un terrorista que nunca ha demostrado arrepentimiento y que su condena no debió ser conmutada. Mary Connor Tully, cuyo esposo resultó muerto en 1975 por la bomba colocada en Fraunces Tavern, ha dicho: “Yo quisiera perdonar, pero él nunca ha dicho que lo siente; nunca ha demostrado ningún remordimiento”.
Para otros, Oscar López Rivera es un prisionero político encarcelado por sus ideas más que por sus acciones y que no hay evidencias de que personalmente haya matado a nadie, como Melissa Mark-Viverito, vocera del Consejo de la ciudad de Nueva York, quien durante una manifestación en los escalones del Ayuntamiento, declaró que “Oscar nunca ha sido condenado por un crimen, nunca lastimó a nadie. Solo cree en la independencia de Puerto Rico y ha sido encarcelado por sus creencias políticas”.
La campaña por la liberación de López Rivera comenzó ya hace algunos años y se ha convertido en una cause célèbre apoyada, no solo por los congresistas José Serrano y Luis Gutiérrez, sino también por el ex presidente Jimmy Carter, el Arzobispo Desmond Tutu y por el senador y ex aspirante presidencial Bernie Sanders, quien en un acto de campaña en San Juan, Puerto Rico, dijo que López Rivera merecía ser puesto en libertad: "Es el prisionero político que más tiempo ha permanecido encarcelado, 34 años; más que Nelson Mandela".
La noticia de la conmutación de la condena López Rivera, quien saldrá en libertad el próximo 17 de mayo, causó reacciones de júbilo en las comunidades puertorriqueñas de Estados Unidos y en Puerto Rico. Algunos de los que impulsaron los esfuerzos por su liberación expresaron su satisfacción y alegría, como Jan Susler, su abogada, quien declaró sentirse “dichosa” por la decisión del presidente Obama. Otros, entre políticos y artistas, manifestaron sus emociones a través de Twitter, como Ricardo Roselló, gobernador de Puerto Rico y Carmen Yulín, alcaldesa de San Juan, así como el actor y director teatral Lin-Manuel Miranda y el cantante Ricky Martin, quien escribieron en sus cuentas, respectivamente, lo siguiente: “Sollozando con gratitud desde Londres” y “Hoy mi islita es más feliz”.
Aunque han pasado más de 200 años desde que George Washington firmó el primero, los perdones presidenciales aun continúan generando polémicas. Estos dos últimos, los de Manning y López Rivera, no han sido la excepción: ¿Traidor el primero y terrorista el segundo? ¿O patriotas ambos?
manuelcdiaz@comcast.net
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de enero de 2017, 7:30 p. m. with the headline "Los polémicos perdones presidenciales: de George Washington a Barack Obama."