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Opinión

Para Israel (y Trump) da lo mismo

que en el imponente salón del Consejo de Seguridad

de la ONU se esté sesionando o que esté desierto.

En el otoño de 1948, Israel había solicitado su entrada como miembro de Naciones Unidas pero no logró la mayoría necesaria en el Consejo de Seguridad. Cuando el recién nacido Estado de Israel (15/05/1948) -meses después de su Declaración de Independencia- solicitó a la ONU ser incorporado como estado miembro, en el Consejo de Seguridad no alcanzó la mayoría que le hubiera permitido lograr su propósito. En la primavera de 1949, reiteró su solicitud, ya en un marco distinto: firmados los armisticios con Siria, Transjordania y Egipto con los que se había enfrentado en la “guerra de la independencia”. Entonces la Asamblea General de la ONU aceptó a Israel como estado de pleno derecho. La Resolución AG273 se aprobó el 11 de mayo de 1949 con 37 votos a favor, 12 en contra y 9 abstenciones.

Bueno es tener presente sus fundamentos:

Habiendo recibido el informe del Consejo de Seguridad sobre la solicitud de admisión como miembro de las Naciones Unidas presentada por Israel [documento A/818, del 2 mayo, 6, mayo, 7 mayo, 9 mayo, 9 mayo cont, y 11 mayo: 1; también A/845 de 2 mayo],

Tomando nota de que, a juicio del Consejo de Seguridad, Israel es un Estado amante de la paz, que está capacitado para cumplir con las obligaciones consignadas en la Carta y se halla dispuesto a hacerlo,

Tomando nota de que el Consejo de Seguridad ha recomendado a la Asamblea General que admita a Israel como Miembro de las Naciones Unidas,

Tomando nota, además, de la declaración del estado de Israel de que “acepta sin reservas las obligaciones consignadas en la Carta de las Naciones Unidas, y se compromete a cumplir dichas obligaciones a partir del día en que llegue a ser miembro de las Naciones Unidas” [documento S/1093, en español],

La Asamblea General, “Decide admitir a Israel como Miembro de las Naciones Unidas” 207ª sesión plenaria, 11 de mayo de 1949.”

Incumplimiento de Israel

La extensa lista de resoluciones del Consejo de Seguridad que no cumplió el gobierno de Israel –pese a la obligatoriedad inserta en el artículo 25 de la Carta– pone en evidencia, incuestionablemente, que las expresiones contenidas en su nota de petición para ser aceptado como miembro pleno tenían la estructura de una mera formalidad, está vacía de una honesta intención. Son éstas, ya citadas: “acepta sin reservas las obligaciones consignadas en la Carta de las Naciones Unidas, y se compromete a cumplir dichas obligaciones a partir del día en que llegue a ser miembro de las NNUU”.

Se citan algunas resoluciones, sólo del Consejo de Seguridad (vinculantes para los estados miembros como Israel) y no las muy reiteradas de la Asamblea General (no vinculantes).

▪ Resolución 114 C.S., 20 de diciembre de 1949: “Preocupado con la transferencia hacia Jerusalén de algunos ministerios y departamentos públicos del Gobierno de Israel, consideraba que la actitud del Gobierno de Israel generaría dificultades para la implementación del status de Jerusalén”.

▪ Resolución 242 C.S., 22 de noviembre de 1967: Exigía a Israel “el retiro militar de los territorios árabes ocupados a Palestina incluyendo Jerusalén Este, las alturas del Golán de Siria y el Sinaí de Egipto. Exigía a Israel, además, fijar sus fronteras internacionales”.

▪ Resolución 338, 23 de octubre de 1973: Exhortaba a Israel el “cumplimiento de la resolución 242” y reiteraba la “exigencia a su retiro militar de los territorios árabes ocupados, incluyendo Jerusalén Este”.

▪ Resolución 904 C.S., 18 de marzo de 1994: Condenaba “enérgicamente la masacre de civiles palestinos en Hebrón” (la masacre de 63 civiles palestinos mientras oraban en la Mezquita de Ibrahim).

Ni Netanyahu ni Trump

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 23 de diciembre de 2016 con 14 votos a favor y una abstención (EEUU) una resolución que condena los asentamientos israelíes y exige su cese “inmediato” y “completo”. Esta resolución no sólo no fue acatada por el gobierno de Netanyahu sino que éste anunció (luego de la asunción de Trump) la construcción de 565 viviendas el domingo 25 de enero último.

Y para mayor abundamiento el cachetazo enésimo a la ONU por el propio Trump que celebró las construcciones. El presidente de Estados Unidos se enfrenta a la ONU, a la que infravalora, aunque sabe bien que en el Consejo de Seguridad –cuando convenga a los intereses de su política– utilizará a discreción el veto, esa irritante herramienta de los poderosos sin razón ni derecho.

Insiste este columnista con lo que ya escribió el día 11 de noviembre pasado en este medio. Tan torpe será el planeamiento y ejecución de la política exterior que juega Trump (ya lo viene haciendo a minutos de jurar sobre una biblia) que atraerá sobre su país riesgos ciertos de inseguridad. Al punto, vale repetirlo, que se verá obligado (por él mismo o por los propios republicanos, además de los demócratas) a renunciar, a lo Nixon. Y esto podrá ocurrir antes del próximo verano.

Columnista argentino.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2017, 8:46 p. m. with the headline "Para Israel (y Trump) da lo mismo."

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