Que se sepa la verdad
Qué semana esta, espectacular: se acerca la revelación de la verdad sobre Donald Trump y lo que millones de ciudadanos esperamos: su despido de la Casa Blanca. Y probablemente su enjuiciamiento por alta traición a la patria.
Les parecerá imprudente lo que digo, impensable. Lo es, aparentemente, pero lo digo porque la verdad ya se sabe, es un secreto a voces no solo en los medios, en la sociedad civil que está al tanto del peligro que corremos minuto a minuto bajo el mandato de esta administración que ha pisoteado los valores más altos de la democracia y de la Constitución de la nación. El país parece estar sin gobierno, a la intemperie bajo el acecho de Corea del Norte y ahora de barcos, misiles y aviones de guerra rusos.
El hecho que demuestra su enfermiza necesidad de mentir sin cesar y su innato cinismo es su torpeza y a la vez su magistral histrionismo demostrado ayer en la conferencia de prensa. Lo que le ha molestado en exceso a Trump no es que su asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, y otros empleados de importantes cargos en su campaña electoral estuvieran en “constante contacto” con altos funcionarios rusos, sino las filtraciones que hicieron posible que la prensa lo descubriera. Pero él sabe que los descubrieron a Flynn y a él negociando con Rusia durante su campaña electoral que lo llevó a la victoria fraudulenta. En la conferencia de prensa dijo repetidas veces que las filtraciones eran verdaderas, pero las noticias eran falsas. Algo totalmente incongruente. Lo que se filtran son las noticias que han llevado a este escándalo fatal para la administración Trump.
Haré una breve secuencia de los hechos ocurridos esta memorable semana: A las 8 de la mañana del miércoles, al día siguiente de despedir de su cargo a Flynn por su comprobada colaboración con Rusia durante la campaña electoral, el presidente envió un tuit que decía: “Aquí, el verdadero escándalo es que la “inteligencia” está filtrando información secreta ilegalmente como caramelos. Muy antiamericano”. Ese mismo día elogió a Flynn en una rueda de prensa en la Casa Blanca junto al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. “Flynn es un hombre maravilloso. Lo que sucede es que los medios de prensa –o como les llamo yo: las ‘noticias falsas’– se han portado muy injustamente con él… Están [los medios] tratando de encubrir la derrota electoral de Clinton”.
Flynn colaboró con Putin asegurándole a Rusia que no se preocupara por las sanciones impuestas por el expresidente Barack Obama, que tan pronto Trump llegara a la Casa Blanca esas sanciones serían levantadas. Obama impuso nuevas sanciones a Rusia al comprobarse que había intervenido en las elecciones de Estados Unidos para favorecer a Trump.
Bien, desde el miércoles sabemos que no fue solo Flynn quien tuvo contactos secretos con el Kremlin, fueron varios “altos funcionarios” de la campaña electoral de Trump y de su gobierno actual quienes sostienen “contactos constantes” con los rusos.
Ayer a las 7:02 de la mañana, en su obsesivo tuitear, Trump escribió: “¡El foco al fin se ha puesto sobre los bajos filtradores! ¡Serán atrapados!” Minutos antes había enviado otro: “La filtración, e incluso la filtración ilegal clasificada, ha sido un gran problema en Washington durante años. El fallido @nytimes (y otros) debe disculparse!”
Dos veces la prensa le preguntó al presidente sobre los contactos de su campaña electoral con Rusia, las dos veces no respondió nada. En otro tuit llamó a estos contactos “boberías”. Y en su conferencia de prensa les llamó “una broma”.
Ha ignorado el editorial del New York Times del miércoles titulado “Es hora de que el Congreso investigue los vínculos de Trump con Rusia”.
Escribe la junta editorial: “Históricamente este es el momento en que el Congreso interviene. Durante la Guerra de Vietnam, Watergate y el escándalo Irán-Contra, cuando las acciones o políticas de un presidente cruzaron la línea, el Congreso investigó y responsabilizó a la Casa Blanca. Ha llegado el momento de volver a hacerlo.
“Sólo en la última semana, los estadounidenses han presenciado el despido del asesor de seguridad nacional del presidente Trump, Michael Flynn, y supieron con asombro e incredulidad que los miembros de la campaña y el círculo íntimo del Sr. Trump estaban en contacto repetido con altos funcionarios de inteligencia rusos”.
En la conferencia de prensa dijo que él “no sabe nada de Rusia”, que sería maravilloso ser “amigos de los rusos”. Lo más notable de la conferencia fue su estado de guerra contra la prensa, a quien llamó enemiga.
Este desasosiego que vivimos bajo el lunático Trump en la presidencia robada con ayuda de los rusos a la candidata demócrata, Hillary Clinton, tiene que llegar a su fin.
Y así será porque la verdad se sabrá pronto. Y termino como termina el editorial del Times: “Con o sin la cooperación de la administración, el deber claro y urgente del Congreso, para no ser juzgado cómplice, es llegar al fondo de esta crisis”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2017, 3:47 p. m. with the headline "Que se sepa la verdad."