Empezó la fiesta de la libertad
Empezó la fiesta de la libertad para algunos en el Congreso. La fiesta para ser libres y cumplir con los intereses de las empresas que donaron a sus campañas. O más bien, ¿la fiesta de la Asociación Nacional del Rifle? En este caso. Esta semana, como se esperaba y lo anticipé en mi pasada columna, aprobaron la primera ley con respecto al porte de armas, que elimina la regulación que forzaba al seguro social a inspeccionar las listas de personas que por alguna razón mental no podían tener acceso a las mismas.
Después de mucho intentar y fracasar en el Congreso, y después de la fatal matanza de niños en la escuela Sandy Hook en el 2012, a manos de un hombre demente que también asesinó a su madre, que era profesora de la escuela, el presidente Barack Obama había implementado más sistemas de control para las personas con problemas mentales, agregando los historiales de dichos enfermos al sistema federal de verificación. Pero resulta ser que para la mayoría republicana en ambas cámaras que estuvo de acuerdo, eso viola la libertad de dichas personas.
Qué doble moral. No se viola la libertad de las mujeres regulándoles si pueden o no llevar a cabo un aborto, hasta en el peor de los casos, pero sí se viola la libertad de un loco si no se le deja comprar un arma. ¿El mundo al revés? ¿Tampoco se viola la libertad de una persona homosexual de querer casarse? Y hasta ya andan circulando cómo es que van a regresar con la religión a las escuelas durante esta administración o a reformar el sistema público de salud, para hacerlo más privado con fondos públicos. Y es que en la política republicana reciente hay mucha libertad económica, poca libertad social, y armas y donaciones por doquier. Y ojo, que también ha pasado con los demócratas. El Congreso, en parte, se ha vuelto descarado. ¿Ellos no creerán que mantener a una persona con problemas mentales lejos de un arma es seguridad para una sociedad? ¿Libertad o seguridad?
Con la orden de Obama, personas que recibían beneficios por inhabilidad de salud de parte del seguro social, por desórdenes como esquizofrenia y bipolaridad, hubiesen tenido que aparecer en una lista de personas con prohibiciones para comprar un arma de fuego. Pero para los republicanos que votaron derogar la ley, es una violación de la Constitución.
De lo que no tengo duda es que la Asociación Nacional del Rifle está de fiesta. Porque increíblemente (aunque últimamente en Estados Unidos ya me creo todo, dígase Donald Trump y sus ruedas de prensa surreales) cada vez que un desequilibrado mental toma un arma, para un crimen doméstico, y hasta para actos terroristas, las ventas de armas en el país se incrementan. ¡Por defensa propia!
Para cerrar tengo que comentar la reunión de Lilian Tintori, esposa del preso político venezolano Leopoldo López con el presidente Donald Trump y el congresista Marco Rubio. Que por fin decidió trabajar por Venezuela, o para algunos, decidió trabajar en el Congreso, después de la ardua campaña por la primaria republicana y numerosas ausencias a su puesto laboral, y dio un fuerte discurso con respecto a cómo Estados Unidos tiene que trabajar por ese país. Ojalá hagan algo, tanto Trump como Rubio. Esperemos que no sea otra movida política que juega con las esperanzas de la gente, porque saben que se les acaba la maquinaria de cubanos que vota por ellos y los perpetúa en los puestos públicos y ahora necesitan la venezolana inmigrante que ya está aquí, y que pronto se hace ciudadana y votará también.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de febrero de 2017, 2:44 p. m. with the headline "Empezó la fiesta de la libertad."