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Opinión

Apoyo y hospitalidad a refugiados

Un proyecto de ley que se discute actualmente en la Sesión Legislativa 2017 de la Florida, que exige al estado la salida de un programa federal de reasentamiento de refugiados, podría implicar un impacto devastador en las vidas de miles de nuevos estadounidenses, y perjudicar en última instancia la estabilidad económica de nuestras comunidades.

El Proyecto de ley 427 de la Cámara de Representantes propone el retiro de la Florida del Programa de Reasentamiento de Refugiados de los Estados Unidos, un programa federal que ha ayudado durante años a personas y familias en busca de refugio, y una oportunidad de reconstruir sus vidas en tierra de libertad. Básicamente, la salida equivaldría a que la Florida renuncie a los fondos federales necesarios para contribuir a la asimilación de los nuevos estadounidenses. Mientras los legisladores discuten el proyecto de ley esta semana, seguimos profundamente preocupados por las repercusiones de esta legislación propuesta, que amenaza con el cierre de agencias y programas de extrema necesidad, las cuales prestan servicios de capacitación vocacional, administración de casos y ubicación laboral, entre otros. Los refugiados que se benefician con esos servicios han sido investigados minuciosamente, y cuentan con estatus legal en nuestro país.

En la Florida, nos hemos comprometido históricamente a crear un ambiente acogedor para los nuevos estadounidenses, y puesto en marcha mecanismos y vías para garantizar que los mismos se transformen en ciudadanos productivos y útiles en nuestras comunidades. En virtud de contratos suscritos con el Departamento de Niños y Familias de la Florida, numerosas organizaciones comunitarias, juntas escolares, colleges y universidades, gobiernos municipales y otras entidades, prestan servicios vitales para el bienestar de estas personas, y el fortalecimiento de nuestras economías locales. Cualquier amenaza a la sostenibilidad de estos programas pone en peligro el éxito de nuestros vecinos más recientes, y el de nuestras comunidades.

El impacto de nuestros programas de reasentamiento de nuevos estadounidenses, que pasan a menudo inadvertidos, es generalizado. Por ejemplo, en el año fiscal 2017, cerca del 40 por ciento de los fondos se ha destinado a apoyar el empleo inmediato de los refugiados, mientras que otro 22 por ciento respalda cursos de inglés para que tanto ellos como sus familias puedan adaptarse con mayor facilidad. Iniciativas como el Programa de Educación, Servicios y Capacitación Vocacional de Refugiados/Inmigrantes (Refugee/Entrant Vocational Education, Services and Training, REVEST) del Miami Dade College, y Destrezas para Estudios Académicos, Vocacionales y de Inglés (Skills for Academic, Vocational and English Studies, SAVES) de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade, ayudan a los nuevos estadounidenses a aprender inglés, los preparan para aprobar el examen GED, y los matriculan en cursos de certificados técnicos. Estas iniciativas crean al final un nuevo grupo de empleados calificados, listos para convertirse en miembros productivos de nuestra fuerza laboral. Estos programas también inculcan el aprecio a la participación cívica, y en última instancia contribuyen a que los refugiados se transformen en ciudadanos de esta gran nación.

María Ramos, refugiada venezolana, es una de decenas de miles de personas y familias beneficiadas con el trabajo transformador de nuestros programas de reasentamiento de refugiados. Después de escapar de la persecución política en su tierra natal, María emigró a Miami en compañía de su esposo, y trabajó los fines de semana como costurera en un mercado local de artículos usados. Posteriormente se enteró de la existencia de SAVES, y luego de varios cursos de ESOL, pudo aprobar el examen GED, inscribirse en un programa de ayudantes de contabilidad, e incorporarse a la fuerza laboral.

De igual manera, el refugiado cubano Carlos Galguera Solís perfeccionó sus destrezas de idioma inglés en el REVEST, y logró matricular en el Programa de Certificado de Programación de Computación del College. En el 2013, Carlos obtuvo el primer lugar en la Edición Regional del Sureste de la Competencia Internacional Universitaria ACM de Programación.

Al igual que María y Carlos, cerca de otros 15,000 nuevos estadounidenses encontraron empleo en el 2016 mediante los programas de ubicación laboral de refugiados, patrocinados por el estado. A estas personas y familias se les ha dado la oportunidad de triunfar gracias a nuestros programas de reasentamiento, y como resultado, nuestras comunidades se están beneficiando con las destrezas y talento que ellos aportan como miembros productivos de nuestra sociedad. Los floridanos debemos seguir proporcionando apoyo y hospitalidad a estas familias. Volverles la espalda es simplemente inaceptable, y una falta total de estrategia.

Alberto M. Carvalho es Superintendente de las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade. Eduardo J. Padrón es Presidente del Miami Dade College.

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de febrero de 2017, 3:48 p. m. with the headline "Apoyo y hospitalidad a refugiados."

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