Opinión

El veredicto: Dejen de jugar con la Corte Suprema

Los primeros 100 días de cualquier presidencia siempre son observados y ampliamente examinados, y el presidente Trump se ha encontrado con la oposición de sus críticos y los medios liberales.

El Presidente cumplió con su promesa de “drenar el pantano”, y nombró al anhelado y extremadamente calificado nominado a la Corte Suprema de los EEUU, el magistrado Neil Gorsuch.

Desafortunadamente, Gorsuch se ha convertido en un proverbial “balón de fútbol” político lanzado por senadores demócratas hipócritas en nuestro Capitolio, quienes afirman que tienen “serias dudas” porque Gorsuch no encaja dentro de sus ideas liberales. Alegan erróneamente que Gorsuch ha favorecido a corporaciones sobre la clase trabajadora, que ha sido hostil hacia los derechos de la mujer y que mantiene un enfoque ideológico a la jurisprudencia.

Sin embargo, los demócratas en el Congreso, una vez más, no se han atenido a los hechos. El historial del juez Gorsuch demuestra que es imparcial y aplica la ley justificadamente. No sólo es un juez en el molde del difunto magistrado Antonin Scalia (a quien Gorsuch admira): es un campeón de la verdadera intención del documento más sagrado de nuestra nación, y considera la fidelidad al texto de la Constitución como el pilar de su método judicial.

De hecho, sus credenciales son tan estelares que el juez Gorsuch anteriormente fue confirmado por el Senado de los EEUU para el décimo circuito de la Corte de Apelaciones, donde ha trabajado por más de una década. Lo que ellos no quieren que usted sepa es que 11 senadores demócratas –incluyendo al líder minoritario Chuck Schumer (D-NY), el senador Patrick Leahy (D-VT) y la senadora Dianne Feinstein (D-CA)– estaban en el cargo cuando el juez fue confirmado sin oposición en el 2006.

Entre los senadores que confirmaron a Gorsuch, por unanimidad y sin controversia, está el senador de la Florida Bill Nelson (D-FL) (The Congressional Record, 7/20/06, S8036). Él afirmó recientemente que necesitan “un examen completo” para confirmar al juez Gorsuch. Sin embargo, en marzo del año pasado, Nelson dijo: “El Senado tiene una responsabilidad constitucional de llenar las vacantes en la Corte Suprema y yo tomo esa responsabilidad muy en serio”.

¿Por lo tanto, que causaría que Nelson no confirme al magistrado Gorsuch en esta ocasión? Nada, excepto la política partidista.

El senador Nelson ya debe saber que la Señora Justicia es ciega, y no distingue entre republicanos y demócratas. Solamente la guía una cosa: la Constitución de los Estados Unidos. Y el historial del juez Gorsuch demuestra que es ético, imparcial, fiel a la letra de la ley y nunca un reflejo de la política partidista.

Debe comprender que el pueblo estadounidense ha hablado y el ciclo electoral del 2016 fue un mandato, no sólo para arreglar las deficiencias de Washington, sino también el Tribunal Supremo. Ahora es el momento de poner el país y la ley sobre la hipocresía de la política partidista. Pongamos fin a “decir una cosa y hacer otra”. Y, por favor, dejen de hablar de su “responsabilidad constitucional” y confirmen rápidamente a un juez conservador que protegerá los derechos individuales de todos los estadounidenses y que será un campeón del gobierno limitado.

Presidente del Partido Republicano de la Florida, y Representante en la Cámara de la Florida (Distrito 35) desde el 2014.

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