La revancha de los perdedores
Cuando Donald Trump se hizo visible en las primarias lidiando contra dieciséis oponentes del mismo Partido, comenzaron los ataques a su persona y todavía hoy, convertido en el presidente de todos los norteamericanos, no cesan dichos ataques, que vienen saturados de blasfemias, insultos, difamación y cuanto signifique despotricar contra su persona, a pesar de que aún es prematuro para evaluarlo a la luz del resultado de su gestión presidencial.
Desde luego, hay que defender la Primera Enmienda con todo el rigor que demanda vivir en una democracia, para que las opiniones no solo de los medios sino también de la ciudadanía se dejen escuchar. Sabemos que una prensa honesta es aquella que cumple sus esenciales funciones, tales como informar, orientar y estar afiliada a la verdad, pero no para insultar o pretender poner en tela de juicio el quehacer de un funcionario público, como es el cargo de presidente de esta nación y, mucho menos, expresar que el actual es un “régimen aterrador de Trump”, cuando nadie ha sido víctima de actos autorizados por el mismo que menoscaben las bases de esta república, ejemplo de democracia a nivel universal.
La preocupación que inunda el sentimiento de la nueva administración es proteger sus fronteras, procurar una pujante economía, crear fuentes de trabajo y que todos podamos disfrutar del pleno ejercicio de una vida decorosa.
El tema que es utilizado por los perdedores es el de la inmigración ilegal y de manera errática hacen alusión de que el presidente tiene el propósito de deportar a once millones de indocumentados, cuando solo se ha referido a aquellos que han delinquido o han vulnerado reglas jurídicas de obligada observancia. Quienes afirman tal desinformación, silencian que fue Obama el que más ha deportado en la historia de EEUU. Pareciera que los revanchistas no se percatan que una república es como la casa nuestra, a la cual entra el que autorizamos y permitimos rondar nuestros predios e impedirlo cuando se haga necesario por múltiples razones.
Vamos a pasar por alto el papel de las manifestaciones con su secuela de actos vandálicos, como fue el enero 21 en Washington, donde se pudo apreciar la furia de personas irresponsables dañando establecimientos y otros inmuebles, a raíz de la toma de posesión del nuevo presidente. Incluso, los agoreros han vaticinado que la presidencia de Trump será breve y otros desvaríos al respecto, como es manifestar que la Casa Blanca es la “Oficina de las mentiras oficiales”.
El verdadero líder es quien arrastra a las masas con su verbo seductor, las domina, las enternece y las guía con su magnetismo, pero de ninguna manera es quien las somete con las armas o las controla por el miedo y las amenazas. Aspectos estos últimos que no concurren en la incipiente gestión de nuestro presidente.
Es factible que con el decursar del tiempo esta nación encuentre el cauce que inspira al Presidente y el pueblo que lo eligió constate, a través de los resultados su actuación administrativa, que no estaba equivocado. La buena fe se presume, y todo conductor de una república siempre deja un legado con repercusión en el orden político, económico, social y cultural. El Presidente ha prometido la recuperación de los valores de este país, comprendidos como la ética del trabajo, de la propiedad, desarrollo de una nueva visión de las finanzas, de un capitalismo más humano, la educación al alcance del pueblo, se propone evitar el parasitimo social y respetar el monumento jurídico que simboliza la Constitución de este país. Estamos contestes, por otra parte, que el legado de este presidente en relación con los cubanos, no será como el de Obama, con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, que le franqueó a la dictadura castrista el continuismo opresivo, el maltrato a los cubanos de a pie, el hostigamiento a la oposición, como el reciente episodio que vivieron los miembros de la UNPACU y el acoso que sufren las Damas de Blanco y otros destacados miembros de dicha oposición. Un régimen que impide que el secretario de la OEA visite la isla por las razones conocidas.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2017, 3:39 a. m. with the headline "La revancha de los perdedores."