¿Hacia dónde nos dirigimos? Menos para artes y más para guerras
Aunque los recortes de presupuesto en muchos casos son necesarios para mejorar la economía, me pregunto qué tan sano es para los norteamericanos, que ya de por sí tenemos un sistema de salud mental bastante quebrantado, cortar fondos de los programas de arte, música y cultura de las comunidades. Ver a niños rehabilitarse de problemas psicológicos, drogas, alcohol o maltrato por medio de la música o el arte, vale más que los pocos dólares que se pueden ahorrar en programas culturales, que de por sí, no es que reciban magnitudes de dinero de parte del gobierno y que además reciben mucho menos que en otros gobiernos desarrollados.
El presidente Donald Trump no solo ha propuesto eliminar los fondos que otorga a la televisión y la radio pública, que cumple un papel sumamente objetivo y profesional en mantener a las comunidades educadas en lo que realmente está pasando, y que opera además por donaciones privadas de sus seguidores, sino también el de programas de artes y humanidades. Su presupuesto presenta por primera vez el recorte completo de la National Endowment for the Arts y el National Endowment for the Humanities. Recortes sin precedentes bajo ninguna otra administración republicana o demócrata. Trump se ha mostrado, por medio de este presupuesto, completamente frío hacia los norteamericanos de escasos recursos.
Proyectos como el Miami Music Project, por ejemplo, que aseguran que comunidades de escasos recursos reciban educación musical, podrían sufrir devastadores recortes, según ha asegurado su directora ejecutiva, Anna Pietraszko. El Proyecto Miami Music Project ha salvado a cientos de jóvenes de escasos recursos de tomar el camino indebido, refugiándolos en la música y convirtiéndolos en excelentes músicos a futuro. Estos recortes les quitan la posibilidad a las personas pobres de estudiar artes. En el Doral, por ejemplo, un niño venezolano que estuvo desamparado junto con sus padres, tenía que caminar una hora solo para estudiar música.
Y es que el presupuesto del Presidente no solo recorta artes y humanidades, sino que agrega fondos a las fuerzas armadas, y quita de programas públicos que son claves para el buen funcionamiento de la sociedad. Trump ha presentado un agresivo recorte a los programas básicos que han mantenido la sociedad norteamericana en un balance medio entre los sectores público y privado.
Otro sector que podría recibir recortes fuertes serían las organizaciones que abogan por el medio ambiente. Por ejemplo, el presidente está proponiendo recortar en un 31% el presupuesto que se le otorga a la agencia de protección del medio ambiente (EPA por sus siglas en inglés). Hasta el momento, el presupuesto es solo una muestra de su poder de palabra, y un reflejo de su campaña, ya que en definitiva el presupuesto debe ser trabajado y aprobado en el Congreso. Hay congresistas que lo apoyan, pero también quienes difieren.
Trump también quiere destinar más fondos al departamento de seguridad fronteriza. Cumpliendo en parte, al menos en papel, promesas de campaña al Partido Republicano. Volviendo también en parte, si sus deseos se hicieran realidad, a muchos años atrás en la manera en la que se administra el país. En un momento en que el mundo globalizado no permite equivocaciones, y en el que el futuro de nuestros hijos está jugándose el más importante de los papeles.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de marzo de 2017, 3:52 p. m. with the headline "¿Hacia dónde nos dirigimos? Menos para artes y más para guerras."