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Opinión

Hechos vs. ‘realidades alternativas’

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, habla con los reporteros sobre el plan de salud y la inmigración, el 21 de marzo.
El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, habla con los reporteros sobre el plan de salud y la inmigración, el 21 de marzo. AP

Siento pena por Sean Spicer, el combativo vocero de la Casa Blanca. No por las ridiculizaciones crueles que le hace la comediante Melissa McCarthy en Saturday Night Live, sino por tener que explicar lo inexplicable cada semana frente la prensa estadounidense.

Las razones de Spicer se mueven entre la estrategia de una administración en ciernes tratando de impulsar a toda costa su línea de gobierno y las “verdades alternativas” que profesan algunos de los asesores más cercanos al presidente Trump. En sus conferencias de prensa, cuando los argumentos se le agotan, Spicer echa mano a diatribas contra los medios tradicionales y expone, a su modo, por qué el llamado cuarto poder es uno de los enemigos más poderosos de su jefe.

En los peores momentos, el tono de Spicer hace a uno recordar el de los voceros de ciertos países donde usualmente la prensa busca respuesta a excesos, abusos e inexactitudes. En sus caracterizaciones, la actriz McCarthy lo presenta como un individuo que no tolera preguntas difíciles y arremete contra los periodistas cargando el podio. Lamentablemente, la realidad no está muy lejos de esa ficción.

Su ofensiva de defender lo indefendible comenzó desde el mismo principio de la actual administración. Cuando el Servicio Nacional de Parques publicó dos fotos comparando las multitudes que acudieron a la primera juramentación del ex presidente Obama y la del actual mandatario, y en la cual se muestra que la de Trump fue mucho menos concurrida, algún que otro asesor estuvo a punto de sugerir que la foto había sido adulterada.

Luego Spicer debió justificar el aluvión de órdenes ejecutivas de la actual administración, entre ellas la controvertida prohibición migratoria que afectó incluso a residentes legales en Estados Unidos que proceden de países de mayoría musulmana.

Más recientemente, el secretario de prensa de la Casa Blanca se ha aprendido un estribillo que repite una y otra vez al explicar la propuesta de derribar la ley de salud costeable del ex presidente Obama, la cual lanzó un salvavidas a millones de personas que crónicamente carecían de seguro médico en la nación más poderosa del planeta.

En su guión de cada semana, para promover la propuesta republicana de derogar lo que popularmente se conoce como Obamacare, Spicer sólo menciona las fallas del actual sistema, sin mencionar las consecuencias del nuevo proyecto. Recientemente, una institución gubernamental de presupuesto estimó que más de 20 millones de personas quedarían sin cobertura médica en la próxima década como resultado del nuevo plan liderado por legisladores republicanos.

Hace apenas unos días, Spicer defendió con fervor la decisión del nuevo secretario de Estado, Rex Tillerson, de realizar una importante gira por países asiáticos sin la acostumbrada presencia de periodistas en su comitiva, algo que ha escandalizado incluso a veteranos de los medios que han cubierto ese Departamento por mucho tiempo.

Spicer argumentó asuntos de logística y el deseo de Tillerson de usar una aeronave más pequeña para ahorrarle dinero a las arcas federales. Sería la primera vez que a un funcionario de esa categoría, o de cualquier nivel de gobierno, le preocupara el dinero de los contribuyentes a la hora de viajar, ya sea a Asia o a conferencias en lugares atractivos como Orlando o Las Vegas.

Otro ejemplo de “realidades convenientes” es el tema del desempleo. Resulta que ahora, para Spicer, reportes recientes del Departamento del Trabajo que reflejan un récord en la creación de empleos, sí son válidos. Aquellos otros reportes, también positivos, divulgados durante el último mandato de Obama, eran inflados. ¿Recuerda usted cuando el candidato Trump llegó a asegurar durante la campaña que el desempleo en Estados Unidos podría ser de hasta un 40 por ciento?

En ese universo de hechos y “realidades alternativas” es extremadamente difícil para el ciudadano promedio discernir entre verdad y ficción, y voceros como Spicer lo saben muy bien. ¿Qué le queda a la prensa? Pues ponerlos contra las cuerdas, siempre que haya razón.

Periodista cubano radicado en Miami.

ottorod@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de marzo de 2017, 6:50 a. m. with the headline "Hechos vs. ‘realidades alternativas’."

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