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Opinión

Después de Obamacare, ¿qué más puede explotar?

Qué fue mejor, retirar la propuesta de la reforma de salud de Trump, o haber perdido en la votación? Supuestamente, al no considerarse en la votación, dicha propuesta no ha perdido; sin embargo, todos en EEUU se han percatado que el efecto es el mismo, o sea, TrumpCare fracasó en su intento de aprobación y la excusa esgrimida por su patrocinador no es válida.

El presidente Trump afirma: vamos a esperar que Obamacare explote para pasar nuestro proyecto de ley. Eso equivale a decir: vamos a esperar que haya 10 nuevos atentados para restringir el uso de las armas de fuego.

Al retirarse del mercado de la salud todas menos una de las aseguradoras, la posibilidad de supervivencia de Obamacare es mínima. Para el 2018, en la Florida solo existirá Blue Cross Blue Shield, con una cobertura muy limitada. Sin duda, esto afectará a los miles de pacientes que tratarán de someterse a procedimientos más costosos con las difíciles condiciones impuestas por esta aseguradora para calificar. Desde luego, parece improbable que esta empresa subcontrate servicios para acometer con éxito la atención médica de los pacientes que ahora inundarán todas las instalaciones designadas por la Compañía, máxime cuando la relación costo-beneficio es negativa para la empresa. Nadie puede sostener una pérdida continuada.

Lógicamente, el cambio de gobierno Demócrata-Republicano es el factor principal que ha impulsado a otras aseguradoras a retirarse del mercado de salud. Desde que Donald Trump comenzó a publicitar a bombo y platillo que uno de sus objetivos sería repelar Obamacare una vez alcanzada la presidencia, las compañías aseguradoras empezaron a evaluar la conveniencia de retirarse del mercado de salud adscrito al Affordable Care Act (ACA). Esto, a su vez, estimuló a muchos médicos a no aceptar pacientes amparados por Obamacare. Evidentemente, estos aspectos son importantes y deben atenderse para que el mercado de la salud funcione. Los pagos a las compañías de seguro deben ser puntuales y cubrir más valor del procedimiento. Los pagos por consulta de médico primario deben ser mejorados.

En la práctica vemos que no hay nada como la incertidumbre para afectar las decisiones económicas. En efecto, la amenaza de repeler Obamacare no solo precipitó la decisión de empresas de seguro e incentivó a muchos médicos a no aceptar sus pacientes; también afectó el comportamiento en bolsa de las acciones de Centene y Molina, dos actores principales del mercado de salud, quienes han visto disminuidas la cotización de sus acciones en un 17% y 18% respectivamente durante los tres primeros meses del 2017, ya en pleno mandato del presidente Trump.

Algunos opinan que TrumpCare venía a ser un Obamacare “light” ya que mantenía muchos de los basamentos originales aunque castigaba a los adultos y retirados con primas más costosas a la vez que exoneraba de impuestos a los más acaudalados sobre sus pólizas de lujo, conocidas como Plan Cadillac. Los que opinan de esta forma sostienen que si llega a desaparecer Obamacare, la nueva versión que aflorará no mantendrá muchos de los beneficios que si mantenía TrumpCare. No obstante, esta opinión se aleja de la realidad, ya que si los aspectos más positivos de Obamacare son eliminados, pocos legisladores se atreverán a pasar semejante proyecto de ley.

Con este plan de salud de Trump, fallecido antes de nacer, se contemplaba la no obligatoriedad en la compra de un seguro de salud. Es de suponer que muchos jóvenes no la adquirirían, por lo tanto para compensar era necesario recargar a los demás, es decir, a los adultos y retirados particularmente.

La no partidista Oficina de Presupuesto Congresional (CBO) estimó para el 2016 un ahorro de $1.236 billones en 10 años, si se repelía Obamacare. Al no estar asegurados muchos jóvenes y estar limitadas aquellas personas retiradas, esta estimación debería aumentar toda vez que la mayoría de procedimientos se mantenía mientras que los ingresos serían menores. La limitación a las personas viene expresada por la misma oficina (CBO) quién estimó en el 2016 un ahorro de $680 billones poniéndole un tope de gastos a Medicaid. Análogamente, CBO proyectó un ahorro de $331 billones aumentando las primas para la parte “B” y “D” de Medicare. Como vemos, los retirados no podrían pagar más ahora de lo que exigiría Medicare o por la limitación impuesta por Medicaid.

Para finalizar, vemos que en verdad existe una similitud asombrosa entre Obamacare y las armas de fuego. Según Trump, esperar que suceda lo peor, es decir, que explote Obamacare, será el acicate para elaborar su reemplazo. Con las armas de fuego es igual; esperar que ocurran los peores atentados para por fin legislar acerca de la tenencia de ellas, deja mucho que desear respecto a nuestro gobierno. Y coincidentalmente, la gravedad de ambas esperas se mide por hechos muy lamentables: la pérdida de vidas humanas.

Por eso es mejor buscarle una solución a Obamacare antes de que explote. Y analizando mejor, lo que pudiera explotar próximamente, más bien serían los venideros proyectos de impuestos e inmigración que serán llevados a votación por Trump.

De no ser aprobados, sería el acabóse para él.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2017, 2:01 p. m. with the headline "Después de Obamacare, ¿qué más puede explotar?."

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