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Opinión

Volvieron las guerras

Hasta el jueves en la noche, en mi concepto lo único bueno que había hecho Donald Trump en su gobierno había sido deshacer una de las mayores estupideces que había hecho Donald Trump en su gobierno. Steven Bannon está fuera del Consejo Nacional de Seguridad, y eso es, de lejos, la mejor noticia en lo que va corrido de este año.

Digo hasta el jueves en la noche porque fue entonces cuando el presidente ordenó atacar una base aérea siria, en respuesta a la matanza con armas químicas del régimen sanguinario de ese país a su población. No voy a criticar un ataque a un régimen asesino como el de Al Assad, que se merece estar encerrado en una prisión de máxima seguridad por el resto de sus días. Así que en este caso comparto la decisión del presidente. Que esto haya pasado, acto seguido de la salida de Bannon, y la vuelta a su silla permanente del Director de la CIA y el Comandante del Estado Mayor Conjunto (Chairman of the Joint Chiefs of Staff), es algo que igualmente tranquiliza.

Organismos como el Consejo Nacional de Seguridad deben ser lo más independientes posible de la política, ya que sus decisiones tienen que ser llevadas a cabo no por el interés de ganar una próxima elección o por avanzar una agenda, sino pensando en la seguridad de todos los ciudadanos. Si a eso le agregamos que Bannon, el político inmiscuido en el organismo, era un ultraderechista radical, nacionalista y antimusulmán, la decisión solo puede ser buena para el mundo. Todo indica que fue el general McMasters, quien, afortunadamente, reemplazó al general Flynn en la dirección del Consejo, el que maniobró para la salida de Bannon.

Lo más importante, sin embargo, es lo que sigue. Rusia e Irán apostaron por Al Assad en este conflicto y solo una fuerte diplomacia puede prevenir que esta situación escale a una guerra de dimensiones imprevisibles o, como mínimo, a otro despliegue de tropas estadounidenses en una nación extranjera, sin fecha de salida.

Llama mi atención que en el 2013, cuando el presidente Obama pidió autorización para una intervención en Siria, el Congreso, de mayoría republicana, ni siquiera votó. Y hoy aplauden al presidente que, de civil y de candidato, dijo que los Estados Unidos no debía de ninguna forma intervenir en Siria. De todas maneras, insisto, me parece bien que se haya puesto un límite a las acciones del homicida Al Assad.

Volvieron las guerras. Espero que no tengamos que alistar los bolsillos y pensar en cómo vamos a ahorrar gasolina, porque se disparen de nuevo los precios del crudo. Y pido porque los que salgan a luchar, regresen sanos a sus familias. Y porque los que estén al mando tengan la sabiduría para que los valores que defienden las naciones libres de Occidente prevalezcan, no solo ganando batallas, sino ganándolas dentro del marco de la ley; nada de torturas, por ejemplo.

Y eso sí, que esto no sirva como otra gran distracción para interrumpir las investigaciones sobre la influencia de Rusia en las elecciones, ni como una carta blanca para que Donald Trump siga mintiendo impunemente, ya sea delante de un micrófono o trinando desde su teléfono.

Escritor colombiano.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de abril de 2017, 3:16 p. m. with the headline "Volvieron las guerras."

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