Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

El efecto Gianluca Vacchi y la cultura del narcisismo

El empresario italiano Gianluca Vacchi se ha convertido en un fenómeno de las redes sociales.
El empresario italiano Gianluca Vacchi se ha convertido en un fenómeno de las redes sociales. Miami

Gianluca Vacchi es la única persona mayor de 50 años que puede plantarle cara a los caprichosos millenials. Sus videos con bailes exóticos en Instagram lo han convertido en la respuesta masculina al fenómeno Kim Kardashian.

Acaba o sigue de visita en Miami y las dos cadenas hispanas, Univision y Telemundo, lo han paseado y celebrado por sus mejores programas. Y en todas Gianluca ha sido rey, divo, esa imagen de que la vida es un barco, una suculenta cuenta de dólares, una biblioteca llena de libros que no se leen, una fiesta repleta de mujeres con piernas interminables, bailando, amando, celebrando: soy libre, soy millonario, Instagram es mi religión y yo soy su nuevo Dios.

La vida en el 2017 es así. Por un lado, Donald Trump, que aparte de presidente también es millonario, podría llevarnos a un conflicto nuclear y por el otro, Gianluca, pasea sus millones, sus músculos casi botoxinados por la tele, ofreciéndonos el mensaje de que para vivir en paz hay que ser riquísimo, divertidísimo, hablando de que la vida es “buena energía, hacer lo que de verdad sientas, bailar, disfrutar”. Es cierto que siempre hemos vivido inmersos en grandes dificultades y contradicciones, pero gracias a Gianluca empezamos a entender que la respuesta a la incertidumbre, el miedo y la guerra es bailar Despacito con tu amiga más guapa y vistiendo los bermudas más cool que puedas adquirir.

Alguien podría pensar que es el triunfo de la frivolidad sobre la seriedad pero, ojo, nada en el efecto Gianluca es frívolo. Los bailes están evidentemente ensayados. La compañera de baile seleccionada tras una ardua pesquisa, incluso parece tener entrenamiento de bailarina clásica para hacer parecer fáciles esas coreografías medio hawaianas y con el punto gusto de vulgaridad para que a todos nos gusten.

Y los escenarios, bien sea su yate privado o su casa en Cerdeña, el paraíso de millonarios favorito de Silvio Berlusconi, también han sido elegidos siguiendo ese mismo patrón de lujo democrático, que crees que puedes obtener si sigues los parámetros de Gianluca: baila, déjate llevar, no te preocupes por nada que no seas tú, tú y tú.

La cultura del narcisismo, tan brillantemente proyectada por Instagram, convierte a Gianluca en un sucedáneo de Berlusconi, pero sin ese aire de tirano egocéntrico que terminó por arrebatarle el poder al ex ministro italiano.

Y también asemeja a Gianluca con el presidente Trump en convertirles en los rostros de la desfachatez y la soberbia que siempre caracterizan a los ricos. Trump ha convencido a sus votantes que será un buen presidente porque es un gran empresario. Y Gianluca convence a sus seguidores de que la vida es un musical de 30 segundos porque ha sabido explotar como nadie la cultura del Like.

Para desconectarme de estos pensamientos, acudí al estreno de la Biennale of Moving Images en el Faena Bazaar and Park, en Miami Beach, donde todas estas cuestiones son analizadas a través de una serie de instalaciones, videos conceptuales y espacios intervenidos por la creatividad.

La inauguración, con una fiesta animadísima de bailes que envidiaría Gianluca, era una instalación de la gente más guapa, con juventud eterna y la ropa más ultraavanzada que se pueda imaginar. El ambiente es todo lo que Alan Faena quiere hacer de Miami, una ciudad donde todo es mezcla. Arte, moda, pose y acentos de casi todas las lenguas del mundo.

Rusos con mexicanos, cubanos con ingleses y venezolanos y argentinos con todo lo demás. Y en los videos expuestos, dos artistas transexuales se convierten en exploradores del silencio en una plaza de Berlín antes de cantar contra Trump o en guerreros marciales delante de enemigos de una fuerza oscura.

Y en el medio, disfrutando, sintiéndose parte de “algo”, nosotros los que queremos bailar y vernos como Gianluca, pero que jamás seremos invitado a su yate o avión privado.

Escritor y presentador venezolano

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2017, 0:16 p. m. with the headline "El efecto Gianluca Vacchi y la cultura del narcisismo."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA