Tres cosas que deberían subir en EEUU
Teóricamente, en la medida que escasean muchos bienes de consumo, sus precios se encarecen consecuentemente. Eso, aunado al desplazamiento de mano de obra en las urbes por el auge tecnológico, ha generado que el costo de la vida haya aumentado en muchas capitales. Sin embargo, a pesar de que todo sube, hay cosas que aún no lo han hecho. Ellas son:
▪ EL SALARIO MÍNIMO: 19 estados de la nación lo aumentaron automáticamente en enero de 2017, como lo hacen tradicionalmente, beneficiando ligeramente a unos 4.3 millones de trabajadores (Economic Policy Institute). La Florida fue uno de ellos, donde el salario se incrementó de $8.05 a $8.10 la hora. Esos cinco centavos adicionales representan $2.00 más a la semana, o sea, no alcanzan para comprar una hamburguesa.
Otros 22 estados de la Unión también elevaron su salario mínimo por su cuenta, como Nueva York, que subirá de $9.00 a $11.00 la hora, aún insuficiente si consideramos que NY está entre los estados más costosos para una renta. Por ejemplo, allí es difícil encontrar en los suburbios un apartamento-estudio por $2,000 mensuales, que significan $24,000 anuales. Un salario de $11.00 la hora equivale a $23,320 al año, es decir, ni para la renta alcanza.
Muchas empresas privadas se han percatado de esta anómala situación y han decidido unilateralmente incrementar sus salarios. Entre ellas están T.J. Maxx, Marshalls, Walmart, Ikea y Gap. Incluso, no solo demócratas, sino muchos republicanos también, consideran que el salario mínimo federal de $7.25 la hora realmente es una ofensa a los empleados ya que es ridículamente bajo.
El Consejo Municipal de Seattle, estado de Washington, aprobó un aumento gradual de hasta $15.00 la hora, partiendo del actual, que es $11.00 la hora. Seattle ha sido clasificada como la ciudad “más inteligente” de América por sus políticas gubernamentales y su economía (Smartercities.nrdc.org).
A pesar de todas las circunstancias que favorecen un aumento del salario mínimo, el presidente Trump originalmente nominó como secretario del Trabajo a Andrew Puzder, el CEO de un conglomerado de 3300 restaurantes en 28 países, que incluye a la cadena Hardee’s. Dada la posición de Puzder, reacio al aumento de salarios y al pago de horas extras, hubo un rechazo bipartidista a su nominación, motivo por el cual renunció a su postulación. En su lugar está nominado ahora el Decano en Leyes de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y Chairman del U.S. Century Bank, Alexander Acosta, hijo de exiliados cubanos.
▪ EL RETIRO: Parece insólito que alguien pueda subsistir en EEUU con un ingreso de $600.00 mensuales. Se supone que una persona en condición de retiro, a través de su vida útil como trabajador, haya acumulado bienes de fortuna que le permitan vivir con comodidad sus últimos años. No obstante, en la vida real vemos que no es así; por el contrario, la mayoría no tiene medios de vida para subsistir y muchas veces tienen que ser creativos para hacerlo, como por ejemplo, rentando habitaciones en su vivienda o trabajando a destajo horas complementarias.
Sabemos que los fondos del Seguro Social se agotarán en pocos años. En diciembre del 2016, el congresista republicano (TX) Sam Johnson introdujo una Ley de Reforma al Seguro Social, muy necesaria, pero que no contempla un aumento de beneficios. Por el contrario, plantea la disminución de algunos. Se debe buscar un mecanismo para invertir urgentemente en el mercado de capitales, de forma tal que los fondos existan para acometer apropiadamente ese gasto en los años dorados.
▪ LOS FONDOS PARA INVESTIGACION CIENTÍFICA: El Instituto Nacional de Salud (NHI), que contribuye con hospitales, universidades y negocios, en los últimos 10 años ha recibido un 20% menos en aportes federales. Ahora, el presidente Trump les ha propuesto un recorte de $5.8 billones adicionales. Si solo el presente gobierno invirtiera la misma proporción del presupuesto para investigación básica que se gastó en los 60, habría destinado en el actual presupuesto $162 billones más para ese propósito. Esto es extremadamente importante porque se añadirían miles de científicos y laboratorios que se abocarían a la tarea de resolver interrogantes claves como son la cura integral del cáncer, las plagas resistentes en las cosechas, la esclerosis múltiple, e incluso, hasta la forma más económica de convertir en potable el agua salina. Todo esto se traduciría en un extraordinario ahorro de recursos para la gran nación americana.
Evidentemente, al parecer en la vida cotidiana de EEUU hay un ascensor que cumple su función adecuadamente como un elevador, o sea, sube o baja de acuerdo de donde lo llamen o a donde lo dirijan. Pero analizando el asunto, bajo la óptica del mejor funcionamiento del país, tal vez deberían existir dos ascensores: uno que solo suba y otro que solo baje, aunque sea una milésima. En el que baja debe estar el precio de las medicinas, que en EEUU está entre los más altos del mundo.
Ojalá el presidente Trump haga los ajustes necesarios, siguiendo las recomendaciones de sus dos más relevantes consejeros: su yerno Jared Kushner y su hija Ivanka.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de abril de 2017, 2:02 p. m. with the headline "Tres cosas que deberían subir en EEUU."