Jingoísmo
Muchos analistas se asombran por el giro de 180 grados de la política exterior de la administración Trump. Hasta entonces defendía su posición de acercamiento a Rusia, y el propio Trump no había ocultado su admiración por Putin, lo cual resultaba muy consecuente con sus afinidades ideológicas. Putin había adoptado la posición de hombre fuerte supuestamente capaz de devolver a Rusia el orgullo nacional de segunda potencia mundial que era lo único que muchos rusos deploraban haber perdido de aquellos tiempos en que se dominaba con mano de hierro una gran parte del mundo. Volver a hacer a Rusia fuerte está muy en sintonía con el leit motiv de Trump de “volver a hacer grande a los Estados Unidos”. ¿Qué clase de grandeza? La de gendarmería internacional que este país había asumido tras la Segunda Guerra Mundial, más allá, incluso, de lo que hasta entonces había considerado como su patio trasero: Centroamérica y el Caribe. Trump había afirmado, además, que Estados Unidos no tenía nada que hacer en Siria.
Y sorpresivamente, ordena bombardear un aeropuerto sirio bajo control de Bashar al Assad, protegido de Putin, basado en supuestas pruebas de que fue el dictador quien había ordenado un ataque con armas químicas.
La explicación más inmediata del presidente fue que se conmovió con las escenas de niños muertos por ese ataque. Pero quienes siguieron atentamente los últimos acontecimientos inmediatamente anteriores al bombardeo, no deben sorprenderse mucho con este cambio de política, en primer lugar las investigaciones del FBI y otras agencias de inteligencia sobre el grado de acercamiento entre la campaña electoral de Trump y la administración Putin y hasta qué punto éste estuvo involucrado en los resultados electorales que le dieron la victoria a Trump, y segundo, los reiterados fracasos de la Casa Blanca por aprobar varios de sus proyectos, como la construcción del muro y la reforma del Obamacare, que le llevaron a un notable descenso del apoyo de los estadounidenses hasta un 36 por ciento. Era evidente la urgencia de hacer algo pronto que desviara la atención de esa supuesta relación con Putin y que levantara la aprobación de la ciudadanía.
¿Qué vino después? Pues el ataque al aeropuerto sirio, la llamada bomba madre lanzada contra los supuestos túneles de ISIS en Afganistán y el envío de buques de guerra a las proximidades de Corea del Norte como respuesta a las pruebas de misiles. Como resultado de estos hechos, la aprobación de Trump se disparó hasta un 51 por ciento. De la noche a la mañana sus fracasos y las dudas sobre sus posibles contactos con Rusia quedaron opacados y apareció en primer plano la imagen del hombre fuerte que llega a fortalecer y a dar seguridad a los Estados Unidos.
Según algunos diccionarios, jingoísmo se define como “patriotería exaltada y agresiva”, y “nacionalismo extremo que justifica una política exterior agresiva”. ¿Debemos recordar que la práctica de ese jingoísmo en la Alemania nazi, le procuró a Hitler un gran apoyo popular? El culto al macho violento capaz de llevar a cabo actos de fuerza en el exterior en nombre de una causa supuestamente justa, es un ingrediente que casi nunca falta. Pero Trump debe mirarse más bien en el espejo de George W. Bush, quien también inspiró ese fanatismo por su invasión a Irak basándose en datos falsos de que existían armas de destrucción masiva. Oponerse a aquella guerra públicamente costaba el repudio de mucha gente. El trago amargo vino después con miles de soldados norteamericanos muertos y un derrumbe económico sólo comparable al crack del 29. Al final, Bush, que antes había obtenido altos índices de aprobación, descendió a lo más bajo de la popularidad. ¿Y el resultado más importante de todo aquel sacrificio? El nacimiento de ISIS, una organización mucho más letal que Al Qaeda.
Pero remitiéndonos sólo al ataque a Siria, ¿debemos recordar a Trump que la verdadera amenaza internacional y en particular, para los Estados Unidos, está en ISIS y Al Qaeda y que al atacar a Bashar al Assad, a quienes está fortaleciendo en Siria es a estos grupos? La agresión en política exterior suele ser la puerta de escape de los fracasados en política doméstica.
Escritor e historiador.
concordiaencuba@outlook.com
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2017, 0:49 p. m. with the headline "Jingoísmo."