El error principal de Trump en su propuesta tributaria
A la luz de la reforma tributaria propuesta por el presidente Trump, es importante destacar los siguientes aspectos.
El hecho de corregir el código tributario en EEUU es una tarea complicada ya que resulta difícil hacerlo sin aumentar el déficit fiscal. Por supuesto, muchos legisladores han propuesto históricamente reducir los impuestos. El problema estriba en que para ello habrá que frenar dramáticamente el gasto público para así compensar la evidente disminución del Ingreso. Lo que se conoce al momento de escribir esta nota es que el presidente Trump expandirá el gasto corriente, al menos en el corto plazo, lo que evidentemente incrementará la deuda federal.
La pasada administración demócrata proponía limitar las deducciones que los más acaudalados pudieran reclamar como gastos para disminuir así sus impuestos. También propuso aumentar la tasa impositiva al mismo sector, a la vez que la disminuía a las corporaciones. Parecía una solución muy viable, o sea, que contribuyan más los que más pueden.
Por supuesto, es comprensible el hecho de que el creador de empleo por excelencia es el sector privado, y que por ende, teóricamente, si ve mermado su ingreso, consecuentemente invertirá menos en forjar nuevos negocios, lo que sin duda, terminará por afectar la tasa de empleo ya que ahora la necesidad por nuevos trabajadores no aumentará como requiere la economía para fundamentar un sostenido crecimiento.
Tal vez el error principal que asuma Trump es imaginar que EEUU tendrá un explosivo crecimiento económico debido a la disminución de impuestos a los más acaudalados. Es decir, Trump apuesta a que ese recorte de impuestos hará que las inversiones crezcan a ritmo acelerado y terminen por aumentar enormemente el ingreso fiscal, reduciendo en consecuencia el déficit.
Sin embargo, la experiencia demuestra que puede pasar exactamente lo contrario, o sea, que el empleo no se revitalice como efecto de esta disminución, dado el bajo surgimiento de nuevos negocios, capaces de reclutar a ese empleo. Sucede que en la práctica, cuando se disminuyen los impuestos a la élite, lo que aumentan son las inversiones bursátiles.
Por ejemplo, una empresa productiva, con miles de empleados y accionistas, reparte anualmente jugosos dividendos entre sus inversionistas. Por supuesto, cuando ese inversor disponga de mayor liquidez, querrá aumentar su participación en esa empresa, por lo tanto habrá “puja” en la bolsa por adquirir esas acciones. Esa demanda inusitada de acciones hará que su precio esté en alza, lo que en definitiva incrementa el capital de dicha empresa y puede conducir, incluso, a una nueva emisión de acciones.
La pregunta obligada es: Ese ingreso extraordinario que obtuvo el empresario por la disminución en sus impuestos, ¿lo invirtió en nuevos negocios para generar empleo? Mayormente no. Por el contrario, generalmente ese excedente es colocado en sociedades offshore, o sea, fuera del país (recuérdese el caso de los papeles de Panamá).
Ya anteriormente había ocurrido algo similar en el gobierno de George W. Bush, cuando se disminuyeron los impuestos a los acaudalados y la economía, en vez de mejorar, cayó en una crisis, la segunda en importancia desde 1929.
Como siempre, debemos ser objetivos en nuestros análisis. Todos buscan el lucro personal y eso sin duda, define nuestro sistema, el mejor conocido por la humanidad hasta la fecha. El espíritu emprendedor y la posibilidad de aumentar las ganancias personales son el resorte que mueve la economía en el mundo. Se ha comprobado infinidad de veces que cuando ese estímulo está ausente, el interés por producir desaparece y con él, la productividad y la creación de empleos, es decir, la economía decrece. Como ejemplo están los fracasados planes quinquenales de la extinta URSS, donde una economía centralizada simplemente “uniformaba” a la población y le arrebataba su espíritu emprendedor.
No todo lo que propone Trump es negativo. Su anunciada tarifa de reciprocidad arancelaria con otros países parece positiva, aunque se debe estudiar con cuidado ya que al no fabricar EEUU suficientes productos terminados para exportar, una guerra comercial pudiera desencadenar un aumento en el índice de precios al consumidor.
La Reforma Tributaria que propone Trump, ¿tendrá la misma suerte de su fracasado plan para repeler a ObamaCare? Probablemente no. Al fin y al cabo a todos les complace pagar menos impuestos. Sin embargo, juega a ser peligroso ya que pudiéramos caer en un nuevo cierre del gobierno (shutdown), ante una supuesta falta de liquidez federal. Esperemos que esto no ocurra.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de abril de 2017, 2:51 p. m. with the headline "El error principal de Trump en su propuesta tributaria."