Las primeras damas de Estados Unidos
Ex modelo de alta costura, empresaria, aboga por los derechos de las mujeres, quiere inspirarlas a conseguir trabajos mejor pagados. Su negocio, operado por mujeres, ha prosperado desde que su padre llegó a la Casa Blanca. Su libro, Mujeres que trabajan, según la gira promocional, apoya a la mujer a reinventarse y encontrar nuevas reglas para triunfar en nuestra era. Es un libro lanzado el mismo año que su padre se hizo presidente.
El precio del libro en tapa dura empieza en 17 dólares, electrónico desde 12 dólares. Se preguntarán por qué estoy haciéndole una promoción a un libro en esta columna, pero aclaro que, lejos de ser una propaganda, es una narrativa para llegar al final de esta páina con un mensaje claro. En Berlín, Yvanka, a sus 35 años, compartió un panel con la canciller Angela Merkel, y con otras mujeres que han trabajado por más de veinticinco años para poder sentarse ahí. Entre esas también estuvo Christine Lagarde, del Fondo Monetario Internacional.
La moderadora fue sumamente dura con las preguntas a Yvanka, y una en particular desató la furia de la audiencia con la respuesta de a quien ya han llamado una “primera dama” de la nación. La realidad es que Yvanka y su esposo son asesores de Trump, y tienen tanto poder, que el sentimiento de Yvanka por ser madre de chicos pequeños, con referencia al nefasto ataque químico al pueblo de Siria, dicho por el propio presidente Trump, influyó en su decisión de bombardear una base de ese país. Pero volviendo a Berlín, a Yvanka le preguntaron si ella representaba al pueblo de Estados Unidos, a su padre o a su negocio.
Está claro que a este punto, debe representar al pueblo norteamericano. Es la consejera política de su padre, sin ella tener experiencia política. También está claro que salió durante ese foro en defensa del record de su padre, y en representación de su padre. Creo que la pregunta en doble sentido de la moderadora en referencia a su negocio es lo que generó el sin sabor. Hay quienes ven una gran doble moral en la familia presidencial y sus negocios mientras gobiernan el país. En caso tal varias primeras damas tienen libros y el de ella donará parte de sus ganancias a una entidad sin ánimo de lucro. Aparte era un proyecto previo, pero el negocio de ropa, el cual dejó para asesorar y mudarse a Washington, y los hoteles del padre y otras numerosas acciones en diversas empresas sí que despiertan curiosidad.
La familia Trump no es la primera ni será la última que llega al poder de la nación con dinero y empresas. Sin duda es una de las más ricas, pero no la primera. Si Yvanka Trump tiene ambiciones políticas o no, está por verse; a ella los contribuyentes no le estamos pagando un sueldo, hasta el momento. Y sí, bajo las burlas de los alemanes, y de algunos otros, el pueblo norteamericano eligió esta para ser la familia presidencial. No he leído el libro de Yvanka, pero me da mucha curiosidad. Sus ideas, bastante igualitarias, con respecto a la igualdad en la mujer, deberían implementarse.
La otra primera dama, o perdón, la primera dama oficial, entretanto, hasta el momento, vive en la sombra de los atuendos que elige, y de las comparaciones de moda que le hacen con las otras primeras damas, como por ejemplo, la pasada semana, con la argentina Juliana Awada. Algo que también es habitual en la arena política. Melania no se ha mudado a la Casa Blanca, y se está tomando su tiempo para asumir el rol constante en las apariciones de su marido. Definitivamente sin precedentes. Como todo lo que estamos viendo con esta presidencia. Al final del día, ni Melania ni Yvanka son Donald Trump. Estas dos mujeres merecen ser respetadas por sus ideas, sus decisiones, y sus iniciativas. Algo que el mismo Trump no ha hecho con otras mujeres.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 29 de abril de 2017, 6:52 a. m. with the headline "Las primeras damas de Estados Unidos."