¿Medidas antimonopolio para los gigantes informáticos?
Hoy en día no se concibe una vida normal sin enterarnos de noticias diversas por Facebook, sin utilizar el motor de búsqueda de Google o sin recibir mercancía que compramos a través de Amazon. Conjuntamente con Microsoft y Apple, estas empresas tecnológicas tuvieron una ganancia neta de $25,000 millones en los tres primeros meses del 2017. Google y Facebook disfrutaron una explosión de crecimiento en sus ingresos en el 2016, gracias a la propaganda digital. Amazon manejó la mitad de todas las compras online en EE.UU. en el mismo período.
Indiscutiblemente, todas estas empresas fueron creadas por genios comerciales que han logrado generar inmensas fortunas. Sin embargo, los verdaderos genios que crearon la tecnología no lograron hacer bienes de fortuna. Por ejemplo, como Alan Turing, quien proporcionó la teoría matemática que fundamenta todas las computadoras actuales. O Charles Townes, el principal descubridor del láser. O Watson y Crick, que descubrieron los secretos del ADN.
Tal vez el más meritorio fue Tim Berners-Lee, quien creó la World Wide Web Consortium (WWW) y nunca exigió beneficios sobre su invención ya que sus estándares estaban basados en tecnología sin derecho de autor, a fin de que cualquiera pudiera adoptarlos.
Todo está muy bien, estas empresas son pujantes, generadoras de empleo y son un banderín tecnológico Made in USA. Un solo problema; el control de la información en sus manos les ha otorgado un inmenso poder. El poder es tanto, que estos gigantes tecnológicos, de hecho, pueden vigilar por completo la economía de EEUU. Por ejemplo, Facebook conoce lo que tú compartes, Amazon lo que tú compras y Google lo que tú investigas. Y actualmente somos tan dependientes de ellos, que si unen sus fuerzas, pudieran imponer un precio por sus servicios que los convertiría en una especie de semi-monopolio.
Aunque muchos de sus servicios son gratis, los usuarios pagan por manejar un mayor volumen de información o por publicitarse en sus portales. Comparándolos en el tiempo con el siglo XX, bien pudiéramos hablar de una unión tipo OPEP. En otras palabras, estas empresas de internet pudieran considerarse como “el petróleo de la época digital”. El Foro Económico Mundial, llevado a cabo en la Conferencia de Davos y publicado en su reporte del 2011, sugirió el término “nueva clase de activos” para definir a las empresas de internet que comercian con la información económica y miden sus resultados en un mercado floreciente de megabytes.
La cantidad de información en el mercado, es la naturaleza de su competencia. Y las empresas tecnológicas siempre se han beneficiado de esta interacción con los usuarios; esto es, mientras más clientes se suscriben a Facebook, más información se generará y más se archivará para mejorar y aumentar el servicio. Esto, a su vez, atraerá más clientes, y así sucesivamente.
Como prueba vemos el caso de Tesla Motors, la cual recoge información digital de los clientes que manejan sus vehículos. Es tan detallada la información que procesan y divulgan a sus potenciales inversionistas, que el valor actual de las acciones de Tesla en el mercado de capitales es la mayor en su giro, cotizándose en $53,000 millones, mientras GM está en $50,000 millones y Ford en $45,500 millones (El País).
Para notar el impacto de la información digital, es importante destacar que mientras Tesla vendió solo 25,000 automóviles en los tres primeros meses del 2017, GM vendió 2.3 millones. Lógicamente, Tesla mostró una pérdida de $770 millones, pero fue el rey por capitalización.
Es tal la magnitud del negocio digital, que en 2014 Facebook pagó $22,000 millones por WhatsApp, una firma que para entonces tenía solo 60 empleados. Evidentemente, cualquier competencia que pueda surgir es adquirida de inmediato o neutralizada. El objeto es mantener el control de la información.
A todas estas, otros países están reaccionando a este dominio con la adopción de medidas antimonopolio. Una muestra de ello es la nueva regulación de la Unión Europea para la protección de la información general (GDPR) que empezará en mayo del 2018. Esta regulación requiere que los servicios online faciliten a sus clientes la transferencia de información a otros proveedores. La India, a su vez, estimula a la competencia revelando informaciones cruciales económicas a través de su sistema de identidad digital (AADHAAR).
Desde luego, promulgar algún tipo de acción antimonopolio en EEUU que envuelva a los gigantes informáticos, también tiene sus riesgos; por ejemplo, pudieran atentar contra la privacidad.
Aun así, es necesario que nuestro gobierno adopte las medidas pertinentes para evitar que la información económica detallada esté en pocas manos.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2017, 2:33 p. m. with the headline "¿Medidas antimonopolio para los gigantes informáticos?."