Camino al porvenir
Sí, es un hecho cierto que vivimos en el país de las encuestas. Que comenzaron por los años treinta vaticinando, entonces, a los candidatos presidenciales. Después de la Segunda Guerra Mundial y específicamente por los años sesenta, crecieron y se diversificaron estas peculiares investigaciones del comportamiento humano. Hoy en día, con el gran caudal de información online, la encuesta se ha vuelto parte de nuestra vida cotidiana.
No solo aquellas que se consideran científicas con sus llamados márgenes de error sino las simples, que pudieran circunscribirse a los comentarios que emiten clientes en las grandes plataformas de venta, sea sobre un par de zapatos o un vuelo a Japón. Nos hemos acostumbrado a esas opiniones o comentarios, antes de acceder a una compra o gasto de cualquier índole.
Por estos días, un sitio que hace encuestas, prácticamente de cualquier asunto con respecto a los estados que componen la nación, anunció que Miami no era un buen lugar para los milenios. Les confieso que no terminé de leer la nota aparecida en la prensa. Me coloco automáticamente en las antípodas de ese criterio. Tengo razones suficientes para dudar de su veracidad.
En las aulas del Miami Dade College se están formando miles de esos milenios y cada uno tiene la responsabilidad del futuro de nuestra comunidad. El esfuerzo de estos estudiantes y los resultados, manifiestan otro Miami, distante de la frialdad clínica de una encuesta que, a veces, integra el periodismo llamado de entretenimiento.
Hace unos pocos días, se graduaron cerca de 14,000 estudiantes en Miami Dade College y cientos de milenios encabezaron nuestros desfiles. Les pongo un ejemplo, el de Reynier Montalván, quien llegó de Cuba hace apenas tres años, sin dominar el inglés, y hoy es merecedor de la prestigiosa beca Jack Kent Cooke, por su alto aprovechamiento académico que le permite continuar estudios superiores con un jugoso estipendio de $40,000 al año. Montalván es uno de 55 ganadores en 19 estados de la Unión que optaron por tal distinción.
Ya sabemos que el país padece de una crispación política muy divisiva, con la cual las nuevas generaciones no suelen identificarse. Vamos a ponernos en su lugar, encendemos los televisores, sintonizamos los canales de noticias o recibimos las novedades en nuestros celulares, que es como casi todos ellos consumen su información, y no resulta muy halagüeño para sus sueños lo que allí se manifiesta.
Una desavenencia tras otra, desentendimientos casi novelescos, los políticos con sus dilemas, cada vez más ajenos a lo que sucede en el pueblo, en la base que los colocó allí mediante el voto.
Las nuevas generaciones sienten frustración con la clase política y entienden que no es en ese universo donde quieren desarrollar sus deberes cívicos que, por cierto, no han descuidado ni disminuido, sino todo lo contrario, la participación en este sector tan importante de la sociedad ha aumentado.
El presidente John F. Kennedy nos recordó en cierta ocasión que “la promesa de futuro de cualquier nación podía ser medida directamente por la perspectiva presente de su juventud”. A los educadores, sobre todo, nos toca alentar la impronta benéfica de los nuevos americanos de manera inclusiva.
Ya nuestro mundo se ha complicado bastante con la violencia que emana del extremismo y el fundamentalismo, además de las diferencias económicas que laceran la voluntad de superación en algunos estamentos sociales. Nos corresponde, serenamente, crear capitales de pensamiento creativo y de esperanza, como testimonió la Feria recién celebrada en el Campus Wolfson, los cuales integran vías seguras para alcanza el porvenir.
Presidente del Miami Dade College.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de mayo de 2017, 3:05 a. m. with the headline "Camino al porvenir."