La Agenda de la Asociación Nacional del Rifle en las escuelas
Hace veinte años era casi que impensable dudar de la seguridad en la mayoría de las escuelas públicas de vecindarios con índice de criminalidad promedio, las preocupaciones de los padres de familia venían de otras índoles: calidad de educación, horarios de esparcimiento o hasta nutrición. La agenda de la Asociación Nacional del Rifle, que incluyó recientemente la idea de que los maestros puedan traer armas a las escuelas, dejó en entredicho que no solo hay pánico en la sociedad con respecto a la seguridad de nuestros niños, sino que también el negocio de las armas llega hasta esquinas inimaginables.
Conversando con Raquel Regalado, ex miembro de la junta escolar y ex candidata a la alcaldía de Miami Dade durante un programa de televisión en el que participo en Azteca Miami junto a mi colega Ricardo Brown, me di cuenta que si bien la agenda de la Asociación Nacional del Rifle no se ha hecho efectiva porque no ha logrado que la legislación permita que los maestros porten armas, la situación no se pondrá más simple. El actual gobierno federal, con Donald Trump a la cabeza, y ambas cámaras republicanas, y algunos estatales, como el de la Florida, han mostrado que la educación pública puede llegar a tener cada día menos fondos, pasándole a las escuelas chárter una gran porción. Cada día es más difícil para algunas escuelas tener rejas en su entorno, buena organización cuando los chicos salen y entran, o un policía patrullando durante la jornada escolar. Ni hablar de educación y tiempo de recreo, o programas con electivas.
Contaba Raquel Regalado que, si bien el condado Miami Dade tiene policía escolar, está entrenada para disipar enfrentamientos entre estudiantes, lo cual es más efectivo que tener a un policía regular que está entrenado para arrestar. Me parece maravilloso; sin embargo, pienso que es importante que haya en cada una de las escuelas un policía, un guardia entrenado, o un policía de barrio. En muchas ocasiones observamos aquí en Miami a la fuerza policial, que siempre he admirado por su eficacia, aglomerados en alguna esquina, en vez de patrullando vecindarios. Y estoy segura que muchos de los que me leen lo han notado también.
No comparto que algunos de nuestros legisladores puedan tener en sus mentes la posibilidad de que nuestros alumnos tengan maestros armados y no buscar fondos para más seguridad en una escuela. ¿A qué estamos jugando, al Lejano Oeste de antaño? Me parece irresponsable, irónico, surrealista. Es además un tema sensible, porque he conversado con padres de familia que no contemplan la posibilidad de un incidente peligroso con un arma en las escuelas de alguno de sus chicos. Pero, sin embargo, me han dicho que, si tuvieran que pagar algún impuesto para que la escuela sea más segura, lo harían con gusto.
En las escuelas privadas, a las que tienen acceso muy pocos, se ve la diferencia en la seguridad, sus razones tendrán. La nueva secretaria de Educación, Betsy DeVos, según algunas fuentes tiene un récord históricamente bastante controversial con respecto a los fondos públicos que deben ser asignados a las escuelas. Hasta el momento su gestión está cruda; habrá que ver qué dirección tomará. Lo importante es que no afecte a los más pobres, porque uno de los pilares de esta gran nación ha sido la educación para todos. Por igual. Ya de por sí se esperan recortes, si se aprueba a nivel federal, en los programas de después de la escuela. Y ni hablar que para algunos padres es imposible pagar los altos costos de la educación preescolar, que en Estados Unidos no es pública. Nutrición, calidad y seguridad (que tanto preocupa), se verían gravemente afectados.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2017, 3:38 p. m. with the headline "La Agenda de la Asociación Nacional del Rifle en las escuelas."