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Opinión

La cacería de la extrema izquierda por la libertad de expresión

Activistas de derecha protestan el 27 de abril en el parque y centro cívico Martin Luther King Jr., en Berkeley, California, por la cancelación de un discurso de la comentarista conservadora Ann Coulter en la Universidad de Berkeley.
Activistas de derecha protestan el 27 de abril en el parque y centro cívico Martin Luther King Jr., en Berkeley, California, por la cancelación de un discurso de la comentarista conservadora Ann Coulter en la Universidad de Berkeley. Getty Images

La mentira que les contaban a los niños era así: el final de la libertad americana será obra de la derecha política. Los conservadores se apoderarán de tu derecho a expresarte libremente y usarán el poder del gobierno para silenciar a los que disienten. La derecha intimidará a maestros y profesores y coaccionará a los jóvenes. Y entonces, con las universidades avasalladas, con el control del aparato del estado y la burocracia educacional la derecha tendrá el dominio de lo que una vez fue un pueblo libre.

Muchos recibieron esta enseñanza. A otros, que no se molestaban en leer libros, les daban el mensaje en tiras cómicas, películas y shows de televisión con el conservador diabólico. Las mujeres se convertirían en doncellas, subyugadas y convertidas en entes reproductores.

Pero la mentira ahora es obvia, ¿no es así?

Porque no son los conservadores los que coaccionan a los jóvenes hoy o los que los convierten en temerosos de los retos que enfrentan. Los conservadores no han silenciado a nadie ni han enviado matones a campos universitarios a destruir la propiedad y a intimidar y golpear a los que quieren expresar su opinión.

La izquierda hizo todo eso.

Está ahí, delante de ustedes. La gentuza de la izquierda, matando la libertad de expresión en las universidades americanas bajo el autoimpuesto título de “antifascistas”. Ellos golpean a otros, destruyen propiedad, dan fuego, intimidan. Ellos son los fascistas. Eso es lo que los fascistas hacen.

Muchos liberales –periodistas, congresistas, comediantes de televisión y otros– están apropiadamente consternados por las acciones de sus hijos políticos. Muchos liberales han denunciado esto, y muchos se han sobresaltado cuando los frutos de su labor se sienten amargos en su conciencia.

Pero también son cómplices porque se han aprovechado de la cólera y energía de este fascismo de extrema izquierda para adelantar sus prácticas políticas. Y operativos demócratas esperan usar este músculo y frenesí emocional para obtener ganancias políticas en las próximas elecciones.

Y ¿cuál es el costo de todo esto? Libertad de expresión, sin la cual no hay república.

Las universidades americanas fueron una vez veneradas como el último gran refugio de ideas donde éstas podían florecer y ser retadas y debatidas. Pero hoy, las universidades son los lugares donde la libertad y las ideas van a morir.

Las universidades americanas son donde intelectuales con ideas diferentes son silenciados –aún más, físicamente asaltados– por la plebe. Y las administraciones universitarias se sientan a contemplar so pena de encolerizar aún más a la plebe.

La escritora Ann Coulter ha sido silenciada en Berkeley, donde el movimiento de libre expresión surgió en la década de 1960. Y otros intelectuales como Charles Murray y Heather MacDonald han sido silenciados en otras universidades y atacados por las plebes.

Si la izquierda está de acuerdo con tus ideas, puedes hablar. Si la izquierda no está de acuerdo, te silenciará. Esta es la América de hoy.

Las administraciones universitarias han tratado de lavarse las manos. Pero son hipócritas. Ellos son parte de esto. Ellos permitieron que estas semillas germinaran. Las regaron, rindiéndose a los jóvenes que demandaban un safe space libre de retos intelectuales.

Las universidades moldearon la burocracia educacional que produjo maestros que formaron las mentes de los niños americanos. Y muchos de esos niños son ahora universitarios. Numerosas encuestas sugieren que muchos americanos jóvenes piensan que la Primera Enmienda debe ser enmendada para no tolerar expresiones ofensivas. Los estudiantes han aprendido bien su lección.

Completa libertad de expresión es lo que América atesora, a menos que usted sea de extrema izquierda y pueda ir de cacería de libertad de expresión a universidades americanas y destrozarlas.

Esto no es ficción. No es fantasía. Y no es mentira. Está sucediendo ahora, en Estados Unidos.

AGonzalez03@live.com

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2017, 5:31 p. m. with the headline "La cacería de la extrema izquierda por la libertad de expresión."

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