El exilio en Miami de Tom Wolfe
Bloody Miami es el raro hallazgo del autor que nos sorprendiera en los años 1980 con La hoguera de las vanidades. Tom Wolfe es de esos contados autores norteamericanos que se da el lujo de internarse con verosimilitud en los variopintos conflictos étnicos y de transculturación; sucesos que hoy detonan al unísono en un escenario coral: Miami.
Su falta de prejuicios, su poético descaro y su alturada ligereza le permite llegar hasta la página 300 de este volumen presentándonos nuevos personajes y conflictos, caracteres duros, blandengues, ingenuos, ridículos, de seres decepcionados, triunfadores en apariencia y soñadores mezclados en el complejo eje de la trama, con la libertad que anhelan en su persistente búsqueda de un lugar de honor en la tierra prometida; basándose siempre en los escalones esenciales de esta cultura.
En su receta heroica el autor recorre la ruta precisa para arribar al American Dream, así nos lleva al plot policial que aparece con la noticia de que el retrato del protagonista está en la portada del Time como “el hombre del año” por impedir la entrada de un cubano a tierras de libertad.
Alrededor de la vida de Néstor Camacho se cuece esta ópera de los emigrantes, que tiene como protagonista a un joven galán cubanoamericano, diana del odio de toda una comunidad herida por poderosas razones históricas.
Si nuestro héroe, policía novato nacido en Estados Unidos pero de familia cubana emigrante, apresa al balsero bajo el puente de Brickell un poco antes poder secar sus pies, será ascendido en el cabal cumplimiento del deber, pero inmediatamente toda Hialeah le cerrará las puertas y su familia lo desconocerá para el resto de su vida. Lo que enorgullece al país de adopción, deshonra al hijo en su seno.
Estamos ante el intríngulis del héroe: cumplir su deber o ser coherente con su biografía. Proteger la nación adoptiva o conservar los valores aprendidos de raíz.
Ausente a los móviles épicos, Néstor, antihéroe cubano por excelencia, exhibe hasta el delirio su lado “macho” y descubre su lado femenino (el de su madre) sus contradicciones, su espíritu autocompasivo, melodramático, cubanísimo.
A través de su cuerpo viajan las peripecias dramáticas de este conflicto. Bajo sus dominios se asoman inolvidables personajes femeninos que nos explican muchas de las complejidades que bordan el drama. Huir de Cuba, huir de Hialeah, huir de los padres, huir de la política, huir de la policía siendo un agente, huir del amor amando, huir para llegar al final de una perfecta estructura circular.
¿Si ya llegaste al sueño, cómo escapar de él?
Esta novela reconoce ciertas reglas que citaba el escritor cubano Félix B. Caignet, creador de la radionovela “ (…) que la heroína o el héroe sufran, se derrumben y subyuguen sin una explicación sensata en apariencia pero creíble para el radioyente”. Durante las 617 páginas, guiados de la mano de un ventrílocuo con multicolores acentos, sabores y olores que se expresan en sus discursos, se conjura otra perspectiva del drama contemporáneo.
La migración es la épica que envuelve el irreversible entuerto.
La creación de esos infiernos y paraísos surge tras abandonar el propio. Saltan voces emergentes, slang sustitutos del idioma materno develando la real literatura del éxodo.
“La Raza” pretende acercarse a una supuesta integración y no se conforma con tolerarse, ahora debe asimilarse.
Este es otro de los complejos tópicos que bordan las historias que viajan de lo endémico a lo multicultural.
B. Caignet es, en mi opinión, la base estructural inconsciente del libreto orquestado por Wolfe en clave telenovelera. Imitando con respeto y rigor el género que consumen miles de amas de casa latinas de costa a costa. Producto lacrimógeno que las retrata en su cotidianeidad, ahora destilado en excelente literatura que hoy se atreve a abordar el delicado tópico de varias generaciones de cubanos en su largo exilio.
Escritora cubana. Reside en la isla.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de mayo de 2017, 8:22 p. m. with the headline "El exilio en Miami de Tom Wolfe."