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Opinión

¿El camino ‘capitalista’ al socialismo?

Mauricio Macri, el presidente argentino junto al presidente chino, Xi Jinping el 17 de mayo en las afueras de la Gran Muralla durante una ceremonia de recibimiento al magnatario argentino.
Mauricio Macri, el presidente argentino junto al presidente chino, Xi Jinping el 17 de mayo en las afueras de la Gran Muralla durante una ceremonia de recibimiento al magnatario argentino. Getty Images

Mientras el escándalo en Brasil pega fuerte mostrando la fragilidad de la economía argentina, y lo inflada que está a partir de discursos y acciones del estado, Macri ya ha realizado una cantidad de viajes, todos con promesas de inversiones que no llegaron, mostrando que estos periplos tienen poco sentido.

Sobre todo hoy, cuando los operadores globales rastrean inversiones en los lares más recónditos, hasta con satélites, en tiempo real, es trivial que un funcionario viaje a explicar nada, basta con crear la oportunidad de negocios –bajos impuestos y mercado natural, desregulado– para que las inversiones se descuelguen solas.

A menos que quieran aumentar el peso del Estado, profundizando el socialismo vigente en Argentina en términos de peso estatal e intervención en la vida de las personas. Para lo que sí sirven estos traslados es para que una enorme burocracia viaje a costa de los contribuyentes, a comprar trajes de $100, al punto que, dicen las crónicas, el vocero presidencial recomendó vía WhatsApp: “Vayan a Tony and Tony… y pregunten… de parte mía”, para conseguir descuentos.

Casi todo el viaje por Asia estuvo dedicado a obra estatal, aparentemente iniciada en la era Kirchner, como los 16 acuerdos por $17,000 millones firmados en China. Lo “bueno” de la obra pública –que bien podría surgir del mercado natural– es que aumenta el PIB ya que conlleva consumo de materiales sin necesidad de ahorro previo sino financiado, en este caso, por el estado chino.

Aun suponiendo que estos índices sean reales, lo cierto es que el PIB no considera todas las transacciones sino sólo el consumo, como señalan Krause, Ravier y Cachanosky. Así, resulta falso el crecimiento basado en el PIB que solo muestra cómo se decide gastar el ingreso luego de haberlo producido, el destino de la producción, no su origen. Por esto, el Bureau of Economic Analysis ahora publica el gross output, que considera las etapas del proceso y no sólo el consumo. Más acertado es el valor bruto de la producción (VBP) en el que el consumo privado y público representan el 50 por ciento contra el 86 por ciento de peso que le otorga el PIB.

Para remate, la obra pública es ineficiente. Dice Steve Hanke que “mediante la VA, el gobierno estadounidense opera el mayor sistema de servicios de salud... el costo de construcción por cama de la VA es 290 por ciento más que para hospicios privados... la administración de construcción de la VA tiene 16 veces más empleados... y los proyectos de la VA requieren 3.5 veces más tiempo de construcción... el costo promedio de los hospitales de la VA es 70 por ciento superior para tratamiento agudo... 48 por ciento para cirugía, y 140 por ciento para tratamiento crónico”.

Así, considerándose capitalista por su pasado “empresario”, su discurso prooccidental y pro comercio libre, el gobierno está logrando agrandar el ineficiente y degradante sector estatal a costa de impuestos, inflación y endeudamiento que paga el privado cada vez más raquítico.

@alextagliavini

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2017, 6:58 p. m. with the headline "¿El camino ‘capitalista’ al socialismo?."

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