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Opinión

Elizabeth Warren y el resurgimiento demócrata

Tras la crisis del Partido Demócrata, vapuleado en todos los frentes electorales –la presidencia, el Senado, en las gobernaciones de los Estados, en la Cámara y en el Tribunal Supremo–, comienza a levantarse con gran ímpetu, debido a la oposición popular contra las medidas de Trump. Esa gran ola de resistencia, sobre todo mediante protestas multitudinarias con un fuerte empuje de movimientos hispanos, musulmanes, pro mujeres y afroamericanos, ha favorecido al Partido Demócrata con un inesperado apoyo a sus candidatos, lo cual se refleja en el elevado índice de recaudaciones en vistas a las elecciones congresionales de 2018. La figura más visible de esa resistencia es una mujer: Elizabeth Warren.

Aquella niña que a los trece años comenzó su vida laboral sirviendo mesas en un restaurante de Oklahoma, terminó siendo, treinta años después, profesora de Derecho en la Universidad de Harvard. Salió a la luz pública cuando, tras el estallido de la crisis inmobiliaria del 2008, impulsó la creación de una agencia que puso al descubierto las estafas y abuso de los bancos en hipotecas y tarjetas de créditos. “Si usted no tiene un asiento en la mesa –advertía–, probablemente esté en el menú”, fue una de sus célebres frases. La revista Time la llamó “el sheriff de Wall Street”. Y en el 2010 fue llamada por el presidente Obama para ayudar en la creación de una nueva comisión de protección del consumidor con el cargo de consejera especial. Pero una vez creada, no la puso al frente como todos esperaban.

En 2011 anunció su propósito de correr por un escaño en el Senado de los Estados Unidos, pero no recibió grandes contribuciones para pagar su campaña, por lo que, entre 2012 y 2013, salió a las calles a hablarle a personas de a pie, con palabras sencillas, sobre la impunidad de los banqueros y la necesidad de un reparto más equitativo de las riquezas. “No hay nadie en este país que se haya hecho rico por sí mismo –les decía–, nadie”. Y así, recaudando pequeñas donaciones, logró reunir $40 millones y ganó la campaña, por lo que se convirtió en senadora por el estado de Massachussetts.

En el 2015 empezó a ser considerada como una de las figuras más influyentes dentro del Partido Demócrata, al nivel de Obama y Hillary Clinton, hasta el punto de que muchos le insistieron para que aspirara a la candidatura presidencial, pero se negó a hacerle sombra a Hillary. Por el contrario, se convirtió en una de sus principales promotoras. Se esperaba que Hillary la eligiera a ella como vicepresidente, pero no fue así.

Desde un principio Elizabeth Warren alertó sobre la peligrosidad de los proyectos de Donald Trump. El pasado 7 de febrero, cuando se discutía en el Senado la nominación de Jeff Sessions, propuesto por Trump para Fiscal General, los republicanos le impidieron que leyera una carta de la viuda de Martin Luther King Jr. escrita en 1986 sobre las inclinaciones racistas de Sessions. “La senadora debe regresar a su asiento”, fue la orden del presidente de la mesa en el Senado. No obstante, fuera del salón, la leyó para Facebook, donde la oyeron millones de personas.

¿Se convertirá Elizabeth Warren en la primera mujer en asumir la presidencia de los Estados Unidos? Apostaría a que sí. Ella puede atraer a muchos que optaron por Trump como única opción frente a una contrincante que se le veía más cercana a los grandes intereses. Si el actual presidente logra salvarse de un impeachment –ya sea por intentar obstruir la justicia o por sus vínculos con el gobierno ruso–, con el rápido desgaste debido a sus continuos errores, pudiera ser derrotado en el 2020 por esta otra contrincante femenina que, a diferencia de Hillary, ha criticado duramente a Wall Street y ha recibido el apoyo de los millennials, de las mujeres y de los trabajadores. Estos cuatro años servirían para demostrar que el remedio Trump puede ser peor que la enfermedad, que la solución no está en regresar a un pasado de nacionalismos estrechos, sino en avanzar hacia un futuro de justicia social, de desarraigos de toda forma de discriminación, y de reconciliación del ser humano con la madre naturaleza.

Escritor e historiador.

concordiaencuba@outlook.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de junio de 2017, 7:07 p. m. with the headline "Elizabeth Warren y el resurgimiento demócrata."

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