Cómo nos pueden dañar los antibióticos
Nueva York – La resistencia a los antibióticos es un fenómeno creciente que se ha convertido en uno de los problemas de salud más graves en el mundo. Este fenómeno consiste en el desarrollo de la resistencia por parte de las bacterias a los efectos de uno o más antibióticos, por la cual son capaces de sobrevivir a estos fármacos.
Esta situación es consecuencia del mal uso y el uso excesivo de antibióticos tanto en la medicina como en la alimentación del ganado. Estas conductas han generado el desarrollo de superbacterias, tal como se llaman a los microorganismos que llevan varios genes de resistencia a los antibióticos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) que ha calificado este fenómeno de “amenaza global”, subraya la gravedad del problema. De acuerdo a un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, en este país se infectan anualmente con este tipo de bacterias resistentes más de dos millones de personas y 23,000 personas mueren cada año a causa de ello.
A nivel global, las superbacterias resistentes a los antibióticos causan cada año 700,000 muertes, de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Según un informe encargado por el Gobierno británico, si a la brevedad no se toman medidas, las superbacterias podrían ocasionar la muerte de un millón de personas para el 2050. La Dra. Sally Davies, la Chief Medical Officer de Inglaterra, ha calificado el problema de “una bomba de tiempo” y dijo que probablemente será tan importante en la magnitud de sus efectos como el cambio climático.
Como resultado de la resistencia a los antibióticos, muchas infecciones comunes que poder tratarse sin mayores problemas se han vuelto intratables. En 2015, según la OMS, se estima que hubo 480,000 nuevos casos de tuberculosis multirresistente y unas
100,000 personas desarrollaron una tuberculosis resistente a la rifampicina (TB-RR), que también fueron recientemente elegibles para el tratamiento especial de la tuberculosis. Una situación similar de resistencia a los antibióticos ocurre con la gonorrea, con las graves consecuencias para la salud que implica.
Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para la seguridad sanitaria, afirmó que:
“Los antibióticos eficaces han sido uno de los pilares que nos permiten vivir más tiempo, vivir de forma más saludable y beneficiarnos de la medicina moderna. A menos que tomemos medidas significativas para mejorar los esfuerzos para prevenir las infecciones y también cambiar la forma en que producimos, prescribimos y usamos antibióticos, el mundo perderá más y más de estos bienes de salud pública y las consecuencias serán devastadoras”.
El problema es particularmente grave porque no se están desarrollando nuevos antibióticos. Como ha indicado el Dr. Danilo Lo Fo Wong, asesor principal en resistencia antimicrobiana de la OMS Europa: “Los nuevos antibióticos que entran al mercado no son realmente nuevos. Son variaciones de las que ya tenemos”. Según expertos, la última clase completamente nueva de medicamentos antibacterianos fue desarrollada hace casi 30 años.
Muchas bacterias adquieren la capacidad de destruir o inhibir antibióticos para protegerse. Lo hacen desarrollando un gen para la resistencia a uno o más antibióticos mediante una mutación que resulta en la producción de enzimas que inactivan los antibióticos. De esa forma, en un extraño giro del destino, la genética puede funcionar contra nosotros. Cada vez que una persona utiliza un antibiótico sin indicación adecuada o por un tiempo más corto de lo necesario, está promoviendo el desarrollo de resistencia a los antibióticos.
Sir Alexander Flemming, quien descubrió la penicilina, advirtió acerca de este peligro en su conferencia al recibir el premio Nobel en 1945 cuando dijo: “Puede llegar el momento en que la penicilina pueda ser comprada por cualquier persona en las farmacias. Entonces existe el peligro de que personas ignorantes puedan exponer sus microbios a cantidades no letales de la droga que los hacen resistentes a las mismas”.
Por otro lado, el uso generalizado de antibióticos en la alimentación del ganado con la idea de ayudarlos a crecer mejor y aumentar su peso aumenta la magnitud del problema. Cuando el ganado elimina los antibióticos en sus excretas, éstos en gran medida no se descomponen, sino que entran en el medio ambiente a través de la tierra y el agua y, cuando son ingeridos por los seres humanos conservan la capacidad de promover la resistencia a los antibióticos.
Las bacterias que se convierten en resistentes a los antibióticos por su administración en la alimentación se pueden entonces transmitir a los seres humanos a través de tres vías: el consumo de productos de origen animal, el contacto cercano con los animales, y a través del medio ambiente.
La Unión de Científicos Comprometidos de los Estados Unidos estimó que más del 70 por ciento de los antibióticos usados en los Estados Unidos se administran a los animales en sus alimentos. A pesar de la advertencia de la OMS de que debe prohibirse el uso de antibióticos en la cría de animales, éstos siguen siendo utilizados casi sin restricciones.
La OMS, la organización Médicos sin Fronteras y expertos de todo el mundo han declarado que es urgente un plan mundial para el uso racional de los antibióticos. Ignorar su consejo es sembrar las semillas de nuestra propia destrucción.
El Dr. César Chelala ha llevado a cabo investigaciones en genética molecular en el Instituto de Salud Pública de la ciudad de Nueva York.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de junio de 2017, 3:20 p. m. with the headline "Cómo nos pueden dañar los antibióticos."