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Opinión

Israel en la pasión de su batalla necesaria

Hace exactamente cincuenta años Israel derrotó decisivamente a cuatro países árabes en la llamada Guerra de los Seis Días. Entre el 5 y el 10 de junio de 1967 el Estado judío se enfrentó a los ejércitos de Egipto, Siria, Jordania e Irak. Como resultado de su victoria deslumbrante Israel ocupó Cisjordania y Jerusalén Oriental, las cuales habían sido anexadas por Jordania en 1950. También ocupó los Altos de Golán que le habían pertenecido a Siria y los territorios egipcios de la península del Sinaí y la Franja de Gaza.

La victoria de la Guerra de los Seis Días creó para Israel un diferendo casi insoluble con los palestinos de Gaza y Cisjordania. Pero estableció al Estado Judío como la gran potencia militar del Cercano Oriente y puso fin a su vulnerabilidad estratégica, especialmente en sus fronteras con Siria y Jordania.

Israel se vio obligado a librar esta guerra preventiva porque las movidas de sus enemigos más peligrosos, sobre todo el Egipto de Gamal Abdel Nasser, les presentaban al gobierno israelí indicios vehementes de que Israel sería el objeto de un inminente ataque masivo coordinado por sus enemigos.

Sin embargo, en años recientes un puñado de historiadores israelíes antisionistas devenidos propagandistas de una campaña internacional para deslegitimar a Israel se han unido a feroces detractores de Israel en Europa y el mundo árabe a fin de propagar una falsedad sobre la Guerra de los Seis Días. Alegan que, en el verano de 1967, Egipto y sus aliados no iban a lanzar una ofensiva militar a gran escala contra el Estado Judío y que, en realidad, Israel inició la guerra de los Seis Días con el propósito de conquistar Cisjordania y Jerusalén Oriental. Según esta falsedad la “conquista” era un paso necesario en el supuesto plan sionista para conseguir la restauración de El Gran Israel, Eretz Yisrael Hashlemah, un término que denota las fronteras bíblicas del país.

La mentira se refuta fácilmente. La evidencia es tan abundante como los granos de arena en el desierto del Néguev. Veamos. En 1967 Nasser se sentía acosado por el deterioro de su prestigio en los países árabes. Había fracasado su expedición militar a Yemen y había muerto su proyecto de unir a Egipto y Siria. Al mismo tiempo los exitosos golpes militares liderados por oficiales nacionalistas en Irak y Siria crearon dos focos rivales de Egipto, los cuales se dedicaron a criticar la “pasividad” de Nasser frente a Israel. En particular la Siria gobernada por una junta militar encabezada por Háfez al-Ásad (el padre del actual carnicero de Siria), tildaba a Nasser de “cobarde” y de “esconderse tras las faldas de Naciones Unidas”. De manera que el cacique egipcio buscaba frenéticamente la forma de demostrar que seguía siendo un líder intrépido que no le temía en nada a los odiados israelíes.

Así, en mayo de 1967, Nasser decidió poner sus fuerzas armadas en un estado de máxima alerta y dio la orden para un enorme despliegue de tropas en el Sinaí. Días después del comienzo de esta movilización anunció el bloqueo de los estrechos de Tirán y el cierre del Golfo de Áqaba a barcos israelíes y a todo navío de carga que se dirigía a Israel, una medida que Israel podía interpretar con justificación como un casus belli, un motivo para ir a la guerra. Ante la ausencia de una contundente reacción israelí al bloqueo un Nasser envalentonado le anunció a su Asamblea Nacional que se acercaba la destrucción total de Israel. También en esos días Jordania puso sus fuerzas armadas bajo el mando egipcio y las estaciones de radio de los países árabes dejaron de criticarse mutuamente y se dedicaron a atacar a Israel con un odio genocida y triunfalista.

Israel interpretó correctamente el comportamiento de Egipto y los aliados árabes de Nasser. En la mañana del 5 de junio lanzó sus primeros ataques y destruyó la fuerza aérea egipcia. Fue el inicio de una guerra que no tenía como propósito conquistar territorios árabes sino asegurar una vez más la supervivencia de ese Israel que, como dijo Borges, guarda “la muralla de Dios en la pasión de su batalla”.

Periodista cubano, ejecutivo de una empresa internética.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de junio de 2017, 2:37 p. m. with the headline "Israel en la pasión de su batalla necesaria."

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