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Opinión

Hipocresía y fanatismo anti-Trump: ¡Gracias, senador Rubio!

Los senadores republicanos Marco Rubio (Florida, derecha) y Jim Risch (Idaho), el 13 de junio de 2017 en el Capitolio, Washington DC.
Los senadores republicanos Marco Rubio (Florida, derecha) y Jim Risch (Idaho), el 13 de junio de 2017 en el Capitolio, Washington DC. AP

El fanatismo produce una ceguera que supera la racionalidad y nos hace defender de manera intransigente y obstinada valores culturales, religiosos, políticos, o de otra índole, contra una opción de cambio y pérdida de ellos. La actual obsesión de la izquierda liberal, su protegido el Partido Demócrata, y los medios informativos a su servicio por derrocar la legítima presidencia de Donald Trump es un ejemplo de fanatismo.

Derrocar es una palabra fuerte propia de anarquistas o revolucionarios; pero es lo que abiertamente pretenden ahora los elementos antes mencionados al buscar, donde no hay nada que encontrar, alguna razón para la impugnación del Presidente en el Congreso.

Esos indignados demócratas merecerían respeto, y se les pudiera considerar ciudadanos honestos y patriotas en busca de la verdad, si hubieran seguido alguna de las pistas facilitadas por las 633 referencias que dieron base y están enumeradas en el afamado best seller del NY Times, Clinton Cash, escrito por Peter Schweizer, fundador y director del Government Accountability Institute. Pero ante la visible corrupción clintoniana optaron por callar, encubrir, ignorar y postular a la presidencia a la corrupta Sra. Clinton, demostrando así que su moral es doble, a beneficio propio y totalmente partidista. A eso se le llama hipocresía.

Esa hipocresía que da apoyo y alimenta el fanatismo anti-Trump estuvo de manifiesto en el testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado del ex director del FBI, James Comey. Ahora sabemos que el “pundonoroso” policía-en-jefe a cargo del afamado FBI era simplemente, ¡otro transgresor de nuestras leyes! Porque Comey traicionó la lealtad requerida de su alta posición filtrando sus conversaciones privadas con el Presidente al New York Times. Los medios y el propio Donald Trump lo han llamado “leaker”, o sea, filtrador. Para mí es simplemente un chivato más.

Comey deshonró el prestigio que su posición conlleva cuando absolvió de culpa a la indefendible Hillary Clinton por destrucción de evidencia —entre otros graves delitos— y nos hizo perder la fe y la confianza en el venerable FBI. Ahora sabemos también que nuestro ex policía-en-jefe conspiró con la ex procuradora general, Loretta Lynch, cuando aceptó llamar la investigación a Hillary Clinton “un asunto” para allanarle el camino a la presidencia. ¿Colusión de la campaña Trump con los rusos? ¡No, no, no! ¡Colusión de la administración Obama con la campaña Clinton!

De todo esto se desprende lo que siempre se ha sospechado, los medios han encubierto, y los demócratas han ignorado. La absolución de la Sra. Clinton fue coordinada por el Departamento de Justicia de Barack Obama con el FBI. El sumiso ex director Comey no tuvo coraje para usar el músculo de su posición, y se doblegó ante la presión ejercida sobre él, quizás impulsado por su propio fanatismo anti-Trump. Si la inapropiada entrevista de 45 minutos de Bill Clinton con Loretta Lynch durante la investigación a Hillary nos olió a “queso”, parece que no nos equivocamos.

Todo esto es repulsivo; pero maniobrar por detrás del telón fue el modus operandi de la administración Obama. Los cubanos libres fuimos víctimas de ello cuando el infame 17 de diciembre del 2014, Barack Obama apretó los goznes de las rejas que mantienen a nuestro pueblo esclavizado, ofreciéndole a los Castro todo lo necesario para sostenerse en el poder, obsequiándoles además la libertad de los espías responsables del asesinato de los 4 Hermanos al Rescate.

Por eso es significativo que fuera un cubanoamericano en la Comisión, el senador Marco Rubio, a quien los demócratas ahora acusan de defender a Trump a cambio de la reversión de la fracasada política obamista hacia Cuba, quien formuló la mejor pregunta del panel, porque puso en evidencia la cooperación de Comey con los demócratas para desbancar a Donald Trump de la presidencia. Dijo Rubio: “Esta investigación tuvo un montón de filtraciones a diestra y siniestra. ¿No se ha preguntado alguna vez por qué en esta investigación de Rusia lo único que nunca se filtró fue el hecho de que el Presidente no estaba siendo investigado personalmente?”

¡Bravo, Marco! ¡Gracias! La pregunta fue excelente porque sirvió a la verdad, y eso debe ser el propósito de cualquier investigación, aunque James Comey y los demócratas piensen diferente. Y si de paso lograste algo para nuestra martirizada Cuba, ¡mucho, mucho mejor!

Escritora cubana y activista de los derechos humanos.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de junio de 2017, 2:34 p. m. with the headline "Hipocresía y fanatismo anti-Trump: ¡Gracias, senador Rubio!."

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