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Opinión

Familias fuertes, el camino de América hacia la seguridad y la prosperidad

Mientras Estados Unidos celebra el Día del Padre, millones de niños de todo el país viven con el miedo de ser separados de sus padres que son inmigrantes indocumentados. Mantener a las familias unidas en medio de un ambiente donde la gente no tiene miedo de reportar crímenes debido a su estatus migratorio es la única manera en la que aquellos que se comprometieron a protegernos y a dar nuevo vigor al sueño americano mientras resguardan nuestra seguridad puedan cumplir con su palabra.

El presidente Trump prometió concentrar los esfuerzos de las autoridades de migración en remover a aquellas personas indocumentadas con antecedentes criminales y no en aquellos que han sido buenos miembros de sus comunidades y quienes han estado trabajando para construir un mejor futuro para sus familias mientras educan a la próxima generación de americanos.

Mi familia y yo conocemos esta historia demasiado bien. Mi tío Aníbal Mazariegos llegó a Estados Unidos hace 25 años, escapando de la guerra en Guatemala cuando tenía sólo 17 años. Mi tío solicitó asilo hace muchos años, pero el día que tenía su audiencia con las autoridades de migración llegó con unos minutos de retraso. Cuando finalmente se presentó ante la corte, las autoridades de migración ya habían emitido una orden de deportación en su ausencia.

Las autoridades le concedieron un permiso de trabajo, que expira en el 2018. Mi tío Aníbal siguió las instrucciones de ICE al pie de la letra, y como se le había pedido, se presentó en la corte de migración para sus verificaciones anuales. Hace dos semanas, durante la verificación, fue detenido, ICE le pidió que entregara su pasaporte, y le informaron que podría ser deportado a Guatemala en cuestión de días. Después de 25 años, no sólo ha pasado más tiempo en los Estados Unidos que en su natal Guatemala, América es su hogar y el de sus hijos, los cuales son ciudadanos estadounidenses. Mi tío Aníbal es el único proveedor económico de sus hijos.

Su historia refleja las muchas razones por las que la comunidad inmigrante tiene miedo de continuar siguiendo los protocolos requeridos por las autoridades de migración. Los inmigrantes en los Estados Unidos no quieren enfrentar la deportación o el riesgo de ser separados de sus familias. Tenemos que preguntarnos si la deportación de mi tío Aníbal beneficiaría realmente a América de alguna manera.

Deportar gente trabajadora como mi tío Aníbal, que entiende y ama la idea y los valores de Estados Unidos, no es una política de seguridad nacional sólida. Por lo contrario, socava la capacidad de nuestros departamentos de policía locales para hacer su trabajo, cuando los inmigrantes tienen miedo de denunciar delitos cometidos en sus comunidades por el temor de ser deportados. Esto es inhumano e improductivo.

América no es sólo un país. América es un ideal, el cual ha sido construido por inmigrantes de todos los rincones del mundo. Muchas personas como Aníbal han dejado sus hogares, sus tradiciones y a sus familiares. La mayoría de los inmigrantes han pasado por innumerables peligros en su camino hacia Estados Unidos, los cuales han cobrado la vida de muchos que intentan llegar a este país. Aquellos que logran llegar, ya han demostrado la tenacidad y el valor que definen a los Estados Unidos en todo el mundo. Estos inmigrantes ya son estadounidenses en su corazón.

Deportar a personas como mi tío Aníbal es realmente perjudicial para nuestras comunidades, donde muchas familias tienen uno o dos padres que son indocumentados. Mediante la implementación de una política de deportación de ‘capturar a todos’, muchos de los miembros de la generación más joven de Estados Unidos están sufriendo un estrés incomparable por pensar que pueden regresar a casa de la escuela y no encontrar a sus padres. Según la Asociación Americana de Psicología, el miedo que muchos niños ciudadanos tienen de ser separados de sus padres indocumentados conduce a la angustia emocional y a una mala salud mental. Si tomamos en cuenta que en el 2012 alrededor del siete por ciento de los niños matriculados en las escuelas de educación primaria tenían por lo menos un padre indocumentado, es fácil darse cuenta de que el impacto educativo y emocional en los estudiantes nacidos en Estados Unidos es abrumador. No es así como formamos a la próxima generación de estadounidenses.

Adoptar un enfoque de ‘captura a todos’ los inmigrantes indocumentados menoscaba la seguridad de nuestras comunidades locales y desgarra la fibra que hace de América un sueño digno de alcanzar. El plan de deportación masiva de Trump debe ser detenido de inmediato, el sustento de nuestros hijos y su salud emocional están en juego.

Afortunadamente, mi tío Aníbal fue liberado gracias al apoyo que mi familia recibió por parte de la comunidad, de una petición del sitio de movilización ciudadana Change.org y de Voto Latino, una organización enfocada en forjar la nueva generación de líderes hispanos en Estados Unidos.

Dean Marazariegos es un estudiante universitario de recursos de economía en la Universidad de Florida. Dean también es el presidente del capítulo universitario de la Universidad de Florida de Voto Latino. Voto Latino es una organización pionera de medios cívicos que busca transformar América reconociendo el liderazgo innato de los latinos a través de innovadoras campañas digitales, cultura pop y voces de base. Voto Latino provee programas culturalmente relevantes que involucran, educan y empoderan a los latinos para ser agentes de cambio con el objetivo de construir una democracia más fuerte y más inclusiva.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2017, 6:02 p. m. with the headline "Familias fuertes, el camino de América hacia la seguridad y la prosperidad."

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